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miércoles, 28 de marzo de 2018

Resucitó el Lucro: que Bachelet se haga responsable


Resucitó el Lucro: que Bachelet se haga responsable

El fin-al-lucro en la educación superior resucitó. El Tribunal Constitucional se transformó en el hacedor de milagros previo a semana Santa.

Todos rasgamos vestiduras. La conservadora tercera cámara se hunde en el desprestigio junto a toda la institucionalidad política del Estado por haberse 'echado al bolsillo' la 'voluntad popular'. Lamentablemente, la crítica está mal dirigida.

Es que la responsabilidad de lo que pasó - o la mayor parte de esta -  no está ahí. La responsabilidad es política - obvio - y es del Gobierno de Michelle Bachelet.

No voy a defender al TC, pero entiendo que la lógica de este jurado va en sintonía con la Constitución neoliberal, firmada por Pinochet y respaldada por Lagos. Y no me vengan a que el TC es ilegal, porque en cualquier sistema democrático tiene que haber mecanismos que impidan que tal o cual administración - en cualquier país, en cualquier época - se arranque con los tarros, aprobando cualquier ley por inconcebible que sea. Obviamente, no desconozco el hecho de que la conformación de nuestro TC sea cuoteada y responda a ciertos intereses en desmedro de otros.

Pero el problema es realmente otro. El problema es la Constitución. Todos nosotros lo sabemos. Toda persona medianamente inteligente lo sabe. Lo sabíamos desde antes. Michelle también lo sabía. Sin embargo, cometió un error profundo, que incluso parece intencional.

El error no es cosa poca, aunque pueda parecer indirecto. Se trata de haber dejado la reforma constitucional para el final. Se demoró casi un año y medio para sistematizar los encuentros constituyentes locales, provinciales y regionales - en los cuales participé y de buena fe. Sin embargo, Bachelet se rió de todo Chile presentando  un escrito sin ninguna importancia al final de su administración, sabiendo que en la práctica el nuevo gobierno de Piñera iba a dejarlo - con suerte - como taco en la mesa coja.

El error no tiene tanto que ver con demorarse sino que, a pesar de la complejidad de un proceso como el que llevó a cabo, no fue capaz de comenzar su mandato con esta reforma, mucho más importante que la educación.

En segundo término, un segundo error pasó por su tardanza con la ley de educación superior. Cuatro años le tomó. Si hubiese sido más rápida; si hubiese tenido de verdad una convicción respecto a la gratuidad y a la Educación como un derecho no tendríamos este problema. Quizá el TC lo habría impugnado igual, pero habría habido tiempo para corregir esa reserva de constitucionalidad dentro de su gobierno. Ahora tenemos que esperar a que un presidente que cree en el lucro en la educación corrija e implemente esta ley.

El resumen es claro. Que Bachelet se haga responsable. No basta un tuit. Ella, su gobierno, quienes la apoyaron - incluyendo RD - y quienes la defienden a morir tienen que hacer una fuerte autocrítica, especialmente si quieren volver a tener un poco de la confianza ciudadana que alguna vez tuvieron.


viernes, 23 de marzo de 2018

Y después de la violencia ¿Qué?

Es impactante cómo es que este país ha intensificado el odio y la violencia.

Tal vez todo tenga que ver con la mayor conectividad de nuestros teléfonos a la comunicación instantánea, y simplemente estamos viendo con mayor constancia aquello que ya estaba ahí. Lo peor es que los eventos se multiplican: ya no es uno a la semana, o uno por día. Se trata de dos, tres, cinco hechos diarios que simplemente nos "vuelan" la cabeza y la moral.

Estoy convenciéndome de que esto ya no es una coincidencia o un paréntesis en nuestra historia. Esto es más bien una tendencia continua. Quizás en alza. Pero las ganas de arremeter de manera directa contra algo o alguien, ya sea de forma física, verbal, psicológica, "memiana", etc., cada vez son mayores. Las razones ya no importan. Y la gente ya no la está conteniendo, simplemente la deja salir. Y está de moda.

Pero lo peor desde mi perspectiva, no tiene que ver con la expresión de la ira y la violencia, sino con que esa expresión es excesivamente rápida, y no reviste ninguna reflexión ni análisis. Es cierto: la rabia es más bien un estado emocional que emerge producto de determinados estímulos externos. Pero la figura es la siguiente: "dispara primero, pregunta después". ¿Qué caso tiene preguntar después de que la agresión está hecha? ¿Contribuye a nuestro crecimiento personal y/o social? ¿Sirve de algo (produce algo), si tenemos como máxima de comportamiento dicha regla? Y estas preguntas son fundamentales para aquellos que, como yo, ven la vida social a través del crisol de la política.

Hasta ahora me parece que ninguno de los memes, ninguno de los ataques, ninguna de las golpizas, de los "pensamientos distintos", de las ofensas gratuitas, de los ninguneos, de los ejercicios de represión policíaca, ninguna de las acusaciones, funas, purgas, linchamientos o amenazas ha contribuido en nada a hacer de este país un poco mejor. Ni desde el punto de vista de la ética, ni del de la política. Seguimos siendo un país sumido en una cultura de odio, una cultura violenta que nace desde las mismas raíces del Estado y que ha contaminado hasta la última rama social, incluida las luchas más legítimas.

Que quede claro. No busco condenar la violencia, ya hay mucho de eso, no me interesa. La crítica apunta a la forma irreflexiva en la que se lleva a cabo, sin ninguna intención de construir nada. Ni siquiera tiene la misión de destruir algo. Y ese es el meollo del asunto: no tiene ningún propósito, ninguna finalidad, ninguna meta: ni social, ni económica, ni política, ni ética, ni revolucionaria. No hay nada detrás ni delante. Lo único que hace es perpetuar su existencia en un sistema de relaciones sociales que simplemente favorece a muy pocos y que, debido a la escasa reflexión que mostramos los chilenos, nos mantiene en un status quo casi terrorífico.

Por último, es fácil en este punto condenar o demonizar la violencia. Pero como fenómeno social está tan arraigado en nuestra sociedad, que - quizás - lo único que podría llegar a ser revolucionario en este contexto es el silencio: no ese que "otorga"(supuestamente), sino que ese que te permite pensar y comprender - casi hermenéuticamente - antes de actuar, antes de desafiar, antes de combatir.



miércoles, 17 de junio de 2015

El caso Vidal y la patria querida


El caso Vidal y la patria querida


Esta es una columna que no busca analizar ni esclarecer, ni ayudar a entender nada. Es al contrario, sólo busca ennegrecer aún más el panorama, al hacer ingresar cuestiones éticas subjetivas  y emocionales. Mis propios fantasmas, dudas, preguntas y temores

Se dice que se enseña y se aprende Historia para aprender de nuestro pasado y construir un mejor futuro. Claramente, Arturo Vidal no aprendió Historia, o al menos, esa frase cursi.

En Chile solemos hacer escándalo por todo lo que huele a inmoralidad. Esta moralidad es más bien extraña, amorfa, difícil de describir... pero ahí está. Si Vidal no lo sabe, o no lo supo, es muy extraño, habiendo ya pasado por el famoso bautizazo y otros episodios. Ya sabe que el alcohol y la selección, no andan bien. Porque tal vez en Italia, alcohol y conducir es pan de cada día. Y acá en Chile también: y no nos hagamos los tontos, porque siguen siendo cientos los que conducen automóviles con tragos de más.

Si sabes que el alcohol y la selección no andan, entonces, no bebas; y si vas a beber, hazlo para callado, piola, que no te pillen.

O arderás, como lo hiciste.

En esta incansable guerra moral a través de Twitter, me sentí afortunado de leer el siguiente texto:


"Un país que le exige más a un futbolista que a un político, está condenado a la mediocridad".

Y me puse a vomitar en mi mente.

Y me puse a pensar que tal vez nuestros estándares son muy altos, que tal vez deberíamos bajarlos. 

Y luego pensé sobre el por qué a un futbolista le exigimos más.

Y es que no se trata de cualquier futbolista: es un seleccionado. Un guerrero de nuestra roja, uno de los órganos más representativos de la nación chilena. 

Más que el territorio, sus leyes, su Constitución, sus instituciones, su Congreso. Más que su democracia.

Y lamento ensuciar lo bello de la Selección con lo turbio de la política. Pero tengo un punto que quiero desarrollar.

Nuestra Selección se compone de algo más que futbolistas. Algo más que deportistas profesionales y de alto rendimiento. Más que grandes y talentosos jugadores. 

Son guerreros, luchadores, entregados por un ideal de patria unida. Ahí encontramos un punto de unidad: hay colocolinos, azules, cruzados, wanderinos, loínos... Son lo más cercano a una representación resumida de la nación, y a través de ella, podemos sentir el orgullo de ser chilenos. Esto ya todos lo saben.

Y esto tal vez no es un problema, sino sólo para mí. Pero sin dudas, son estos grandes patriotas quienes reflejan toda la potencia de la idea de patria; la proyección de nuestro ego y nuestros sueños frustrados como pueblo: millonarios, cosmopolitas a pesar de la caricatura provinciana y popular, con autos de ensueño. 

Recuerdo también una gran película: una comedia sobre el fútbol y el kung fu. El entrenador, un otrora gran promesa, le dice al protagonista: "El Fútbol es una guerra". Y eso es bastante plausible en nuestra vida real. Por eso existen clásicos y archirrivales. Y por eso la selección se transforma en un cuerpo armado. (absolutamente los deportes competitivos son una eufemización de conflictos sociales).

Por si acaso, este texto no tiene conclusión. A Arturo Vidal ya lo perdonaron casi todos. A través de Matrix aprendí que toda acción tiene reacción. Todas nuestras decisiones tienen consecuencias y éstas están por verse, para bien o para mal.

Este texto, en realidad, tiene un resumen: Este país de mierda sigue militarizado. Por eso los carabineros sacan la cara por nuestras instituciones. Por eso las fechas más importantes de nuestro calendario siguen siendo el 21 de mayo y el 19 de septiembre. Por eso ante la protesta social, algunos piden militares a la calle. Por eso concebimos a la Selección como un ejército. Por eso es que finalmente, le exigimos más a los futbolistas, nuestros verdaderos representantes. 









domingo, 31 de mayo de 2015

Asamblea Constituyente: Respuestas a S. Soto y J. Charney.

Asamblea Constituyente: respuestas a Soto y Charney.


Contexto:



He leído recientemente un diálogo abierto entre los profesores de derecho Sebastián Soto y John Charney, quienes debaten sobre posibles trampas bajo la consigna AC. Hay dos preguntas que parecen ser inquietantes para Soto, y que Charney busca responder, aunque no adecuadamente para mí. Luego, hay otra columna de respuesta desde Soto.

Para comenzar debo decir que soy partidario desde hace mucho de una AC. Desde que estaba en tercero medio aproximadamente, año 2004, creía intuir que el problema de Chile era constitucional y que ese cambio debía solucionar gran parte de nuestras problemáticas sociales. En ese tiempo era un pensamiento aislado, sin ninguna inscripción a ningún tipo de ideología clara o partido político, si bien siempre tendí a lo que se conoce como centro izquierda. Hoy milito en el Partido Progresista

Dicho eso como presentación, hay una cosa que concedo a Sebastián Soto: la izquierda suele tener pensamientos utópicos; pero lo que es peor, es que esas utopías son pensadas ausentes de complejizaciones. Es decir, y tal como dice Soto, “sus partidarios la presentan como un ejercicio deliberativo sin contratiempos en el que todos concurriríamos pacíficamente a expresarnos en libertad”. Construir una AC será un ejercicio complejo si llega a darse, ya que, si es como la proponemos, debería ser representativa en extenso. Y Chile es demasiado diverso en muchos sentidos, y no hay razón para impedir que minorías legítimas sean parte de esta Asamblea, siendo ello fuente de conflictos y debates que, eventualmente, impidan alcanzar acuerdos que a mí, como ciudadano adscrito a la izquierda, me gustaría alcanzar.

Esta afirmación, es el primer abordaje ante la pregunta  del sistema electoral de los representantes constituyentes. Para integrar la diversidad, me parece que deben asegurarse cuotas de participación por género, pueblos originarios, juventud, adultos mayores. Pero más importante, una cuota mayoritaria para ciudadanos sin militancia política, ya que esta característica es transversal. Según datos de una nota de emol.com, hasta 2012 sólo poco más del 5% de la población chilena militaba en un partido político. Esto deriva en que la fórmula para escoger al cuerpo de una AC debe ser proporcional.  

El problema es que tanto Soto como Charney, asumen que los sistemas propuestos (proporcional, mayoritario) conocidos como son hasta hoy en día son adecuados. No podemos volver a lo que fue el binominal; tampoco creo que un sistema de listas sirva. En definitiva, hay que buscar otra cosa. Otro sistema que cumpla con el requisito de la representación, sin caer en la anulación de las mayorías reales.

Cabe recordar que esta Asamblea debe tener muchas otras restricciones, en la búsqueda de ser legítima y representativa. Ya que se ha criticado la forma de construcción de la actual Constitución, la AC no puede convertirse en una extensión de la élite política y económica. Tiene que surgir de ciudadanos limpios sin intereses particulares. Ningún representante en esta Asamblea debería poder ser candidato a ningún cargo de elección popular en el futuro, incluyendo espacios de representación en gremios o sindicatos. Esto disminuye la tentación de poder que pueda surgir en un representante de la AC, asegurando una mayor legitimidad ética.

Respecto al funcionamiento del Congreso, hay que apuntar que no es necesario esperar una situación de crisis extrema, de guerra civil o de grave corrupción generalizada para recrear las reglas democráticas. En Chile lamentablemente es característico que ocurran reacciones ejecutivas y legislativas ante tragedias: se espera que pase algo grave para actuar. Esto deriva en leyes ambiguas con muchas falencias.

En otras palabras, el Congreso puede funcionar en paralelo. No es la idea entregar al país a un órgano todopoderoso, sea este ejecutivo o constituyente, como la última vez en donde un solo órgano gobernaba y legislaba. La única situación en contra de esto es el costo económico que puede surgir al costear una asamblea legislativa y una asamblea constituyente. Por esto, el tiempo de funcionamiento de la AC debe ser limitado.

Se equivoca Soto al asumir que el Congreso es el espacio adecuado para reformular la Constitución y las reglas democráticas. Actualmente, éste no representa ni a la mitad de la población en edad de votar. Su nivel de representación de mujeres y pueblos originarios es bajísima, y el cuestionamiento ético que tiene es a todas luces profundo. La única manera de fortalecerlo (como solicita Soto) es transformándolo en un nuevo espacio democrático, bajo nuevas reglas y bajo nuevos parámetros éticos, originados bajo un nuevo marco constitucional. A muchos millares no nos interesa que quienes han estado por más de 20 años en los sillones del parlamento se perpetúen y consigan apoderarse de la nueva Constitución; la AC se pide precisamente como espacio de participación para quienes han tenido pocas instancias de expresión y, lo que es más profundo, de decisión.  

Finalmente, no hay razón para creer que la AC, por tener el sólo nombre la hace especial y excepcionalmente más democrática que otro mecanismo. Pero tampoco hay razón para creer que una AC no pueda ser una vía institucional. Ante todo, son las reglas y las condiciones que se le impriman a la AC las que la harán diferente: legítima y representativa. Y lamentablemente (a mi parecer) ninguna regla hará del actual Congreso legítimo y representativo para construir una nueva Constitución. 

miércoles, 20 de mayo de 2015

Chao al 21 de mayo



¿21 de mayo?


El día de las glorias navales es extrañamente simbolizado a través de una derrota. Esto me hace preguntarme sobre el legado de Prat en el día de hoy. ¿Qué es lo que se nos ha enseñado? ¿Cuál es el valor que se reproduce cada 21 de mayo? ¿Patria? ¿Heroísmo? ¿Locura? ¿La mejor de las derrotas?


La batalla naval de Iquique es parte de la aventura bélica del pacífico, guerra que nos enfrentó por segunda vez a Perú y Bolivia; esta vez, disfrazando de patriotismo la manipulación transnacional de ingleses y norteamericanos sobre el salitre. Quienes disfrutan echando en cara su fanatismo nacional alegarán que la guerra fue provocada por bolivianos, que insultaron a Chile, que querían robarnos, que ganamos la guerra, etc., y que yo, soy un vende patria, traidor, etc.


Sin embargo, mi punto es que en realidad no hay mucho que celebrar ni conmemorar. Menos para hacer feriado de este día.

Ni como valor patrio ni como gloria naval.


El fanatismo ciego llevó a Prat a sacrificar a un grupo de marineros sin ninguna posibilidad de nada. Yo comparto las palabras de Sócrates, cuando dice “preferir la muerte que la esclavitud”, pero lamentablemente en el caso de la famosa guerra del pacífico, había solo intereses comerciales en juego. Miles de chilenos, peruanos y bolivianos muertos por el control de los recursos que beneficiaban a sólo unos pocos. En Chile, cuando surgió un presidente que buscaba aprovechar bien la riqueza mineral del salitre, terminó en medio de una guerra civil que fue apoyada por la misma armada que pintamos tan patriótica. El salitre siguió beneficiando a unos pocos, y esos pocos continuaron usando a los militares cuando, por ejemplo, hicieron masacrar a los obreros huelguistas en la Escuela Santa María… ¿de dónde? De Iquique, del mismo lugar en donde se inscribe la gesta de los esmeraldianos.



¿Cuándo será el día que cambiemos este feriado? Propongo, por nombrar algunos, el 7 de abril, fecha de nacimiento de Gabriela Mistral; o el 12 de julio, nacimiento de Pablo Neruda; y qué tal el 10 de diciembre, fecha que conmemora la entrega de los Nobeles a ambos, en 1945 y en 1971. Esos son verdaderos triunfos. Ahí hay verdadero patriotismo. Dejemos a Prat en los billetes azules y olvidémonos del 21 de mayo.

                                                                      -:-

sábado, 23 de agosto de 2014

Quinta Carta abierta a Dios: la solución a tus problemas

QUINTA  CARTA ABIERTA A DIOS: la solución a tus problemas


Estimado Dios, si estás ahí, acá te tengo la solución a todos tus problemas en el planeta:

Mátanos... mátanos a todos...

lunes, 28 de julio de 2014

Carta abierta a (sin esperanza de que sea leída por) autoridades del Estado de Israel

Carta abierta a (sin esperanza de que sea leída por autoridades del Estado de Israel)

Quiero ser claro. Me afectan todas y cada una de las injusticias, abusos y atrocidades que ha vivido el pueblo judío a lo largo de su historia. Particularmente el periodo de la segunda guerra mundial y su brutal y violenta locura  en contra de los judíos, me provoca una serie de sensaciones a favor del pueblo judío (y en contra de los fanáticos nazis); ero también me asquean las actitudes, y miles de asesinatos que la iglesia católica y los feudos occidentales les provocaron durante la edad media a través de, por ejemplo, las cruzadas.

No hay nada que agregar en ese aspecto. Lo que han sufrido no se lo doy a nadie. 

Con la misma convicción, este escrito va en contra del Estado de Israel. Un grupo de estructuras y personas que a pesar de toda esa historia de violencia y abusos, han terminado cometiendo las mismas atrocidades, las mismas brutalidades y la misma violencia que han sufrido. 

Hoy, toda esa violencia que han cometido desde los años cincuenta del siglo pasado ha germinado en odio y violencia. Y la sangre que están derramando hoy, les pasará la cuenta mañana. Si los diplomáticos no encuentran las palabras para disuadir al Estado judío, quisiera sugerir estas: 

Hoy, ustedes como Estado-Nación tienen el poder para acabar con esto, de una u otra forma. Ya sea por medio de las armas y la fuerza, como lo han hecho muchos otros imperios coloniales (incluido el nazi) que han reprimido con violencia cualquier tipo de disidencia política en sus territorios. Pueden hacerlo así y ganarse con justicia la creciente antipatía mundial en contra suya.

O pueden hacerlo a través de una decisión política que involucre la integración del pueblo palestino y la posibilidad de autonomía territorial y política real. Una solución pacífica para aquellos habitantes que tienen las mismas raíces históricas en aquel histórico territorio y que tienen iguales derechos que los judíos. Pueden hacerlo así, y ganarse el respeto y respaldo total de la ciudadanía global que está harta de conflictos, asesinatos y locura sin sentido, llevados a cabo por fanatismos ciegos y brutales.

Queda pues en sus manos. Por favor, suelten las armas para tomar la solución.





domingo, 22 de junio de 2014

Defensa Pública a la Estupidez Chilensis

Defensa Pública a la Estupidez Chilensis





A través de este medio quisiera hacer pública la defensa hacia los poco agraciados compatriotas que invadieron el Maracaná, el pasado miércoles 18 de junio, con ocasión del partido de Chile contra España para el mundial de fútbol de Brasil.

La historia y sus consecuencias son conocidas. Conocida es la condena nacional e internacional que se ha generalizado en torno a 88 chilenos delincuentes, cuya vandálica pasión ha ensuciado la imagen de nuestro país. ¿Por qué simplemente no pueden atenerse a comportarse como europeos de primera línea, a sujetos acorde a su capacidad de consumo que les ha permitido llegar hasta las tierras de la samba y el fútbol? ¿Por qué tienen que dejarnos mal parados? ¿Por qué tienen que echarnos al agua a los demás, que hemos sabido aparentar todos nuestros traumas culturales ante los ojos del mundo?

Mucho se ha dicho sobre lo que merecen estos individuos connacionales. Y ya que todos compartimos la condena, me parece que también alguien debe hacer una defensa a la actitud y comportamiento de estos (mal llamados según algunos) hinchas.

De partida: ¿Qué ha influido tan profundamente en estos chilenos que los llevó a estar encerrados en un bus policíaco, con la grave amenaza de podrirse en el sistema carcelario brasileño, tanto o más colapsado que el nuestro? ¿La pasión? ¿Desesperación? ¿Falta de o mala Educación o Cultura? ¿Patriotismo? ¿Agallas? Nada de esto. O tal vez un poco de todo eso. Pero principalmente creo que es un factor que de verdad espero no sea genético: La Estupidez.

La estupidez es un rasgo humano. Está presente históricamente desde que el homo sapiens llegó a la categoría "superior" de 'ser humano'. No importa el alto grado de nuestra ciencia o conocimiento, de nuestra moralidad o solidaridad. La estupidez es propia, ineludible e inseparable de nuestras sociedades.

Pero mucho me llama la atención que en nuestra sociedad chilena esté tan pero tan generalizada y tan a flor de piel. Espero no ofender a mis compatriotas porque, como chileno también, me siento tan solidario y parte - casi complice - de este mismo rasgo.

En primer lugar, y partiendo por lo más básico: ¿ Cómo cresta se te ocurre ir a Brasil sabiendo que la posibilidad de entradas para ver un partido es tan ínfima, que llega a ser más factible sanar de un cáncer terminal?

Lo segundo, ¿Qué te hace pensar que pasarte por la raja el sistema de pago de entrada allá va a ser igual de fácil que no pagar el pasaje del transantiago acá? En este país, muchas conductas delictivas son muy fáciles de superar con éxito y sin mayores consecuencias: conducir ebrio, meter bombas de ruido a los estadios, contribuir a la reducción de objetos robados, vender alcohol o cigarros a menores de edad, destruir las calles y plazas y ventanales con cada marcha, abandonar perros en la calle, lucrar con la Educación, cobrar intereses exorbitantes de forma unilateral, tener malas remuneraciones y horribles condiciones de trabajo, coludirse en los precios de pasajes o fármacos, concentrar los medios de comunicación o la generación de la energía eléctrica o la administración de las pensiones, o la democracia misma, etc. Todas estas conductas delictivas, o casi delictivas, no tienen mayor sanción ni legal ni social: Pero esto NO SIGNIFICA que en otros países sea igual.

Tercero: ¿Qué te hace pensar que la FIFA es distinta a la ANFP? Es cierto, la ANFP ha privatizado al fútbol chileno, con su mierda de canal CDF, sus precios de entrada a eventos deportivos excesivamente caros, y sus sistemas de torneo ultra pencas. Cada una de estas "innovaciones" ha sido aceptada por todos nosotros, pero lo que es peor: ha sido legitimada por nuestra estupidez al comprar la cajita, la conexión y pagando la 'nueva forma de ver el fútbol', como si fuera el manjar de nivel que se muestra los fines de semana, transformando también al deporte rey en un negocio lucrativo.

Y bueno, la Fifa por su parte no es igual a la ANFP. ES INFINÍTAMENTE PEOR... ¿Creíste hincha chileno que te iba a tener consideración a ti, maldito sudaca? Definitivamente eres más estúpido de lo que pensaba.

A todos esos hinchas, a los 88, les digo: debieron haberse quedado a ver el mundial acá en Chile. Acá nos salimos con la nuestra: quemamos buses, le pegamos a los chóferes, ensuciamos las plazas con papeles, vasos plásticos, botellas de vidrio, orina, fecas y semen. La hicimos toda - otra vez.

Es que sólo acá, sólo entre nosotros comprendemos y aceptamos la estupidez. Es nuestro mal y nadie lo sabe. Yo sospecho que está en nuestro adn, pero no he hecho ninguna investigación científica para confirmarlo. Sólo constato lo observado: somos muy estúpidos por vivir en este país y aceptar todas las huevadas que hacemos. Es nuestro mal social, nuestro trauma cultural. Es de todos, no únicamente de ustedes. Lo hemos creado y legitimado. Desde hace ya unos 40 años, en donde nos acostumbramos a resolverlo todo con golpes, con violencia, con represión, con lucha, con neumáticos quemados, con amenazas, con dinero, con trampillas, con triquiñuelas y vacíos legales, con capuchas, etc..

Y bueno, para ocultarlo, tuvimos que apuntarlos con el dedo, ya saben, hay que aparentar un poco. Vuelvan pronto, se les extraña, siempre nos hacen falta estúpidos como ustedes. Nunca somos ni seremos suficientes estúpidos en este país.



sábado, 22 de marzo de 2014

Preguntas sobre Venezuela que no me puedo responder.

Preguntas sobre Venezuela que no me puedo responder.


Después de tanto tiempo de "crisis" y de situaciones y hechos lamentables ocurridos en el último tiempo en Venezuela, debo darme un tiempo para reflexionar acerca de mi propia posición como ciudadano crítico y consciente del mundo y de esta Latinoamérica. Es una ocasión de prospección y auto exploración, una oportunidad para la reflexión, para la crítica y la autocrítica.

No soy de los que esconden sus propias posiciones, sino que suelo moderar mi discurso porque tal como diría Descartes, pienso, y luego existo. Ante todo, me declaro un militante de izquierda comprometido con luchas históricas y luchas contingentes, parte de un momento histórico complejo atravesado por la globalización y la occidentalización del planeta. Una izquierda quizás no-clásica que avanza y crece en búsqueda de una democracia participativa, solidaria y responsable. Activista en la vida, (mucho por facebook), pero en plena construcción de una ética idealista y revolucionaria que permita transformar no-el-mundo, pero si al menos mi propio contexto micro local.

Primera pregunta:

Tras esto, debo decir que a Venezuela la considero un referente de izquierda; cómo no, pero no es el modelo que me gustaría se aplicara al menos en Chile ni en el resto de América. No me agrada la forma en que se intenta llegar al fondo. Las luchas sociales contra los sistemas conservadores, contra la supremacía de terratenientes y hacendados es la misma allá que acá. La búsqueda de una sociedad más justa y solidaria no me es ajena. Pero en política, como es obvio, las formas son importantes. Ya pasaron los tiempo maquiavélicos en donde el fin justifica los medios, puesto que en el contexto de una ciudadanía más conciente y plena de derechos, con sistemas de información que permiten un mayor control social a la actividad pública, se hace imposible no reconocer los errores, los vicios, las violaciones a los derechos humanos (por pequeñas que sean), la falta de ética humana y de pensamiento plural y democrático en el ejercicio del poder político.

Ahora bien, la primera pregunta que no me puedo responder con Venezuela es: ¿Debo defender a ultranza a la Venezuela Bolivariana, por compartir un espacio político común? Si extrapolo la pregunta de manera Socratiana, podría preguntar entonces: ¿Debo defender si o si a un chileno, haga lo que haga, sólo porque es chileno? ¿Debo defender sin cuestionar a un hombre equis sólo porque comparte el género masculino como yo? La respuesta parece obvia si se pone de ese modo, pero la gran polarización de la política actual, complejiza la respuesta. Ningún 'pero' puede ser dicho sin ser considerado un lacayo lamebotas de la oposición a los bolivarianos. Debido a esto, la indefinición suele llenar la respuesta a la pregunta sobre el apoyo al gobierno de Maduro.

Segunda pregunta

Esta reflexión me lleva a otra pregunta sin respuesta. La polarización que estamos viviendo parece muy típica de la guerra fría. Ahora todo aquel que no es parte de un-lado, es del-otro: sin ningún tipo de consideración somos etiquetados por nuestras prácticas, nuestras palabras, nuestro pensamiento. No es un hábito que pueda decir que no he cometido: a diestra y siniestra yo también he calificado a muchas personas de muchas cosas: fascistas, momios, pacos culiados, malditos burgueses, violentistas, etc.

Que yo sepa, la muralla de Berlín cayó aproximadamente cuando yo nací, unos 25 años atrás. El llamado "triunfo del capitalismo" sobre el comunismo soviético, acabó con la cortina de hierro y la maldita dualidad cerrada 'comunista-capitalista'. La maldición de ser catalogado como uno u otro por señales superficiales, supuestamente, acabó allí.

Pero no. Resulta obvio que los cambios políticos, hechos y trayectorias históricas no devienen en cambios culturales inmediatos. Ya a 25 años, cuesta sacudirse de la costumbre, del pensamiento simplista de la catalogación dual. Cuesta no enseñársela a las nuevas generaciones, completamente herederas de esa maldición, las cuales tampoco hacen mucho por liberarse de ella. Sin embargo, debo preguntarme ¿Es esta práctica tan extendida, la más útil y legítima para poder ordenar el mundo, la vorágine social que hay en esta aldea global? Sabemos que lo legítimo se desprende de posiciones hegemónicas de ciertos grupos y/o culturas. Actualmente, la sociedad occidental, con todos sus logros y todas sus trabas, sesgos y traumas intelectuales, ostenta la posición hegemónica que baña nuestras mentes y muchas de nuestras conductas y costumbres. Mi pregunta, no obstante, va más allá de la contingencia histórica del último siglo. ¿Es de verdad útil esa forma de pensar? ¿Es la mejor? ¿Podríamos intentar una forma de comprehender el mundo distinta? ¿Cuál? Yo tengo algunas ideas, tal vez que muchos comparten, pero ¿Cómo extenderla? ¿Imponerla? Y en caso de extenderla e imponerla, ¿Sería más adecuada que la anterior?

Tercera Pregunta

¿Existe el derecho a disentir y a no gustarnos algo? Supongo que sí. Más allá de mi conducta: si esta es honesta o deshonesta, si es leal, o hipócrita, o si tiendo al robo, o si soy o no coherente, o si fuera libertino, o aburrido, o el más chistoso, o criminal o víctima o culpable de algo; si soy de izquierda o derecha, fascista o demócrata. Hay ciertos derechos que son inseparables de los seres humanos y que no se pueden quitar con sentencias judiciales ni por ser de determinada corriente política. Si no te gusta el gobierno de turno, o la decisión de la mayoría, o la decisión de ese gobierno no hay nada que hacer para hacerte cambiar de idea. 

En Venezuela puede resultar obvia la intervención extranjera con recursos o armas o estrategias de 'resistencia' frente al gobierno o políticas actuales. Es obvio que la violencia es un arma que están utilizando opositores y quienes apoyan al gobierno,  y que quienes más reniegan de las políticas gubernamentales son aquellos que otrora, eran las máximas cabezas de la élite que gobernaba el país con escasa vocación social. Son así también innegables los triunfos sociales del 'chavismo', los que desde mi posición celebro. ¿Deben ser compartidos y celebrados por todos? ¿No es legítimo que haya personas que puedan y quieran disentir y quejarse por esos 'logros', independientemente si son fascistas, anarquistas o moderados? ¿Es que tener determinada conducta política bloquea tu derecho a no gustarte tal o cual política? ¿Es que usar la violencia, o aprovechar la intromisión extranjera, bloquea ese derecho? En este sentido también me pregunto ¿Es que haber ganado una elección te da el poder para negar o invisibilizar a quienes disienten contigo, que ganaste? y también me pregunto ¿Es que tu derecho a disentir y a quejarte, te da el derecho a ejercer violencia a quienes no disienten ni se quejan como tú? ¿Son las ideas y los argumentos, son el ejercicio de la democracia y la justicia, los ejes para una convivencia pacífica? ¿Según quiénes?

La pregunta final

Todas estas preguntas parecen tener obvias respuestas, pero lo que en verdad quiero asaltar, es el ejercicio hegemónico que solemos realizar flanqueado siempre con los conceptos del capitalismo patriarcal, al cual la izquierda suele criticar. De hecho, el concepto actual al cual generalmente adherimos como 'izquierda, centro, derecha', se desprenden íntimamente de esa dinámica. Todas las 'obvias respuestas' se someten al ejercicio de la hegemonía imperante, siendo por tanto obviamente contingentes, y obviamente relacionadas con el mismo sistema.

Pero esta crítica, ¿sirve en definitiva para algo? ¿a dónde lleva? ¿puede o debe ser de utilidad en la búsqueda de un nuevo mundo? ¿debo buscar un nuevo sistema? ¿Cómo crearlo? ¿Cómo extenderlo?

Las preguntas hechas sobre la situación venezolana emergen dentro de la inquietud por esta crítica al capitalismo patriarcal. La política no es un área aislada del sistema, y quienes estamos por transformar ese sistema, a través de la política, no deberíamos separar esas aguas, puesto que, por ejemplificar, también está contaminada por el veneno del patriarcado neoliberal.





lunes, 10 de febrero de 2014

A La Haya nuestro narcisismo


Si el fallo de la corte en La Haya ha sido ajustado a derecho o no, yo no lo sé. Pienso que actuó en base a la buena fe, es imposible creer y argumentar sobre un complot en contra de Chile.

La verdad es que el derecho y los juicios, las pruebas, réplicas, dúplicas, etc., representan instancias y conocimientos que a los ciudadanos normales, ajenos a todo este vocabulario, poco importan, poco atraen y poco se entienden. Por tanto, las lecturas que se hacen del fallo no sólo deben ser a nivel de discusión económica, política, imagen diplomática, etc., sino también hay que hacer una lectura autocrítica, tal vez moral, de lo que ha pasado.

Me refiero al golpe a la soberbia, la que nos ha crecido en el espíritu patrio por el continuo desprecio hacia nuestros vecinos del norte. El seudo orgullo nacional que sentimos y que crece entre fascistas y masas poco críticas tras el fallo, emerge por razones históricas concretas.

Para nadie es un misterio que Chile no es un país
que destaque siempre, ni que esté continuamente
en primera línea del éxito en cualquier ámbito.
Pero tampoco podemos decir que estamos en el
top ten de lo peor de las naciones del mundo.
Así, desde la línea de la mediocridad solemos mirar
por encima del hombro al tercer mundo que creemos
no nos supera, lo cual suaviza en parte nuestros
propios fracasos.


Dos guerras ganadas en el siglo diecinueve que alimentaron 
el nacionalismo patriota, un crecimiento económico 
neoliberal noventero mediáticamente superior al 
capitalismo terrateniente practicado hasta hace unas 
décadas en Perú y Bolivia, y hasta un
par de mínimos triunfos deportivos, nos hacen creer que somos 
superiores a nuestros vecinos, que esos triunfos nos 
dan derecho a despreciarlos y atribuirles un 
status valórico menor al que tenemos. 

En este sentido, me parece que el fallo fue muy amable con Chile, y no hizo justicia a la histórica mala conducta que yo y mis conciudadanos chilenos hemos sostenido y construido en torno a la relación con peruanos y bolivianos. La caricatura que se hace del indígena aymará o quichua nos muestra sólo nuestros propios odios y prejuicios sobre los pueblos indígenas latinoamericanos, que por cierto, también habitan el Chile que con tanta pasión defienden los seudo patriotas.

La pérdida de soberanía:

Vino Perú con una demanda. Hemos visto lo que pasó. Ahora viene Bolivia y el discurso es el mismo: "no hay nada que hablar". Otro juicio en la Haya y no nos damos cuenta que nuestro narcisismo, la estúpida soberbia basada en prejuicios (y eventualmente algunos hechos menores) es la peor de nuestras mediocridades y fracasos.

Habiendo tantos hechos que han atentado contra nuestra soberanía y nuestros derechos como ciudadanos chilenos, nos arde en el alma el tener que haber cedido 'gratuitamente' a 'seres inferiores' un poco de mar. Estoy seguro que a los neoliberales les dolió haber cedido terreno (mar en este caso) sin haber hecho negocio con él. Se han entregado casi todos los recursos naturales a empresas transnacionales y somos pocos los que nos quejamos con pasión contra quienes lo hacen y contra los poco concientes ciudadanos chilenos. 
 
No es la única perdida y, si seguimos con este tipo de administradores en el Estado y la actitud poco comprometida, poco crítica, poco conciente de nuestros conciudadanos, no será la última.






miércoles, 23 de octubre de 2013

Nuestra historia es una novela

Muchos científicos sociales concordarán conmigo: Son los contextos históricos los que van moldeando esto que llamamos 'presente'. En realidad, es al revés. Yo concuerdo con los científicos quienes ya han sostenido esto desde hace mucho, mucho tiempo atrás.

Esa introducción es suficientemente comprensible para continuar hacia donde quiero ir. Chile: Elecciones presidenciales/parlamentarias/core año 2013. Estoy seguro que muchos ya se han preguntado lo mismo: ¿Qué significa que haya tantas opciones presidenciales, muchas muy similares o de similar tendencia ideológica entre sí?  ¿Cómo podemos explicar a nueve personas que se arrogan la "verdadera representatividad" del pueblo chileno? ¿Acaso hay nueve pueblos distintos?

Hay en Chile una trayectoria histórica. Yo lo defino como una etapa histórica, y la podemos imaginar como una novela construida con distintas escenas que parece acercarse al final. Una etapa muy larga, que parece comenzar hace 50 años aproximadamente. A continuación, un relata de esta novela histórica en tiempo real. Luego, un poco más de discusión y crítica...

Un relato simplificado. Nuestra historia es una novela. 

Podríamos bien comenzar la novela con un "érase una vez", indicando a un pueblo muy lindo; pobre, pero muy lindo y lleno de recursos y potencialidades. Y que este pueblito era disputado por dos fuerzas antágonicas: el bien y el mal, el comunismo y el capitalismo: ¿Cuál era el malo y cuál el bueno? Nadie supo nunca. En ese entonces, aparece una fuerza política que convenció a la gente de ser una alternativa frente a las otras dos fuerzas. Decía de sí misma que representaba lo mejor de cada una. La gente de Chile parecía buscar algunos cambios, buscaba aprender nuevos caminos y mirar otros horizontes. Así que esta nueva alternativa, la DC, llega al poder y comienza, efectivamente a caminar por otras sendas que antes eran tabú para la aristocracia y la nobleza del país. 

Lamentablemente al parecer, la DC no pareció suficiente. O es que tal vez la gente sólo amaba a Frei Montalva y no a la DC. Todo indica que hubo una curiosidad mayor, un deseo de seguir caminando y no estar parando a cada rato. Un grupo de este pueblo inventó entonces una maquinita llamada UP. Era una máquina no muy grande, que no a todos les gustó, puesto que poseía ciertas armas de doble filo. Además de que se parecía mucho mucho a esa cosa llamada comunismo. Sin embargo, fue suficiente para que llegara al poder e iniciara nuevas sendas, buscando otros horizontes en territorios algo oscuros.

La tercera escena comienza violentamente. Es de las partes más tristes de la historia chilena. La maquinita UP terminó siendo destruida, y muchas de sus partes, engranes, tuercas, cables, etc., fueron también reducidas a polvo. Una nueva maquinaria había sido puesta a prueba, mucho más letal y con dobles filos más peligrosos aún. Pero a los operadores de esta otra máquina, muy cercana a esa cosa llamada capitalismo, se les olvidó romper también el manual de la antigua máquina. 

Sin embargo, costó mucho para que algunos trabajadores lograran articular y conseguir los materiales para volverla a construir. En tanto, la maquinaria capitalista puso en marcha un ambicioso plan para evitar que los materiales usados antiguamente fuesen encontrados otra vez, y para que sus propios componentes, manuales y operadores inundaran las ferreterías sociales, ideológicas y políticas del pueblo de Chile.

La cosa les funcionó muy bien en principio: los antiguos materiales no eran encontrados; pero el antiguo manual estaba aún ahí, ya lo estaban entendiendo, y en su desesperación, comenzaron a utilizar materiales alternativos, reciclados, reutilizables, sintéticos, etc. Inventaron una nueva máquina, distinta a la de la UP, pero dijeron, en buen chileno: "es lo que hay". La cosa es que funcionó, la echaron a andar, y lograron llegar al poder y dejar obsoleta a la maquina de la derecha militar. "Concertación", le pusieron. Da inicio la cuarta escena, con la justicia en la medida de lo posible, y la democracia escasa, esa de los acuerdos.

Todo iba bien: la maquina funcionaba; con problemas, pero lo hacía. Permitió llegar a muchas cosas. Se avanzaba incluso con antiguos materiales reciclados y reutilizados de la UP, como eran el PS, el PPD y el PC. De tanto en tanto, la derecha militar rugía, pero ahora podemos decir que eran más bien los últimos sonidos de un motor que ya se echaba a perder y cuyos repuestos estaban descontinuados. La cosa es que el pueblo de Chile, comenzó nuevamente a curiosear por ahí, a mirar los antiguos caminos, a soñar con los otros horizontes, a experimentar con nuevos materiales y construyendo nuevas mini-maquinitas.

La quinta escena comenzó a fines de 2009, en donde los viejos operarios de la maquina llamada Concertación, perdieron el control con su excesiva moderación y su abundancia de trabajadores buenos para sacar la vuelta. Llega un nuevo administrador, uno que si bien se parece a los operarios de la derecha militar, incluso que trabaja con ellos, le gusta la maquina alternativa, o eso es lo que parece. Pero la gente de Chile parece estar arrepentida de colocar a este último administrador, y comenzó a añorar a la jefa anterior. Los anteriores operarios se soban las manos, puesto que saben que podrán volver a tocar los controles de la máquina. Ahora prometen hacer mantención y renovar varias partes de la máquina, ya que de pronto, comenzaron a aparecer materiales nuevos, refinados, muy similares a la cuasi épica UP. Y la gente de Chile se siente feliz, porque añora un cambio, la curiosidad nuevamente la ha llenado y quiere explorar esos nuevos caminos. La anterior jefa les está ofreciendo un camino seguro, con herramientas que evitan todos los peligros y los filos que tenía la UP. A esta maquina la han denominado "Nueva Mayoría", pero de nuevo no tiene mucho, a decir verdad.

Uno entonces se pregunta si el pueblo realmente le satisfará ese camino propuesto, o realmente aman sólo a Bachelet, no a su máquina - tal como lo hicieron con Frei Montalva. La sexta escena está por comenzar, no se puede saber a ciencia cierta si es la última, o si es el preludio para una más. 

El contexto obliga


Desde hace tiempo que cuestiono muy íntimamente a cada proyecto político que declara representar al pueblo de Chile. Si esto es verdad, nuestro pueblo es bastante más heterogéneo que lo que parece, puesto que nueve candidatos declaran lo mismo - al menos en hechos - y esto sin contar con el fantasma de la abstención, que bien puede personificarse como el décimo candidato. 

¿Qué más? Lo otro que sorprende es la similitud de los domicilios políticos de las candidaturas y los proyectos. Podríamos decir que cinco candidatos son de izquierda o de centro izquierda. Pero más allá de esto, parece haber concordancia en muchas otras aristas que desde hace mucho rato rondan en la misma ala política: reforma tributaria, reforma al sistema de pensiones, reforma educacional y de salud con tal de garantizarla como un derecho por parte del estado, nueva constitución, reformas políticas como el binominal, etc. Detrás de todo esto hay un miedo muy visible de sectores conservadores respecto a las posibles consecuencias de estas propuestas, supuestamente basadas en "hechos" y "realidades" internacionales. El colapso de varias economías europeas que exactamente aseguraban estos "derechos fundamentales" a cada ciudadano y ciudadana (e incluso inmigrantes) son ejemplos claros - en palabras de la derecha y aún de la izquierda conservadora - que indican que esas propuestas, liberales, libertarias, riesgosas, radicales, son causales de ese fracaso. 

¿Será cierto? ¿Será que el triunfo del capitalismo es ya absoluto, y que cualquier intento de cambio detonará un conflicto económico y social automático? Me parece que esto último es absurdo. Los conflictos no son automáticos, no se trata de un sistema completamente automatizado; no, hay responsabilidades humanas de tipo políticas claramente que no sólo competen a los Estados de bienestar, sino también a sus opositores.

De todas maneras hay un detalle que los opositores a estas ideas omiten a veces de manera descarada: exactamente, el contexto histórico. Podrán tener toda la razón: tal vez estas ideas sean imposibles en el actual escenario global, y que en sí mismas conllevan el riesgo de la destrucción social, política y económica. Sin embargo, el pasado reencarnado en el presente reclama explorar ese horizonte, transitar por el camino truncado en la tercera escena y experimentar en carne propia los riesgos y las potencialidades benéficas del mismo. Y el futuro parece definir esta tendencia, esta curiosidad social respecto a las posibilidades de una transformación profunda en nuestro territorio. 

Para terminar, una frase de Ortega Y Gasset, de quien se desprende gran parte de este texto: "... La diferencia numérica... es de aquellas diferencias cuantitativas que, según Hegel, se convierten automáticamente en diferencias cualitativas..." (En: La rebelión de las masas: 170). Veremos si la votación de noviembre realmente se volverá en una real expresión de esa necesidad de transitar hacia un nuevo Estado. Veremos si los números de noviembre pueden traducirse en una diferencia cualitativa que nos impulse a llevar a cabo las transformaciones que - todo indica - muchos queremos realizar.






martes, 10 de septiembre de 2013

40 años: un golpe, una dictadura, y una transición sin fin.


Para ser claros...

Para ser claros: NO viví el golpe militar. NO viví en dictadura. NO viví con Allende. NO tengo ninguna conexión con detenidos desaparecidos. Se podría decir que soy hijo de la Democracia, criado en la década de los 90.

No, no he vivido lo que vivieron los viejos y adultos: la represión, las colas, la muerte, el exilio. Y no lo deseo. Pero si puedo decir una cosa, una verdad, una gran verdad: HE VIVIDO BAJO LAS CONSECUENCIAS DE LA DICTADURA.

He vivido todas y cada una de las políticas que se crearon en los 17 años de gobierno militar, esas que han implementado un modelo, un famoso, manoseado, odiado modelo: el neoliberal. Tengo 25 años, y todos ellos han sido bajo el régimen implementado en dictadura y profundizado en democracia. Todo esto: desde una constitución de élite; leyes orgánicas de acero, o más duras, como el binominal o de educación; predisposiciones políticas y económicas a la sacralización del crecimiento económico, a la conceptualización de todo ámbito y/u objeto como fuente de ganancia, y a un cierto desprecio por la equidad.

Para ser claros, durante 23 años nadie ha sido capaz de construir un verdadero proceso de transición que deconstruya el modelo, el cual, por supuesto, es en gran medida un resultado cultural que devino de la imposición de ciertas relaciones sociales. La idea de la individuación, de que cada persona se las arregle como pueda, de que cualquiera - no todos - pueda acceder a niveles más grandes en términos adquisitivos, de que cualquier problema dependerá siempre de una estructura monetaria personal y no de un régimen solidario colectivo, de que cualquier cosa o acción puede transformarse en la ganancia para algunos, obviamente impacta en las formas en que las personas racionalizan y proyectan sus experiencias y sus relaciones sociales con las otras personas, las organizaciones e instituciones.

Estos 40 años de conmemoración del golpe militar, no sólo debemos recordar lo que pasó un día en especial,  sino todo lo que vino después: 17 años de dictadura y 23 años de transición que, por lo que se ve, no tiene un fin cercano.



De la dualidad aceite / agua.

A todos quienes hemos vivido desde la época post segunda guerra mundial se nos ha clasificado como capitalistas o como comunistas. Más allá de la invención del tercer mundo, Chile no ha escapado  a esa dualidad, que se profundizó con el Golpe de Estado. A partir de entonces, 'o con nosotros o contra nosotros'. Obviamente los asesinatos, los odios, las armas, la represión, contribuyen notoriamente a la segregación social, tanto o más que cualquier estructura socioeconómica. Esto se ve aún en nuestra política y en nuestros partidos políticos, en los cuales aún subyacen 'trapitos' que continuamente salen al sol.

Sin embargo, a quienes no vivimos la época, se nos insiste en integrar en la segregación, en la tormentosa mezcla del aceite con el agua, sin importar si las nuevas generaciones queremos insistir en ser parte de algún bando o no. Lo que quiero decir, es que tales bandos se arrogan nuestra representatividad a priori sin hacer ningún esfuerzo en representarnos realmente.

Para ser claros: me considero opositor a una ya pasada dictadura, así como me siento parte de las voces que piden verdad y justicia. Me indignan las torturas, las violaciones, la violencia: las hechas en Chile, o en Siria, o en Ruanda, o en Guantánamo, o en la Araucanía, o en el Tíbet. Pero también me indigna la hipocresía de quienes se hicieron cargo de la transición, quienes hoy pretenden imponerse como el único cuerpo organizado que se opone - como el aceite al agua - a los legítimos inventores del ya mencionado modelo. En especial, cuando ese mismo cuerpo se ha encargado de mantener y profundizar al molesto modelo tantas veces mencionado.

La leyenda de Allende

Y a 40 años de tantos hechos dolorosos, indignantes y polarizantes, surge una figura con muchos matices de leyenda, idealizada, reificada como la máxima expresión de una izquierda marxista a la antigua - en su variante democrática - tanto como la máxima figura de una política realmente opositora al capitalismo. Lamentablemente para él, sus seguidores, y los que se sueñan sus herederos, el problema con Allende es que no fue representativo. Si bien ganó las elecciones legítimamente, lo hizo según las reglas de la época, vale decir, sin la necesidad de ganar por un 50 + 1, sino por mayoría relativa (sistema electoral mayoritario uninominal). Esto definitivamente fue su más grande problema: la poca representatividad de su proyecto.



Demos el salto

Pero, ¿De qué depende dar el salto hacia una nueva etapa histórica? No es fácil. Es necesario realizar acciones políticas, acciones sociales, acciones temporales. De las políticas, una es fundamental: NUEVA CONSTITUCIÓN. La forma y el fondo contribuirán a establecer la velocidad que las acciones sociales se llevarán a cabo. Mientras más representativa y participativa sea esta nueva constitución, mayor velocidad adquirirán las acciones sociales que renovarán las formas de relación entre las personas, entre las colectividades, entre las instituciones. Con mayor calma y mejor armonía transcurrirá el tiempo que también es necesario para dejar atrás esta etapa histórica.

Esta es la principal razón, el mayor porqué de apoyar un proceso de Asamblea Constituyente, y se puede resumir en una sola palabra: Inclusión. ¿Se debe incluir a quienes violaron los derechos humanos y/o a quienes les apoyaron positivamente? Yo diría que no, así como tampoco se incluyen a personas convictas. ¿Deben incluirse gente de la UDI o RN, agrupaciones políticas cercanas al modelo y a los violadores? Yo responderé ¿Por qué no? Una discriminación a priori nos vuelve inmorales y segregacionista. Porque para ser claros, no todos ellos fueron parte de la dictadura. Sin embargo, es difícil distinguir entre quienes apoyaron al régimen militar positiva y activamente y entre quienes se vieron o se sintieron forzados a hacerlo. Es un tema de ética muy complicado, que yo no puedo abordar en toda su magnitud.

Para finalizar, citar alguna frases intelectuales. Ortega y Gasset, en el libro "La rebelión de las masas", da una posición respecto a la idea de nación y de Estado. Este último "... empieza cuando se obliga a convivir a grupos nativamente separados. Esta obligación no es desnuda violencia, sino que supone un proyecto iniciativo, una tarea común que se propone a los grupos dispersos..." (125). La unidad de un estado depende no sólo de una historia, un territorio o un idioma común, todas cosas preexistentes y por así decirlo, pasadas. "No es la comunidad anterior, pretérita, tradicional o inmemorial... la que proporciona título para la convivencia política, sino la comunidad futura en el efectivo hacer. No lo que fuimos ayer, sino lo que vamos a hacer mañana juntos, nos reúne en Estado..." (131). Estas frases son decidoras con respecto a nosotros, herederos de una contaminación de odios e iras, separados aún por 40 años de injusticias, atropellos y escasos esfuerzos de representatividad y democracia participativa.

Una Asamblea Constituyente, hecha de cara a la ciudadanía y a los diversos grupos de población del país, aseguran una participación, un esfuerzo y respeto mutuo, y un sentimiento de pertenencia respecto al Estado, a la diversidad de la nación, y una superación de esta etapa histórica en la que aún vivimos.



jueves, 1 de noviembre de 2012

Abstencionismo: o la interpretación de otra expresión


El ánalisis estadístico es claro. Más del 50% del electorado posible en Chile NO fue a votar. Datos que fácilmente pueden ser extraídos de la prensa, indican que en realidad la cifra puede ser redondeada en el 61% de abstención.

A partir de esta sola cifra, se puede especular acerca de la real representatividad de las autoridades elegidas, además de los significados e interpretaciones que se pueden hacer de los triunfos y derrotas, así como de las actitudes, expresiones y opiniones de la dualidad abstención/participación.


Del cambio
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Siendo sincero, yo nunca he sido partidario de la inscripción automática y voto voluntario. Yo me inscribí voluntariamente y acepté desde ese momento la obligatoriedad de ese acto a perpetuidad. Estaba dispuesto a ser participe de un sistema, el eleccionario, el cual siempre ha estado lleno de contradicciones. No se escogen pues programas ni ideas, sino refractarios reflejos de representatividad, o dicho de otro modo, personajes que interpretan y/o se aproximan a los ideales de cada uno. Sin embargo, la participación ya era relativamente voluntaria en ese aspecto, y se podía medir un interés relativamente real (excepto en los casos de jóvenes que eran obligados a inscribirse para ser parte de alguna institución de las FFAA y de Orden).

En cambio, la inscripción automática y el voto voluntario plantea la posibilidad de la dispersión y de "la paja". Soy crítico y pesimista respecto de la humanidad y del "carácter chileno", si existe tal cosa. Y al "chileno" como tipo ideal, es necesario presionarlo para que funcione, de lo contrario, preferirá siempre "tirarselas". Sobre todo sus jóvenes. Sospechaba ya desde hace mucho, que este escenario se daría en este tiempo. La abstención, la posibilidad de la paja, todo eso se hizo una realidad de la cual ahora hay que buscar la interpretación más adecuada.

De las interpretaciones al abstencionismo.

Antes yo también era de los que pensaba: "si no votas, no opines". Creo que antes tenía mucho más sentido esa frase, cuando la posibilidad de entrar al juego electoral era voluntario y no inevitable como ahora. Antes existía la posibilidad de estar al margen del sistema voluntariamente, y allí cobraba sentido el "si no participas, no opines", sobre todo en relación al accionar de los famosos políticos. Hoy, sin embargo, es inevitable estar dentro de este sistema. Nos atraparon a todos, por así decirlo. Pero la regla del juego es que ahora el acto de votar es voluntario. Es decir, el voto hoy es una acción que está libre de otras acciones impositivas (o de coacción a la reciprocidad), por lo que el "abstenerse" es en realidad algo permitido. Es, en definitiva una forma válida de expresión política. El problema es que esta expresión no tiene aún un cuerpo definido. No sabemos, sino que especulamos el significado de la abstención. No sabemos cómo encauzar, cómo definir, cómo interpretar, cómo representar esta nueva forma de expresión. ¿Descontento? ¿Paja? ¿Desinterés? ¿Falta de tiempo? ¿Miedo? ¿Desinformación? ¿Desencantamiento? ¿Falta de Educación Cívica? Nadie lo sabe en su generalidad.

Hoy, me parece que el "si no participas, no opines" carece de sentido, puesto que todos ya participamos del juego electoral por el sólo hecho de tener 18 años. LA ABSTENCIÓN ES PARTICIPACIÓN. Es también una forma de expresión, válida incluso en el parlamento, o en las votaciones de Asambleas estudiantiles. Sea por el motivo que sea, hay una opinión, la cual posee tantos matices como ciudadanos que no fueron a votar. El desafío de los analistas, de los políticos y de los ciudadanos mismos es descubrir en qué consiste esa opinión.

Y como toda opinión, esta puede ser contraargumentada y, por decir algo, convertida.


A falta de algo más de un año para la siguiente elección, el esfuerzo debe estar centrado en el campo de reconocer los diferentes matices de esta nueva opinión y contrarrestarla vía argumento y programa.


miércoles, 12 de septiembre de 2012

¿Y Por qué el 11 de Septiembre lo recuerdo?

EN RESUMEN: mientras no cambie nuestra manera de hacer vida social - un cambio cultural - esa que se relaciona directamente con los productos heredados por la Dictadura, debemos seguir recordando el Once de septiembre amargamente.

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Este día once de septiembre de dos mil doce, ha sido sin duda un día amargo en general, con la muerte del sapito Livingstone y la derrota de la selección por 3-1 ante Colombia. Pues bien, históricamente para Chile ha sido un día amargo de vivir y recordar, al menos, desde 1973.

Algunos dirán con razón "eso ya pasó", "no volvamos al pasado" o "no miremos hacia atrás". Con todo el optimismo del arcoiris, de la Alegría que venía, del crecimiento económico, del disfrute del capitalismo, con las opciones mayores para consumir casi lo que sea por parte de quién sea: totalmente. Es una contradicción total; por un lado, vernos y creernos en los límites de un 'Desarrollo' divinizado, nuestra gran meta. Por otro, tan llenos de insatisfacción, de indiferencia, de agresividad, de deseo... Una sociedad que permite una total psicopatía esquizofrénica, inentendible y angustiante.

Y es cierto, "eso" ya pasó. "Eso", que se llama golpe de Estado; eso que se llama dictadura, eso que se llama violencia. Si, ya pasó. Ya más de 22 años van desde que se acabó. ¿Por qué aún hemos de recordarlo? ¿Por qué hemos aún de quemar neumáticos, escribir columnas, entrar en polémica?

Simple: La Dictadura se ha prolongado a través de las más diversas formas hasta el presente, generando focos de injusticia, violencia, desigualdad, y de perversión cultural, expresada esta última en el miedo al otro, en el hiper consumismo, en el deseo desenfrenado de poseerlo todo, y en una forma agresiva y violenta por demostrar cierto tipo de superioridad.

La Dictadura no nos dejó eso, claro está.  Nos dejó un modelo que se decidió en su momento seguir aplicando. En esto, la Concertación debe responder. ¿Era lo más adecuado, para evitar un re-levantamiento de los militares? Sólo especulación. ¿Se podía hacer otra cosa? Tal vez sí, tal vez no. Pero se hizo. El modelo se prolongó. La figura del dictador Pinochet se extendió no como una sombra, sino que como una imagen clara y presente en la vida política y social del país. La famosa libertad aún estaba saliendo del shock, o más bien, seguía entumecida tras años de represión y tortura (dicho esto con el menor prejuicio y resentimiento posible, aunque aún así, con algunas capas de rabia y molestia, lo reconozco). Fue ahí, más o menos, cuando comenzó a abrirse el cascarón de esta nueva cultura en Chile. La entrada masiva de bienes y servicios, los accesos a créditos y la posibilidad del endeudamiento a largo plazo, la posibilidad cierta de 'ser más que los padres', de comprar la deseada coca cola, de conducir un autito, de comunicarse mediante un ladrillos - perdón, celular - etc., marcan un camino mucho más que sólo económico: se transforman en una manera de hacer vida social


Esto es análisis viejo, ya hecho por varios. No estoy dando ni diciendo nada nuevo. Lo importante es que mientras siga habiendo focos de injusticia, desigualdad, violencia y perversión cultural que podamos relacionar con el modelo neo-liberal heredado por la Dictadura - el "eso" - tendremos que seguir recordando amargamente cómo un día fue violentamente implantada una manera de hacer vida social. Una en donde la solidaridad es una fantasía televisiva; una en donde el consumo es la principal razón de nuestros actos; una en que siendo agresivos y violentos podemos hacernos escuchar y vernos superiores que otros; una en donde siempre son 'otros' los que tienen responsabilidades y culpas; una en donde la violencia es justificada como la única y soberana forma de expresión, diálogo y cambio.

Cuando ese cambio cultural se produzca en la sociedad chilena, ese día el 11/09 podrá ser una anécdota más en la historia de Chile. Y es difícil: porque la dificultad está en que Chile, históricamente, desde su nacimiento, ha estado gobernada y dirigida por 'un espíritu de Señor', no por 'un espíritu de ciudadanía'. 

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Sobre el cómo recordar.

Definitivamente JAMÁS justificaré ninguna violencia. anteriormente he escrito que TODA VIOLENCIA ES LA MISMA MIERDA, sea de quien venga o hacia quien sea que sea dirigida. Esto no significa que a veces no desee violencia. Es decir, preferiría jamás salir a quemar neumáticos. Y si algún día me veo en esa situación, será más bien por un arranque emocional que por una lógica de protesta. Los focos en los cuales aún la dictadura se nos manifiesta son golpes de violencia que generan por supuesto reacciones de dolor, ira, venganza incluso. Pero esto es sólo análisis, no justificación.

¿Cómo prefiero recordar? Realzando una ética revolucionaria. ¿Qué es eso? Una revolución no es un giro disruptivo y repentino. Yo la pienso como el proceso de transformación. Esta "ética" tiene que ver con el rechazo de todas las enfermizas facetas del sistema capitalista neoliberal: machismo, discriminación, egoísmo, violencia, consumismo, farandulización de la vida social, avaricia por el poder, deseo de superioridad, la ultra transacción de la vida social en los mercados, el avance de los monopolios y del poder transnacional global, la masiva destrucción y/o apropiación privada de los recursos naturales del planeta, la excesiva enrejización de la población, la des-importancia dada a la educación, a la política, a la distribución del ingreso y del poder, etc.

Esta ética no es practicada sólo el once... Es diaria, es un estilo de vida. Una idea que se forja y se fuerza a convertirse en tangible.

Por eso recuerdo el 11. Por eso lo recordaré. Aunque no haya vivido la dictadura, vivo sus consecuencias.

y las quiero transformar




viernes, 22 de junio de 2012

La Elección de la ideología y la Ideología de las Elecciones

Y esto pasa siempre. Acá en Chile, cada 4 años. Ya sea por gobierno local (municipales este 2012) o por gobierno nacional (parlamentarias y presidenciales en 2013), el ejercicio democrático del voto - que algunos hallan la máxima expresión de participación - da pie para innumerables otros ejercicios, espectáculos, cálculos, reflexiones, apogeos críticos, derroche de intenciones democráticas, promesas - oh si, promesas - y otros varios.

Y aunque a algunos nos moleste, son las elecciones el lado poco amable - por decir lo menos - de la política, esa tan despreciada, y tan mal comprendida por la ignorancia crónica de la humanidad. Por lo mismo, el periodo electoral está quizá a pocos pasos del autoritarismo. Ya diré por qué.

Es en estas épocas donde pierden importancia las ideologías rectoras de las agrupaciones políticas - esas que podríamos llamar partidos, pero que sin duda trascienden determinado colectivo institucional.  En estas épocas es cuando los cálculos, el pragmatismo conservador, y el pisoteo de las utopías se logran ver con tanta claridad, que el asombro es lo menos que se puede sentir - yo a veces siento un poco de asco.

El sincretismo político, expresado en forma de 'pactos electorales', es una práctica muy vieja que permite agrupar sintonías ideológicas de representación. Como herramienta precisamente de representación, es de hecho útil y hasta necesaria, toda vez que determinada ciudadanía (léase sociedad) no tiene clara las posiciones ideológicas de los candidatos - es decir, el desde dónde proponen, o en torno a qué se agrupan -  y cuyos contextos poco participativos, poco democráticos, poco cívicos (como el chileno) promueven la apatía y la aparición de populismos carismáticos 'preocupados por las necesidades reales de la gente'.

Ese último discurso representa una dualidad de un doble filo muy peligroso. Lo más importante es responder cómo. Ahí es donde las ideologías - desconocidas por casi todos - llenan de contenido las propuestas. Y ahí es donde el sincretismo político - los pactos - tienen la prioridad para modificar, ya sea leve o muy gravemente las ideologías de grupos - partidos - que tal vez  puedan ser afines, pero si o si son diferentes.

Ejemplo de esto tengo dos: Por un lado, la doble lista de candidatos a concejales de la Concertación, en especial, la conformada por los partidos 'chicos': PPD, PRSD y el PC, cuyo fin, entre otros, es 'desplazar a la derecha'. Me queda dando vuelta este objetivo. Me considero un férreo opositor a la derecha política, pero generar un pacto político para lograr esto, me parece una muestra de este sincretismo, que también he llamado 'La ideología de las elecciones'. Vemos acá cómo las utopías y las ideologías políticas de estos tres grupos son desplazadas por un objetivo instrumental que no tiene que ver con lograr establecer un programa - una utopía entendida en sentido amplio -  sino con excluir. Y que esto - es decir, excluir - sea una ideología propia de un partido, lo creo sólo del Partido Comunista.

Es este mismo conglomerado el que, justificándose sólo con la burda excusa de la instrumentalidad, el que más ha pisoteado sus orígenes, sus tendencias y su ideología. No dudo del gran aporte que se realiza a nivel de organizaciones de base y de movimientos sociales: pero precisamente este aporte es el más pisoteado cuando en época de elecciones, se alía con la Concertación, un conglomerado que ha mostrado ser muy poco amigo de ellos en los hechos y en el transcurso histórico de la transición. Y lo han mostrado una y otra vez. El último ejemplo fue el apoyo a Frei en las últimas elecciones, 'el mal menor', quien se mostró muy cercano a continuar el modelo que tanto ha defraudado a la población.

El otro ejemplo, lo muestra el PRO. Las excesivas ganas de darse a conocer, de transformarse en una alternativa al duopolio político, ha sido llevado también al contexto de las urnas. Hay toda una apuesta programática, de ideas y propuestas que quieren ser llevadas adelante y que reflejarían una ideología 'progresista' - concepto muy difuso, al cual no me referiré más que con ese concepto: difuso - y que serían las que 'Chile necesita'. Dentro de los discursos, aparece el tema de la renovación, del manoseado cambio, de la ética, de la inclusión, y otros etcéteras. Conceptos peligrosos por su ambigüedad.

Tanto se ha esforzado en incluir, que en época de elecciones engrosó sus filas con los hambrientos candidatos que tal vez nunca hubiesen tenido opción en sus anteriores contextos políticos. Esto puede representar un enriquecimiento, sino fuera porque aún el PRO no posee una línea ideológica más clara, que le de al concepto rector - progresismo - algo más de sustento y consistencia. Hasta ahora, cada uno considera cosas distintas de lo que eso significa - yo también, puesto que me he involucrado en él - y vemos una gran fauna política, y muy sincrética, todos dispuestos a pisotear los ideales que nos llevaron al PRO con el afán de comenzar a aparecer en las estadísticas oficiales. Muy por el contrario a lo que se ha hecho, el PRO ha sacrificado el periodo de construcción y de elección de ideología, y lo ha reemplazado por la pragmática ideología de las elecciones, muy a tono con los 'otros' conglomerados a los cuales mira como acabadas (aunque no sólo por el tema eleccionario, sino por temas también de ideología).

Como bonus track, tenemos a la derecha, la cual tiene dentro de sí un sector que se autodenomina 'una nueva derecha', cercana al centro, al liberalismo e incluso al humanismo. Pero este sector es aún minoritario, dominado aún por los más conservadores. Sin embargo, sorprende que en estas líneas se haya al menos hablado de reforma tributaria, e incluso de reformas políticas. Y así, se habla y se ha hecho como gobierno muchas cosas que traicionan un posible 'ADN' de la derecha. Vemos a Chadwick, Vocero de Gobierno, arrepentido de participar en el gobierno militar. ¿Con qué fin lo dice? ¿Desde cuándo está arrepentido? ¿Por qué lo dice ahora, en época de elección?

Muchas cosas están pasando hoy por hoy en Chile, en su contexto político. El peor enemigo de la ciudadanía, es la gran ambigüedad con que operan las maquinarias institucionales de los partidos políticos, puesto que lograr un cupo en alguna posición de poder, permite abrir la cancha a cualquier método para conseguir el fin. No importa si nos olvidamos de nosotros mismos, de nuestros discursos, de nuestra ideología; cualquier cosa es transable, esa es la máxima de la ideología de las elecciones.

jueves, 15 de marzo de 2012

Burgueses infiltrados



El día 15 de Marzo de 2012, presencié la que fue la primera marcha por la Educación del año. Varios miles de personas, estudiantes secundarios y universitarios los más, se congregaron por las calles céntricas de Concepción, entre las 12 y 15 horas aproximadamente.

Ahí en Barros Arana fue obvio notar cómo las 'grandes tiendas' cerraban sus cortinas metálicas, debido a un obvio también temor al lumpen social que se abigarra a la movilización social.

Pese a que nada 'malo' nunca pasa por ahí.

La marcha finalizó ahí en la plaza de Tribunales, bien carnavalezca y alegre. De ahí muchos caminamos hacia plaza Perú, muchos ya temiendo un 'algo más': el típico juego a soldados y guerrillas, al corre que te pillo, entre pacos y encapuchados.

Y ahí, alrededor de las 15 horas, vi cómo se confirmaba una vieja teoría que yo tenía: LOS ENCAPUCHADOS SON BURGUESES INFILTRADOS EN LAS MOVILIZACIONES SOCIALES EDUCACIONALES.

Teníamos toda la calle Chacabuco para nosotros. Se había despejado y el tráfico había sido desviado. Era nuestra, de los estudiantes y de todos quienes creemos en la justa lucha por una educación gratuita para todas y todos.  Podríamos haber hecho cualquier cosa: discusión, debates, actuación, deportes incluso! Pero se nos adelantaron los burgueses infiltrados.

Burgueses infiltrados.
Sin ninguna provocación de ningún tipo, de ninguna persona ni institución, estos espías encendieron barricadas: basura, escombros y neumáticos que levantaban un humo negro que intoxicaba tanto como las lacrimógenas del Estado opresor.

(A veces, no dudo que la lucha piedra-luma es necesaria, se justifica cuando son los pacos quienes van a reprimir. Este no fue el caso).

Sin respetar ni siquiera sus propios discursos de solidaridad, quemaban y contaminaban el espacio público que nos pertenece, tanto a libertarios, conservadores, hipócritas, estudiantes, ancianos, mujeres, perros, aves y árboles...

Así mismo es como se comportan los viles dueños del capital, los empresarios cerdos y los fascistas disfrazados de demócratas, sin actuar sin verdadera solidaridad.

Para finalizar, aclarar que son burgueses porque ellos son los que le dan el pan rancio que vende la prensa burguesa; Hacen justificar cada acto de represión del gobierno burgués; reflejan todo el comportamiento de las élites burguesas: inconsecuencia, estafa, destrucción. Así actúa hoy la sociedad anónima burguesa: en conjunto, unida, en corrupta armonía, infiltrada, sin escrúpulos, sin solidaridad.

Y como dice la primera foto: "Somos tantos que no pedimos: EXIGIMOS". Yo exijo que los burgueses infiltrados dejen en paz a los movimientos sociales.

miércoles, 25 de enero de 2012

¡¡¡Está la Escoba, Está la Escoba!!!

¡¡¡Está la Escoba, Está la Escoba!!!

La arena política ha sido remecida este verano 2012 por el ya famoso e 'histórico' pacto RN-DC, el cual - como ya quizás muchos analistas lo han advertido - no tiene que sorprendernos tanto, ya que como el mismo Carlos Larraín lo ha dicho, con 'la DC tenemos mucho en común'.

Y, sin embargo, los partidos políticos 'amigos' de ambas tiendas, han puesto carachos de militar, y han, en mi opinión, exagerado el tema más que modelo de farándula chilena. En particular la UDI, la cual, ejerce su influencia bajo el amparo algo estúpido de ser 'el partido más popular de Chile', en relación con la cantidad de votos sumados por partido en las últimas elecciones. Amparo estúpido porque ni siquiera son capaces de sostener un candidato propio, y hoy por hoy es un RN (Allamand) quien está en la cúspide de las encuestas como político de mayor proyección. 

Y este domingo, aparecen las declaraciones de uno de los 'coronoles' gremialistas, Jovino Novoa. Acá el Link: 

En el, aparece un concepto clave en las gargantas de la derecha dura, la que parece representar el sentimiento de muchos de nuestros conservadores compatriotas: el DESORDEN.

En repetidas ocasiones, Novoa expresa su disgusto ante el escenario de confusión y declaraciones que no concuerdan con el 'programa' del gobierno. Todo por el interés de algunos en la Alianza de realizar reformas políticas y tributarias, una verdadera herejía para los grandes señores de la política. Desorden porque no hay acuerdo en las filas, y porque hay señales de 'alta traición' hacia el 'corazón' de la derecha. Hay caos, hay anarquía en el país, en el gobierno, en las calles, en los partidos, en el congreso, ¡Ay Dios! ¡Cómo te extrañamos, General! (como dirían los inútiles y subversivos). Claro, como lo expresan incluso ciudadanos normales de carácter conservador desde el año pasado en alusión al conflicto estudiantil: Hay mucho desorden. Hay demasiada expresión en las calles, mucha opinión y libre pensamiento. Muchos derechos.

'Está la Escoba', en otras palabras. La creación de un texto entre dos partidos en el papel rivales, en el cual expresan opiniones con respecto a la posibilidad de reformas políticas, fue un 'golpe bajo', lo que indica que en realidad no hay nadie a cargo, cada ovejita va hacia 'donde está vuelta', lo cual es inaceptable en un país tan serio y decente, ordenadito como es Chile y, ah claro, heredado por nuestro Gran Patriarca Augusto.

Hay miedo, hay incertidumbre. Hay demasiados factores que se escapan de control, y está por suceder, quizás, un eventual repartición del poder de forma más equitativa, permitido por dos reformas resistidas por dicho sector: políticas y tributarias.

La ortodoxia y los sutiles juegos de palabras han llevado a que más y más gente de la UDI sigan iluminándonos y mostrándonos su imaginario político. Así, Ena Von Baer se atreve a expresar su 'preocupación' por la concentración de la discusión en 'cómo repartir el poder político', en vez de hablar de los temas que 'más les interesa a las personas'.

¿Será por eso que, quizás, hallen un relativo gran respaldo en sectores populares, donde claro, los temas diarios pasan por la sobrevivencia material - sin agregar ningún juicio de valor, ni generalizando a toda la población 'popular' - y no por la sobrevivencia simbólica (la cual pasa además, por un nivel político)? Sin embargo, desde mi posición política contraria a la derecha, creo firmemente que las reformas políticas y tributarias permitirían mayores grados de justicia social, de mejora sostenida en las condiciones materiales de esos 'sectores populares', y por supuesto, mayores derechos y libertades para las personas.

Así es como se desordenan las cosas en la derecha, una familia muy ordenada que sucumbe ante cualquier pizca de anarquía. Recuerdo muy bien las palabras de un profesor de Sociología de la U de Concepción, quien citando a un autor nos decía "estamos más cerca del caos que del orden". Una frase muy sugerente; y herética por lo demás.

Porque, ¿qué sería del país sin orden? ¿Qué sería del sistema político? ¿Qué sería de la UDI? ¿Qué sería de la derecha en Chile y del sistema que ella inventó? No me atrevería a decir que la derecha desaparecería, pero si que mutaría. ¿Cómo? No lo sé. Pero si es notorio, y muy acertado decir que sin ese orden por el cual reclama la UDI, la derecha va a cambiar, sí o sí.









Acá hay más reflexión: http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/01/24/la-caja-de-pandora-del-senador-novoa/