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miércoles, 23 de octubre de 2013

Nuestra historia es una novela

Muchos científicos sociales concordarán conmigo: Son los contextos históricos los que van moldeando esto que llamamos 'presente'. En realidad, es al revés. Yo concuerdo con los científicos quienes ya han sostenido esto desde hace mucho, mucho tiempo atrás.

Esa introducción es suficientemente comprensible para continuar hacia donde quiero ir. Chile: Elecciones presidenciales/parlamentarias/core año 2013. Estoy seguro que muchos ya se han preguntado lo mismo: ¿Qué significa que haya tantas opciones presidenciales, muchas muy similares o de similar tendencia ideológica entre sí?  ¿Cómo podemos explicar a nueve personas que se arrogan la "verdadera representatividad" del pueblo chileno? ¿Acaso hay nueve pueblos distintos?

Hay en Chile una trayectoria histórica. Yo lo defino como una etapa histórica, y la podemos imaginar como una novela construida con distintas escenas que parece acercarse al final. Una etapa muy larga, que parece comenzar hace 50 años aproximadamente. A continuación, un relata de esta novela histórica en tiempo real. Luego, un poco más de discusión y crítica...

Un relato simplificado. Nuestra historia es una novela. 

Podríamos bien comenzar la novela con un "érase una vez", indicando a un pueblo muy lindo; pobre, pero muy lindo y lleno de recursos y potencialidades. Y que este pueblito era disputado por dos fuerzas antágonicas: el bien y el mal, el comunismo y el capitalismo: ¿Cuál era el malo y cuál el bueno? Nadie supo nunca. En ese entonces, aparece una fuerza política que convenció a la gente de ser una alternativa frente a las otras dos fuerzas. Decía de sí misma que representaba lo mejor de cada una. La gente de Chile parecía buscar algunos cambios, buscaba aprender nuevos caminos y mirar otros horizontes. Así que esta nueva alternativa, la DC, llega al poder y comienza, efectivamente a caminar por otras sendas que antes eran tabú para la aristocracia y la nobleza del país. 

Lamentablemente al parecer, la DC no pareció suficiente. O es que tal vez la gente sólo amaba a Frei Montalva y no a la DC. Todo indica que hubo una curiosidad mayor, un deseo de seguir caminando y no estar parando a cada rato. Un grupo de este pueblo inventó entonces una maquinita llamada UP. Era una máquina no muy grande, que no a todos les gustó, puesto que poseía ciertas armas de doble filo. Además de que se parecía mucho mucho a esa cosa llamada comunismo. Sin embargo, fue suficiente para que llegara al poder e iniciara nuevas sendas, buscando otros horizontes en territorios algo oscuros.

La tercera escena comienza violentamente. Es de las partes más tristes de la historia chilena. La maquinita UP terminó siendo destruida, y muchas de sus partes, engranes, tuercas, cables, etc., fueron también reducidas a polvo. Una nueva maquinaria había sido puesta a prueba, mucho más letal y con dobles filos más peligrosos aún. Pero a los operadores de esta otra máquina, muy cercana a esa cosa llamada capitalismo, se les olvidó romper también el manual de la antigua máquina. 

Sin embargo, costó mucho para que algunos trabajadores lograran articular y conseguir los materiales para volverla a construir. En tanto, la maquinaria capitalista puso en marcha un ambicioso plan para evitar que los materiales usados antiguamente fuesen encontrados otra vez, y para que sus propios componentes, manuales y operadores inundaran las ferreterías sociales, ideológicas y políticas del pueblo de Chile.

La cosa les funcionó muy bien en principio: los antiguos materiales no eran encontrados; pero el antiguo manual estaba aún ahí, ya lo estaban entendiendo, y en su desesperación, comenzaron a utilizar materiales alternativos, reciclados, reutilizables, sintéticos, etc. Inventaron una nueva máquina, distinta a la de la UP, pero dijeron, en buen chileno: "es lo que hay". La cosa es que funcionó, la echaron a andar, y lograron llegar al poder y dejar obsoleta a la maquina de la derecha militar. "Concertación", le pusieron. Da inicio la cuarta escena, con la justicia en la medida de lo posible, y la democracia escasa, esa de los acuerdos.

Todo iba bien: la maquina funcionaba; con problemas, pero lo hacía. Permitió llegar a muchas cosas. Se avanzaba incluso con antiguos materiales reciclados y reutilizados de la UP, como eran el PS, el PPD y el PC. De tanto en tanto, la derecha militar rugía, pero ahora podemos decir que eran más bien los últimos sonidos de un motor que ya se echaba a perder y cuyos repuestos estaban descontinuados. La cosa es que el pueblo de Chile, comenzó nuevamente a curiosear por ahí, a mirar los antiguos caminos, a soñar con los otros horizontes, a experimentar con nuevos materiales y construyendo nuevas mini-maquinitas.

La quinta escena comenzó a fines de 2009, en donde los viejos operarios de la maquina llamada Concertación, perdieron el control con su excesiva moderación y su abundancia de trabajadores buenos para sacar la vuelta. Llega un nuevo administrador, uno que si bien se parece a los operarios de la derecha militar, incluso que trabaja con ellos, le gusta la maquina alternativa, o eso es lo que parece. Pero la gente de Chile parece estar arrepentida de colocar a este último administrador, y comenzó a añorar a la jefa anterior. Los anteriores operarios se soban las manos, puesto que saben que podrán volver a tocar los controles de la máquina. Ahora prometen hacer mantención y renovar varias partes de la máquina, ya que de pronto, comenzaron a aparecer materiales nuevos, refinados, muy similares a la cuasi épica UP. Y la gente de Chile se siente feliz, porque añora un cambio, la curiosidad nuevamente la ha llenado y quiere explorar esos nuevos caminos. La anterior jefa les está ofreciendo un camino seguro, con herramientas que evitan todos los peligros y los filos que tenía la UP. A esta maquina la han denominado "Nueva Mayoría", pero de nuevo no tiene mucho, a decir verdad.

Uno entonces se pregunta si el pueblo realmente le satisfará ese camino propuesto, o realmente aman sólo a Bachelet, no a su máquina - tal como lo hicieron con Frei Montalva. La sexta escena está por comenzar, no se puede saber a ciencia cierta si es la última, o si es el preludio para una más. 

El contexto obliga


Desde hace tiempo que cuestiono muy íntimamente a cada proyecto político que declara representar al pueblo de Chile. Si esto es verdad, nuestro pueblo es bastante más heterogéneo que lo que parece, puesto que nueve candidatos declaran lo mismo - al menos en hechos - y esto sin contar con el fantasma de la abstención, que bien puede personificarse como el décimo candidato. 

¿Qué más? Lo otro que sorprende es la similitud de los domicilios políticos de las candidaturas y los proyectos. Podríamos decir que cinco candidatos son de izquierda o de centro izquierda. Pero más allá de esto, parece haber concordancia en muchas otras aristas que desde hace mucho rato rondan en la misma ala política: reforma tributaria, reforma al sistema de pensiones, reforma educacional y de salud con tal de garantizarla como un derecho por parte del estado, nueva constitución, reformas políticas como el binominal, etc. Detrás de todo esto hay un miedo muy visible de sectores conservadores respecto a las posibles consecuencias de estas propuestas, supuestamente basadas en "hechos" y "realidades" internacionales. El colapso de varias economías europeas que exactamente aseguraban estos "derechos fundamentales" a cada ciudadano y ciudadana (e incluso inmigrantes) son ejemplos claros - en palabras de la derecha y aún de la izquierda conservadora - que indican que esas propuestas, liberales, libertarias, riesgosas, radicales, son causales de ese fracaso. 

¿Será cierto? ¿Será que el triunfo del capitalismo es ya absoluto, y que cualquier intento de cambio detonará un conflicto económico y social automático? Me parece que esto último es absurdo. Los conflictos no son automáticos, no se trata de un sistema completamente automatizado; no, hay responsabilidades humanas de tipo políticas claramente que no sólo competen a los Estados de bienestar, sino también a sus opositores.

De todas maneras hay un detalle que los opositores a estas ideas omiten a veces de manera descarada: exactamente, el contexto histórico. Podrán tener toda la razón: tal vez estas ideas sean imposibles en el actual escenario global, y que en sí mismas conllevan el riesgo de la destrucción social, política y económica. Sin embargo, el pasado reencarnado en el presente reclama explorar ese horizonte, transitar por el camino truncado en la tercera escena y experimentar en carne propia los riesgos y las potencialidades benéficas del mismo. Y el futuro parece definir esta tendencia, esta curiosidad social respecto a las posibilidades de una transformación profunda en nuestro territorio. 

Para terminar, una frase de Ortega Y Gasset, de quien se desprende gran parte de este texto: "... La diferencia numérica... es de aquellas diferencias cuantitativas que, según Hegel, se convierten automáticamente en diferencias cualitativas..." (En: La rebelión de las masas: 170). Veremos si la votación de noviembre realmente se volverá en una real expresión de esa necesidad de transitar hacia un nuevo Estado. Veremos si los números de noviembre pueden traducirse en una diferencia cualitativa que nos impulse a llevar a cabo las transformaciones que - todo indica - muchos queremos realizar.






viernes, 22 de junio de 2012

La Elección de la ideología y la Ideología de las Elecciones

Y esto pasa siempre. Acá en Chile, cada 4 años. Ya sea por gobierno local (municipales este 2012) o por gobierno nacional (parlamentarias y presidenciales en 2013), el ejercicio democrático del voto - que algunos hallan la máxima expresión de participación - da pie para innumerables otros ejercicios, espectáculos, cálculos, reflexiones, apogeos críticos, derroche de intenciones democráticas, promesas - oh si, promesas - y otros varios.

Y aunque a algunos nos moleste, son las elecciones el lado poco amable - por decir lo menos - de la política, esa tan despreciada, y tan mal comprendida por la ignorancia crónica de la humanidad. Por lo mismo, el periodo electoral está quizá a pocos pasos del autoritarismo. Ya diré por qué.

Es en estas épocas donde pierden importancia las ideologías rectoras de las agrupaciones políticas - esas que podríamos llamar partidos, pero que sin duda trascienden determinado colectivo institucional.  En estas épocas es cuando los cálculos, el pragmatismo conservador, y el pisoteo de las utopías se logran ver con tanta claridad, que el asombro es lo menos que se puede sentir - yo a veces siento un poco de asco.

El sincretismo político, expresado en forma de 'pactos electorales', es una práctica muy vieja que permite agrupar sintonías ideológicas de representación. Como herramienta precisamente de representación, es de hecho útil y hasta necesaria, toda vez que determinada ciudadanía (léase sociedad) no tiene clara las posiciones ideológicas de los candidatos - es decir, el desde dónde proponen, o en torno a qué se agrupan -  y cuyos contextos poco participativos, poco democráticos, poco cívicos (como el chileno) promueven la apatía y la aparición de populismos carismáticos 'preocupados por las necesidades reales de la gente'.

Ese último discurso representa una dualidad de un doble filo muy peligroso. Lo más importante es responder cómo. Ahí es donde las ideologías - desconocidas por casi todos - llenan de contenido las propuestas. Y ahí es donde el sincretismo político - los pactos - tienen la prioridad para modificar, ya sea leve o muy gravemente las ideologías de grupos - partidos - que tal vez  puedan ser afines, pero si o si son diferentes.

Ejemplo de esto tengo dos: Por un lado, la doble lista de candidatos a concejales de la Concertación, en especial, la conformada por los partidos 'chicos': PPD, PRSD y el PC, cuyo fin, entre otros, es 'desplazar a la derecha'. Me queda dando vuelta este objetivo. Me considero un férreo opositor a la derecha política, pero generar un pacto político para lograr esto, me parece una muestra de este sincretismo, que también he llamado 'La ideología de las elecciones'. Vemos acá cómo las utopías y las ideologías políticas de estos tres grupos son desplazadas por un objetivo instrumental que no tiene que ver con lograr establecer un programa - una utopía entendida en sentido amplio -  sino con excluir. Y que esto - es decir, excluir - sea una ideología propia de un partido, lo creo sólo del Partido Comunista.

Es este mismo conglomerado el que, justificándose sólo con la burda excusa de la instrumentalidad, el que más ha pisoteado sus orígenes, sus tendencias y su ideología. No dudo del gran aporte que se realiza a nivel de organizaciones de base y de movimientos sociales: pero precisamente este aporte es el más pisoteado cuando en época de elecciones, se alía con la Concertación, un conglomerado que ha mostrado ser muy poco amigo de ellos en los hechos y en el transcurso histórico de la transición. Y lo han mostrado una y otra vez. El último ejemplo fue el apoyo a Frei en las últimas elecciones, 'el mal menor', quien se mostró muy cercano a continuar el modelo que tanto ha defraudado a la población.

El otro ejemplo, lo muestra el PRO. Las excesivas ganas de darse a conocer, de transformarse en una alternativa al duopolio político, ha sido llevado también al contexto de las urnas. Hay toda una apuesta programática, de ideas y propuestas que quieren ser llevadas adelante y que reflejarían una ideología 'progresista' - concepto muy difuso, al cual no me referiré más que con ese concepto: difuso - y que serían las que 'Chile necesita'. Dentro de los discursos, aparece el tema de la renovación, del manoseado cambio, de la ética, de la inclusión, y otros etcéteras. Conceptos peligrosos por su ambigüedad.

Tanto se ha esforzado en incluir, que en época de elecciones engrosó sus filas con los hambrientos candidatos que tal vez nunca hubiesen tenido opción en sus anteriores contextos políticos. Esto puede representar un enriquecimiento, sino fuera porque aún el PRO no posee una línea ideológica más clara, que le de al concepto rector - progresismo - algo más de sustento y consistencia. Hasta ahora, cada uno considera cosas distintas de lo que eso significa - yo también, puesto que me he involucrado en él - y vemos una gran fauna política, y muy sincrética, todos dispuestos a pisotear los ideales que nos llevaron al PRO con el afán de comenzar a aparecer en las estadísticas oficiales. Muy por el contrario a lo que se ha hecho, el PRO ha sacrificado el periodo de construcción y de elección de ideología, y lo ha reemplazado por la pragmática ideología de las elecciones, muy a tono con los 'otros' conglomerados a los cuales mira como acabadas (aunque no sólo por el tema eleccionario, sino por temas también de ideología).

Como bonus track, tenemos a la derecha, la cual tiene dentro de sí un sector que se autodenomina 'una nueva derecha', cercana al centro, al liberalismo e incluso al humanismo. Pero este sector es aún minoritario, dominado aún por los más conservadores. Sin embargo, sorprende que en estas líneas se haya al menos hablado de reforma tributaria, e incluso de reformas políticas. Y así, se habla y se ha hecho como gobierno muchas cosas que traicionan un posible 'ADN' de la derecha. Vemos a Chadwick, Vocero de Gobierno, arrepentido de participar en el gobierno militar. ¿Con qué fin lo dice? ¿Desde cuándo está arrepentido? ¿Por qué lo dice ahora, en época de elección?

Muchas cosas están pasando hoy por hoy en Chile, en su contexto político. El peor enemigo de la ciudadanía, es la gran ambigüedad con que operan las maquinarias institucionales de los partidos políticos, puesto que lograr un cupo en alguna posición de poder, permite abrir la cancha a cualquier método para conseguir el fin. No importa si nos olvidamos de nosotros mismos, de nuestros discursos, de nuestra ideología; cualquier cosa es transable, esa es la máxima de la ideología de las elecciones.

sábado, 26 de mayo de 2012

Yo si apruebo a Piñera


El contexto de esta entrada son las famosas encuestas nacionales CEP y ADIMARK y su espantosa farandulización mediática, y sus tan proféticos resultados.

Como paréntesis, estas encuestas plantean respuestas estandarizadas, que impiden cualquier indicio de relativismo, mi patrón básico de conducta intelectual. Sólo si y no. Nada de peros, dependes; nada de matices ni análisis. Es un tema que da para otra columna.

Pero si eso es lo que quieren, esta es mi respuesta: Yo Apruebo a Piñera.

Ya he escrito entradas anteriores que muestran una cierta defensa al gobierno (Por ejemplo, esta: http://portalesdefuego.blogspot.com/2011/11/si-vote-por-pinera-y-no-me-arrepiento.html), sin embargo, vuelvo a repetirlo: Odio a la derecha y a toda su ideología política y social, toda la construcción autoritaria y cuasi fascista que han hecho del mundo con su capitalismo.

Pero también soy reflexivo. Como antropólogo, los contextos deben ser considerados en el análisis. Y el análisis político que hago del gobierno incluye la consideración al bloque político que lo respalda y al que representa, una derecha chilena siempre conservadora, ligada a la dictadura y al neoliberalismo que ha explotado a nuestro país por más de ... ¿200 años, quizá?

Una derecha que comenzó a hablar de reforma tributaria y de aumento de impuestos... Más allá que todo análisis serio da cuenta de lo pobre que es en sí la reforma, y que se puede exigir más a los más ricos y a las transnacionales más grandes, esta derecha se atrevió a mencionarlo, exponiéndose a la posibilidad de que una oposición bien organizada pueda profundizarla en el parlamento.

Una derecha que se atrevió a apoyar las recientes leyes antidiscriminación, de rebaja al 7% de salud a los jubilados y de inscripción automática y voto voluntario: avances que no se pudieron lograr en 4 gobiernos aparentemente liberales, de centro izquierda y progresistas.

Ahora bien... eran proyectos que ya habían sido postulados por la concertación. Y el análisis sobre la letra chica es obviamente claro y demoledor. En Educación, las respuestas son poco claras, tal como lo que Bachelet hizo en 2006. Aún así, me queda la sensación que se ha avanzado algo más que ese año.

Sea como sea, esta alternancia ha logrado frutos que podrían ser profundizados en el futuro. Por todo este pequeño comentario, a Piñera yo lo apruebo, pero jamás votaría otra vez por un gobierno de derecha. La tierra está llana y fertil para cosechar un Chile por fin efectivamente democrático está listo. La pregunta final es, ¿Quién podrá cultivar esta semilla?

miércoles, 25 de enero de 2012

¡¡¡Está la Escoba, Está la Escoba!!!

¡¡¡Está la Escoba, Está la Escoba!!!

La arena política ha sido remecida este verano 2012 por el ya famoso e 'histórico' pacto RN-DC, el cual - como ya quizás muchos analistas lo han advertido - no tiene que sorprendernos tanto, ya que como el mismo Carlos Larraín lo ha dicho, con 'la DC tenemos mucho en común'.

Y, sin embargo, los partidos políticos 'amigos' de ambas tiendas, han puesto carachos de militar, y han, en mi opinión, exagerado el tema más que modelo de farándula chilena. En particular la UDI, la cual, ejerce su influencia bajo el amparo algo estúpido de ser 'el partido más popular de Chile', en relación con la cantidad de votos sumados por partido en las últimas elecciones. Amparo estúpido porque ni siquiera son capaces de sostener un candidato propio, y hoy por hoy es un RN (Allamand) quien está en la cúspide de las encuestas como político de mayor proyección. 

Y este domingo, aparecen las declaraciones de uno de los 'coronoles' gremialistas, Jovino Novoa. Acá el Link: 

En el, aparece un concepto clave en las gargantas de la derecha dura, la que parece representar el sentimiento de muchos de nuestros conservadores compatriotas: el DESORDEN.

En repetidas ocasiones, Novoa expresa su disgusto ante el escenario de confusión y declaraciones que no concuerdan con el 'programa' del gobierno. Todo por el interés de algunos en la Alianza de realizar reformas políticas y tributarias, una verdadera herejía para los grandes señores de la política. Desorden porque no hay acuerdo en las filas, y porque hay señales de 'alta traición' hacia el 'corazón' de la derecha. Hay caos, hay anarquía en el país, en el gobierno, en las calles, en los partidos, en el congreso, ¡Ay Dios! ¡Cómo te extrañamos, General! (como dirían los inútiles y subversivos). Claro, como lo expresan incluso ciudadanos normales de carácter conservador desde el año pasado en alusión al conflicto estudiantil: Hay mucho desorden. Hay demasiada expresión en las calles, mucha opinión y libre pensamiento. Muchos derechos.

'Está la Escoba', en otras palabras. La creación de un texto entre dos partidos en el papel rivales, en el cual expresan opiniones con respecto a la posibilidad de reformas políticas, fue un 'golpe bajo', lo que indica que en realidad no hay nadie a cargo, cada ovejita va hacia 'donde está vuelta', lo cual es inaceptable en un país tan serio y decente, ordenadito como es Chile y, ah claro, heredado por nuestro Gran Patriarca Augusto.

Hay miedo, hay incertidumbre. Hay demasiados factores que se escapan de control, y está por suceder, quizás, un eventual repartición del poder de forma más equitativa, permitido por dos reformas resistidas por dicho sector: políticas y tributarias.

La ortodoxia y los sutiles juegos de palabras han llevado a que más y más gente de la UDI sigan iluminándonos y mostrándonos su imaginario político. Así, Ena Von Baer se atreve a expresar su 'preocupación' por la concentración de la discusión en 'cómo repartir el poder político', en vez de hablar de los temas que 'más les interesa a las personas'.

¿Será por eso que, quizás, hallen un relativo gran respaldo en sectores populares, donde claro, los temas diarios pasan por la sobrevivencia material - sin agregar ningún juicio de valor, ni generalizando a toda la población 'popular' - y no por la sobrevivencia simbólica (la cual pasa además, por un nivel político)? Sin embargo, desde mi posición política contraria a la derecha, creo firmemente que las reformas políticas y tributarias permitirían mayores grados de justicia social, de mejora sostenida en las condiciones materiales de esos 'sectores populares', y por supuesto, mayores derechos y libertades para las personas.

Así es como se desordenan las cosas en la derecha, una familia muy ordenada que sucumbe ante cualquier pizca de anarquía. Recuerdo muy bien las palabras de un profesor de Sociología de la U de Concepción, quien citando a un autor nos decía "estamos más cerca del caos que del orden". Una frase muy sugerente; y herética por lo demás.

Porque, ¿qué sería del país sin orden? ¿Qué sería del sistema político? ¿Qué sería de la UDI? ¿Qué sería de la derecha en Chile y del sistema que ella inventó? No me atrevería a decir que la derecha desaparecería, pero si que mutaría. ¿Cómo? No lo sé. Pero si es notorio, y muy acertado decir que sin ese orden por el cual reclama la UDI, la derecha va a cambiar, sí o sí.









Acá hay más reflexión: http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/01/24/la-caja-de-pandora-del-senador-novoa/



lunes, 14 de febrero de 2011

Un poco de actualidad: el rollo de la Intendenta

Después de tanta controversia, tan solo haré algunas preguntas, reflexiones y conclusiones a priori de todo este embrollo. Todo bajo la consideración de que no soy defensor de ninguna de las partes, pese a que mi posición política propia es oposición tanto al gobierno como a la oposición institucional al mismo gobierno.

En realidad no hay mucho más que decir, salvo constatar las evidentes contradicciones entre la intendenta, el seremi y el propio ministerio de vivienda, que aparentemente, han hecho que las acusaciones sean más graves de lo que podrían ser, más allá que la acusación respecto a irregularidades en subsidios sean en sí mismas, graves. Por otra parte, a mi me da la impresión de que los acusadores le ponen 'mucho color' al tema, y que de a poco se transforma en un asunto personal.

No estoy diciendo que no hay que investigar: hay que hacerlo. El desastre político dejado por las contradicciones en las declaraciones de los actores involucrados en el lado de 'los acusados' deja la sensación de una necesidad: una guillotina y un chivo expiatorio que permita que las aguas se aquieten. Tanto como las desaparecidas carpetas de Alto Río, me parece que las irregularidades en subsidios nunca serán aclaradas, sobre todo si, como he oído por los medios, estos 'desaparecieron'. Mientras más alto sea el chivo, mejor. Todo apunta a que para el 2011 tendremos nuevo intendente o nueva intendenta. Tal vez la UDI reclame sobre su carta senatorial y presidencial, y el perjudicado sea el mando medio, el seremi Matuschka  (quien fue puesto por la intendenta, es decir, un súper leal servidor, seguro que dispuesto a ir al sacrificio en lugar de su patrona).

Y todo, a un año del terremoto, situación que podría aumentar la sensibilidad política de los ciudadanos, aunque también disminuirla mediante el dolor comprensible de las familias, y de la preocupación centrada en salir adelante más que en la mediaticidad política del momento

lunes, 8 de noviembre de 2010

La Nueva Derecha... y, ¿Qué hay de nuevo, viejo?

(...) "¿Qué queremos? Que el centro-derecha sea fiel a sus convicciones profundas: un compromiso con los tres pilares básicos: primero, un sistema político estable con una democracia de verdad, con Estado de derecho, alternancia en el poder, respeto a los derechos humanos, libertad de expresión. Segundo, una economía de mercado, libre, abierta, competitiva, integrada en el mundo; y tercero, un sistema social en el que el Estado asegure a todos un mínimo consistente con la dignidad humana, y por tanto, que sea el más poderoso aliado en la lucha contra la pobreza y las desigualdades”.
Sin embargo, añade que con lo anterior no basta, porque “en esta sociedad del conocimiento hay que construir cuatro pilares adicionales: una revolución en la calidad del recurso humano, en educación y capacitación; una revolución en inversiones en ciencia y tecnología; una nueva cultura de la innovación y el emprendimiento, y una sociedad flexible para que se pueda adecuar al cambio, que es lo único constante en los tiempos modernos”.   (...)
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Una nueva derecha. Esto es similar a lo que Escalona llamaría 'una nueva Izquierda'. No conozco los fundamentos de la 'nueva izquierda', pero es similar en el sentido de un llamado a una especie de renovación en las bases y estructuras políticas-ideológicas de los tradicionales sectores políticos en que se polariza la vida política. 
Pero, hacia dónde apuntan estas renovaciones?? ¿qué refieren exctamente? ¿Será un intento de escapar de los fundamentalismos políticos más básicos? ¿o 'nuevos' derroteros de fronteras rígidas como las que hasta ahora hemos visto? ¿Son efectivamente cambios políticos, sociales, culturales, o simplemente, discursos que no transforman nada?

Me referiré sólo a la construcción de esta 'nueva derecha' por falta de antecedentes de la otra. Como lo diría Buggs Bunny, "mmm... ¿Qué hay de nuevo, viejo?". Piñera en su discurso habla de 3 pilares básicos: 1. un sistema político estable; 2. una economía de mercado; 3. un sistema social con un Estado protector. A esto, se suman otros 4 pilares: educación 'del recurso humano', inversión en ciencia y tecnología, una 'cultura' de innovación y emprendimiento, y una sociedad flexible al cambio. 

En principio, esta nueva derecha, no tiene nada de nuevo. El discurso coincide con lo vivido y oido incluso por los gobiernos de la concertación (en el caso de que esta última, no sea de derecha). Se trata de un discurso que por un lado, mantiene un statu quo (es decir, mantiene la línea), y por otro, intenta cambiar ciertas variables anexas, con el fin también de mantenerlo. Porque al hablar de 'educación del recurso humano', estoy seguro de que no habla de artistas, deportistas o de microempresarios, sino de un aumento en la división del trabajo a través de la especialización y funcionalización de la sociedad, adaptando los antiguos modelos fordistas o toyotistas (ver http://es.wikipedia.org/wiki/Toyotismo), con sus implicancias y consecuencias. Esto, combinado con su nueva 'cultura de la innovación y el emprendimiento', es claramente un indicador que excluye a ciertas profesiones u oficios, además de ciertas formas de hacer y de ser profesionales. Es un discurso principalmente empresarial, lo que no es malo desde un punto de vista de juicios de valor o de intención, pero sí es excluyente de, por ejemplo, el pequeño artesano (el de verdad), el jardinero que conoce técnicas dadas por el conocimiento y la práctica, y otros, así como discriminar exactamente ese tipo de conocimiento y su difusión por vías informales. Yo no creo que el gremialismo piense en conocimiento adquirido, sino en capacitación formal en institutos acreditados, lo que no es malo si estos últimos son de calidad, pero, como he redundado, esa 'cultura' buscada es excluyente.

1. Sistema político estable. Con esto, al parecer, se refiere a una mantención del centralismo y de un sistema de elecciones que mantenga en el poder a los grupos más poderosos - binominal - además de otras leyes que proscriben movimientos políticos ciudadanos 'sin representación' e impiden su formación formal a través de rígidos requisitos. En ninguna parte, Piñera - o Hinzpeter - hacen referencia al rol que pueda o no cumplir la ciudadanía en el articulado de este sistema, o de los otros pilares; es más, ni siquiera es mencionada. La libertad de expresión, incluida en este sistema (y no en el pilar social) es claramente para la 'nueva derecha' un privilegio político, puesto que, como se sabe, son grandes conglomerados los que manejan la mayoría de los medios de comunicación; los pequeños empresarios, y los regionales, los canales o periódicos, por lo general, no tienen el suficiente impulso legal o financiero para expresarse y llegar a más público.


2. Una economía de mercado. Esto está claro, y me parece que es compartido incluso por la 'nueva izquierda'; esta economía, heredera de las primeras estructuras dejadas por la dictadura militar, y profundizada por la Concertación, ha permitido la depredación de nuestros recursos, y la destrucción de ecosistemas naturales y humanos, por así decirlo.


3. Un sistema social basado en el Estado protector. A todas luces, basado en la asistencia social, o también aparejado, o estrechamente vinculado, con el crecimiento macroeconómico. Es decir, la erradicación de la pobreza y la igualdad de oportunidades en este sistema social, pasan exclusivamente por el buen funcionamiento de la economía de mercado (la que hasta ahora ha funcionado pésimo, desde mi perspectiva), no centrándose en la eliminación de la exclusión, de la discriminación, en la  inclusión de minorías, en la estatización de la educación y su gratuidad, eliminación de los monopolios en servicios sociales de uso público (telecomunicaciones, tecnología, principalmente), o en la democratización de la ciudadanía, eliminando la 'modernización compulsiva' (Bengoa, 1996, la comunidad perdida), por una verdadera modernización social, que permita e impulse un efectivo cambio cultural y social.


En definitiva, la 'nueva derecha', de nuevo, no tiene nada, es más de lo mismo, no representa más que una renovación de un discurso que esconde al mismo sistema en el que aún estamos metidos.