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lunes, 5 de octubre de 2015

Elecciones municipales y un sueño de ciudad

Si bien aún resta más de un año para las nuevas elecciones municipales, las aguas ya se mueven. El retumbar de la marcha de candidatos y candidatas hace mover, por poco, los gélidos témpanos del poder político. Suena, muy de fondo, apenas audible, la fanfarria grabada y medio rayada de la democracia chilena.

Es que el ruido del electoralismo soslaya cualquier discusión de democracia. Es fácil caer en la confusión del cuoteo con la práctica democrática. Y especialmente en lo referente con las municipales, es de especial interés ver que las propuestas de ciudad que expresa cada partido, movimiento y candidato, es de segundo orden, todo frente a la discusión de la cuota.

Y, por otro lado, está la idea que los cargos municipales - locales, territoriales - posicionan el proyecto nacional. Esto hace suponer que sólo a nivel central es posible construir, reconstruir o transformar los territorios locales.

Por eso, a través de este escrito, quisiera motivar a algún o alguna candidatx, cualquiera que quiera oír - o leer - el proyecto de ciudad que propongo.


CONCEPCIÓN: LA CIUDAD, LA INTERCOMUNA, EL POLO DEL SUR.

Si bien yo mismo soy de Talcahuano, quisiera ampliar un poco el proyecto de ciudad hacia el llamado "Gran Concepción", por razones más bien políticas que otra cosa. La discusión sobre qué queremos para Talcahuano es importante, pero está conectada indisolublemente a la discusión del qué queremos hacer con Concepción, el polo de nuestra provincia y región y, por qué no decirlo, del sur del país.

Hasta ahora, la región duerme como uno de los tantos territorios por administrar. Sólo le queda el atractivo de su nombre para los políticos de mayor peso nacional. En términos de desarrollo, de generación de riqueza, de empleo, de ciudadanía, de intelectualidad, de artes, ciencia o deporte, estamos bastante lejos de alcanzar un peso concreto y poderoso ante la soberana Santiago.

Nos es necesario como ciudadanxs de aquí, como pre-candidatxs de cualquiera de los espectros político-partidistas, y aún más, como progresistas del Biobío, generar un proceso de mayor identificación territorial con Concepción. Es por eso, que propongo dos sueños gigantescos que puedan usarse como idea fuerza, como bandera de lucha, como aglutinante, como marco general, y que al mismo tiempo, están en concordancia absoluta con los postulados generales y programáticos del partido progresista, (partido al cual adscribo).

El primer sueño de ciudad es este: Queremos que La Moneda se venga a Conce.

Poniéndolo así suena una locura, alejado del cierto pragmatismo que pueda derivarse del actual PRO; Un imposible dirán algunos, una pérdida de tiempo, dirán otros.

Sin embargo, nuestra lógica como partido parte de una definición federalista, cuyos núcleos territoriales posean un poder específico ante los centros de poder capitalinos. Además, uno de nuestros principios programáticos es la descentralización del poder político.

Como "biobistas", no podemos sólo aspirar a la elección de intendentes, o a la mayor atribución de los Cores, o a un candidato presidencial de la zona. Si queremos hacer épica, debemos aspirar a alcanzar lo imposible.

Es lógico además suponer que, si existe el Congreso en Valparaíso, pueda residir uno de los otros dos poderes republicanos en la otra ciudad más importante - al menos en el imaginario nacional - del país: Concepción. Si no es La Moneda, entonces, ¿Por qué no soñar que la plaza de tribunales se convierta en la plaza de la Corte Suprema?

PASANDO DE LO POLÍTICO-INMATERIAL A LA POLÍTICA DE CONCRETO...

Ese sueño está muy relacionado con logros inmateriales, intangibles. Es decir, que cambien las percepciones y símbolos inconcientes en el imaginario de la población nacional. Sin embargo, en este país es difícil sostener esos discursos y/o sueños, ya que es lo material, lo "concreto" lo que deja huella. Por eso, propongo otro sueño, quizá un poco menos imposible que el anterior, y es:

Las primeras olimpiadas en Chile, hechas en Concepción.

Este sueño no sólo tiene que ver con la concreción de ciertas obras de infraestructura, sino que con políticas deportivas de corto, mediano y largo plazo. Significa potenciar el deporte en cuanto currículum escolar, el formativo, y competitivo. Significa dar todos los espacios habidos y por haber para los deportes que sí han entregado satisfacciones para Chile. Implica además, cambios en los planes reguladores comunales; significa trabajo y alianzas público-privadas. Derivaría en inversión pública, en empleos, en movimiento económico; transformaría si o si la cultura de la basura, la limpieza del mar, la remodelación de plazas y parques. Ayudaría en la demanda de mejor infraestructura vial y, por lo demás, potencia la memoria, y la identificación territorial: entregaría a Concepción un hito actual y vibrante de su poder y peso específico en la historia nacional.

¿Por qué no?

No podemos renunciar a ser sólo un palo blanco para la política central. Debemos recuperar la política y lo político para nuestro territorio. Tenemos la obligación histórica de Ser el primer paso en la transformación de nuestra sociedad, de nuestro Chile, de nuestra Latinoamérica; el inicio de la frontera de lo imposible que se hace realidad.

Es por esta razón que la discusión por las cuotas electorales no puede pasar por encima de la discusión por el sueño de ciudad, el sueño de territorio que es necesario comenzar a discutir. Son estos sueños los que empujan a la ciudadanía, los que la empoderan y motivan a funcionar como tal. Las elecciones municipales son el momento perfecto para construir ese sueño desde lo local, desde los territorios que van formando comunas, distritos, circunscripciones, regiones. una nación. Sueños como estos entregan una línea común, un paraguas total que ampare a todxs nuestrxs candidatxs a los cargos de elección popular.




miércoles, 17 de junio de 2015

El caso Vidal y la patria querida


El caso Vidal y la patria querida


Esta es una columna que no busca analizar ni esclarecer, ni ayudar a entender nada. Es al contrario, sólo busca ennegrecer aún más el panorama, al hacer ingresar cuestiones éticas subjetivas  y emocionales. Mis propios fantasmas, dudas, preguntas y temores

Se dice que se enseña y se aprende Historia para aprender de nuestro pasado y construir un mejor futuro. Claramente, Arturo Vidal no aprendió Historia, o al menos, esa frase cursi.

En Chile solemos hacer escándalo por todo lo que huele a inmoralidad. Esta moralidad es más bien extraña, amorfa, difícil de describir... pero ahí está. Si Vidal no lo sabe, o no lo supo, es muy extraño, habiendo ya pasado por el famoso bautizazo y otros episodios. Ya sabe que el alcohol y la selección, no andan bien. Porque tal vez en Italia, alcohol y conducir es pan de cada día. Y acá en Chile también: y no nos hagamos los tontos, porque siguen siendo cientos los que conducen automóviles con tragos de más.

Si sabes que el alcohol y la selección no andan, entonces, no bebas; y si vas a beber, hazlo para callado, piola, que no te pillen.

O arderás, como lo hiciste.

En esta incansable guerra moral a través de Twitter, me sentí afortunado de leer el siguiente texto:


"Un país que le exige más a un futbolista que a un político, está condenado a la mediocridad".

Y me puse a vomitar en mi mente.

Y me puse a pensar que tal vez nuestros estándares son muy altos, que tal vez deberíamos bajarlos. 

Y luego pensé sobre el por qué a un futbolista le exigimos más.

Y es que no se trata de cualquier futbolista: es un seleccionado. Un guerrero de nuestra roja, uno de los órganos más representativos de la nación chilena. 

Más que el territorio, sus leyes, su Constitución, sus instituciones, su Congreso. Más que su democracia.

Y lamento ensuciar lo bello de la Selección con lo turbio de la política. Pero tengo un punto que quiero desarrollar.

Nuestra Selección se compone de algo más que futbolistas. Algo más que deportistas profesionales y de alto rendimiento. Más que grandes y talentosos jugadores. 

Son guerreros, luchadores, entregados por un ideal de patria unida. Ahí encontramos un punto de unidad: hay colocolinos, azules, cruzados, wanderinos, loínos... Son lo más cercano a una representación resumida de la nación, y a través de ella, podemos sentir el orgullo de ser chilenos. Esto ya todos lo saben.

Y esto tal vez no es un problema, sino sólo para mí. Pero sin dudas, son estos grandes patriotas quienes reflejan toda la potencia de la idea de patria; la proyección de nuestro ego y nuestros sueños frustrados como pueblo: millonarios, cosmopolitas a pesar de la caricatura provinciana y popular, con autos de ensueño. 

Recuerdo también una gran película: una comedia sobre el fútbol y el kung fu. El entrenador, un otrora gran promesa, le dice al protagonista: "El Fútbol es una guerra". Y eso es bastante plausible en nuestra vida real. Por eso existen clásicos y archirrivales. Y por eso la selección se transforma en un cuerpo armado. (absolutamente los deportes competitivos son una eufemización de conflictos sociales).

Por si acaso, este texto no tiene conclusión. A Arturo Vidal ya lo perdonaron casi todos. A través de Matrix aprendí que toda acción tiene reacción. Todas nuestras decisiones tienen consecuencias y éstas están por verse, para bien o para mal.

Este texto, en realidad, tiene un resumen: Este país de mierda sigue militarizado. Por eso los carabineros sacan la cara por nuestras instituciones. Por eso las fechas más importantes de nuestro calendario siguen siendo el 21 de mayo y el 19 de septiembre. Por eso ante la protesta social, algunos piden militares a la calle. Por eso concebimos a la Selección como un ejército. Por eso es que finalmente, le exigimos más a los futbolistas, nuestros verdaderos representantes. 









domingo, 31 de mayo de 2015

Asamblea Constituyente: Respuestas a S. Soto y J. Charney.

Asamblea Constituyente: respuestas a Soto y Charney.


Contexto:



He leído recientemente un diálogo abierto entre los profesores de derecho Sebastián Soto y John Charney, quienes debaten sobre posibles trampas bajo la consigna AC. Hay dos preguntas que parecen ser inquietantes para Soto, y que Charney busca responder, aunque no adecuadamente para mí. Luego, hay otra columna de respuesta desde Soto.

Para comenzar debo decir que soy partidario desde hace mucho de una AC. Desde que estaba en tercero medio aproximadamente, año 2004, creía intuir que el problema de Chile era constitucional y que ese cambio debía solucionar gran parte de nuestras problemáticas sociales. En ese tiempo era un pensamiento aislado, sin ninguna inscripción a ningún tipo de ideología clara o partido político, si bien siempre tendí a lo que se conoce como centro izquierda. Hoy milito en el Partido Progresista

Dicho eso como presentación, hay una cosa que concedo a Sebastián Soto: la izquierda suele tener pensamientos utópicos; pero lo que es peor, es que esas utopías son pensadas ausentes de complejizaciones. Es decir, y tal como dice Soto, “sus partidarios la presentan como un ejercicio deliberativo sin contratiempos en el que todos concurriríamos pacíficamente a expresarnos en libertad”. Construir una AC será un ejercicio complejo si llega a darse, ya que, si es como la proponemos, debería ser representativa en extenso. Y Chile es demasiado diverso en muchos sentidos, y no hay razón para impedir que minorías legítimas sean parte de esta Asamblea, siendo ello fuente de conflictos y debates que, eventualmente, impidan alcanzar acuerdos que a mí, como ciudadano adscrito a la izquierda, me gustaría alcanzar.

Esta afirmación, es el primer abordaje ante la pregunta  del sistema electoral de los representantes constituyentes. Para integrar la diversidad, me parece que deben asegurarse cuotas de participación por género, pueblos originarios, juventud, adultos mayores. Pero más importante, una cuota mayoritaria para ciudadanos sin militancia política, ya que esta característica es transversal. Según datos de una nota de emol.com, hasta 2012 sólo poco más del 5% de la población chilena militaba en un partido político. Esto deriva en que la fórmula para escoger al cuerpo de una AC debe ser proporcional.  

El problema es que tanto Soto como Charney, asumen que los sistemas propuestos (proporcional, mayoritario) conocidos como son hasta hoy en día son adecuados. No podemos volver a lo que fue el binominal; tampoco creo que un sistema de listas sirva. En definitiva, hay que buscar otra cosa. Otro sistema que cumpla con el requisito de la representación, sin caer en la anulación de las mayorías reales.

Cabe recordar que esta Asamblea debe tener muchas otras restricciones, en la búsqueda de ser legítima y representativa. Ya que se ha criticado la forma de construcción de la actual Constitución, la AC no puede convertirse en una extensión de la élite política y económica. Tiene que surgir de ciudadanos limpios sin intereses particulares. Ningún representante en esta Asamblea debería poder ser candidato a ningún cargo de elección popular en el futuro, incluyendo espacios de representación en gremios o sindicatos. Esto disminuye la tentación de poder que pueda surgir en un representante de la AC, asegurando una mayor legitimidad ética.

Respecto al funcionamiento del Congreso, hay que apuntar que no es necesario esperar una situación de crisis extrema, de guerra civil o de grave corrupción generalizada para recrear las reglas democráticas. En Chile lamentablemente es característico que ocurran reacciones ejecutivas y legislativas ante tragedias: se espera que pase algo grave para actuar. Esto deriva en leyes ambiguas con muchas falencias.

En otras palabras, el Congreso puede funcionar en paralelo. No es la idea entregar al país a un órgano todopoderoso, sea este ejecutivo o constituyente, como la última vez en donde un solo órgano gobernaba y legislaba. La única situación en contra de esto es el costo económico que puede surgir al costear una asamblea legislativa y una asamblea constituyente. Por esto, el tiempo de funcionamiento de la AC debe ser limitado.

Se equivoca Soto al asumir que el Congreso es el espacio adecuado para reformular la Constitución y las reglas democráticas. Actualmente, éste no representa ni a la mitad de la población en edad de votar. Su nivel de representación de mujeres y pueblos originarios es bajísima, y el cuestionamiento ético que tiene es a todas luces profundo. La única manera de fortalecerlo (como solicita Soto) es transformándolo en un nuevo espacio democrático, bajo nuevas reglas y bajo nuevos parámetros éticos, originados bajo un nuevo marco constitucional. A muchos millares no nos interesa que quienes han estado por más de 20 años en los sillones del parlamento se perpetúen y consigan apoderarse de la nueva Constitución; la AC se pide precisamente como espacio de participación para quienes han tenido pocas instancias de expresión y, lo que es más profundo, de decisión.  

Finalmente, no hay razón para creer que la AC, por tener el sólo nombre la hace especial y excepcionalmente más democrática que otro mecanismo. Pero tampoco hay razón para creer que una AC no pueda ser una vía institucional. Ante todo, son las reglas y las condiciones que se le impriman a la AC las que la harán diferente: legítima y representativa. Y lamentablemente (a mi parecer) ninguna regla hará del actual Congreso legítimo y representativo para construir una nueva Constitución. 

sábado, 22 de marzo de 2014

Preguntas sobre Venezuela que no me puedo responder.

Preguntas sobre Venezuela que no me puedo responder.


Después de tanto tiempo de "crisis" y de situaciones y hechos lamentables ocurridos en el último tiempo en Venezuela, debo darme un tiempo para reflexionar acerca de mi propia posición como ciudadano crítico y consciente del mundo y de esta Latinoamérica. Es una ocasión de prospección y auto exploración, una oportunidad para la reflexión, para la crítica y la autocrítica.

No soy de los que esconden sus propias posiciones, sino que suelo moderar mi discurso porque tal como diría Descartes, pienso, y luego existo. Ante todo, me declaro un militante de izquierda comprometido con luchas históricas y luchas contingentes, parte de un momento histórico complejo atravesado por la globalización y la occidentalización del planeta. Una izquierda quizás no-clásica que avanza y crece en búsqueda de una democracia participativa, solidaria y responsable. Activista en la vida, (mucho por facebook), pero en plena construcción de una ética idealista y revolucionaria que permita transformar no-el-mundo, pero si al menos mi propio contexto micro local.

Primera pregunta:

Tras esto, debo decir que a Venezuela la considero un referente de izquierda; cómo no, pero no es el modelo que me gustaría se aplicara al menos en Chile ni en el resto de América. No me agrada la forma en que se intenta llegar al fondo. Las luchas sociales contra los sistemas conservadores, contra la supremacía de terratenientes y hacendados es la misma allá que acá. La búsqueda de una sociedad más justa y solidaria no me es ajena. Pero en política, como es obvio, las formas son importantes. Ya pasaron los tiempo maquiavélicos en donde el fin justifica los medios, puesto que en el contexto de una ciudadanía más conciente y plena de derechos, con sistemas de información que permiten un mayor control social a la actividad pública, se hace imposible no reconocer los errores, los vicios, las violaciones a los derechos humanos (por pequeñas que sean), la falta de ética humana y de pensamiento plural y democrático en el ejercicio del poder político.

Ahora bien, la primera pregunta que no me puedo responder con Venezuela es: ¿Debo defender a ultranza a la Venezuela Bolivariana, por compartir un espacio político común? Si extrapolo la pregunta de manera Socratiana, podría preguntar entonces: ¿Debo defender si o si a un chileno, haga lo que haga, sólo porque es chileno? ¿Debo defender sin cuestionar a un hombre equis sólo porque comparte el género masculino como yo? La respuesta parece obvia si se pone de ese modo, pero la gran polarización de la política actual, complejiza la respuesta. Ningún 'pero' puede ser dicho sin ser considerado un lacayo lamebotas de la oposición a los bolivarianos. Debido a esto, la indefinición suele llenar la respuesta a la pregunta sobre el apoyo al gobierno de Maduro.

Segunda pregunta

Esta reflexión me lleva a otra pregunta sin respuesta. La polarización que estamos viviendo parece muy típica de la guerra fría. Ahora todo aquel que no es parte de un-lado, es del-otro: sin ningún tipo de consideración somos etiquetados por nuestras prácticas, nuestras palabras, nuestro pensamiento. No es un hábito que pueda decir que no he cometido: a diestra y siniestra yo también he calificado a muchas personas de muchas cosas: fascistas, momios, pacos culiados, malditos burgueses, violentistas, etc.

Que yo sepa, la muralla de Berlín cayó aproximadamente cuando yo nací, unos 25 años atrás. El llamado "triunfo del capitalismo" sobre el comunismo soviético, acabó con la cortina de hierro y la maldita dualidad cerrada 'comunista-capitalista'. La maldición de ser catalogado como uno u otro por señales superficiales, supuestamente, acabó allí.

Pero no. Resulta obvio que los cambios políticos, hechos y trayectorias históricas no devienen en cambios culturales inmediatos. Ya a 25 años, cuesta sacudirse de la costumbre, del pensamiento simplista de la catalogación dual. Cuesta no enseñársela a las nuevas generaciones, completamente herederas de esa maldición, las cuales tampoco hacen mucho por liberarse de ella. Sin embargo, debo preguntarme ¿Es esta práctica tan extendida, la más útil y legítima para poder ordenar el mundo, la vorágine social que hay en esta aldea global? Sabemos que lo legítimo se desprende de posiciones hegemónicas de ciertos grupos y/o culturas. Actualmente, la sociedad occidental, con todos sus logros y todas sus trabas, sesgos y traumas intelectuales, ostenta la posición hegemónica que baña nuestras mentes y muchas de nuestras conductas y costumbres. Mi pregunta, no obstante, va más allá de la contingencia histórica del último siglo. ¿Es de verdad útil esa forma de pensar? ¿Es la mejor? ¿Podríamos intentar una forma de comprehender el mundo distinta? ¿Cuál? Yo tengo algunas ideas, tal vez que muchos comparten, pero ¿Cómo extenderla? ¿Imponerla? Y en caso de extenderla e imponerla, ¿Sería más adecuada que la anterior?

Tercera Pregunta

¿Existe el derecho a disentir y a no gustarnos algo? Supongo que sí. Más allá de mi conducta: si esta es honesta o deshonesta, si es leal, o hipócrita, o si tiendo al robo, o si soy o no coherente, o si fuera libertino, o aburrido, o el más chistoso, o criminal o víctima o culpable de algo; si soy de izquierda o derecha, fascista o demócrata. Hay ciertos derechos que son inseparables de los seres humanos y que no se pueden quitar con sentencias judiciales ni por ser de determinada corriente política. Si no te gusta el gobierno de turno, o la decisión de la mayoría, o la decisión de ese gobierno no hay nada que hacer para hacerte cambiar de idea. 

En Venezuela puede resultar obvia la intervención extranjera con recursos o armas o estrategias de 'resistencia' frente al gobierno o políticas actuales. Es obvio que la violencia es un arma que están utilizando opositores y quienes apoyan al gobierno,  y que quienes más reniegan de las políticas gubernamentales son aquellos que otrora, eran las máximas cabezas de la élite que gobernaba el país con escasa vocación social. Son así también innegables los triunfos sociales del 'chavismo', los que desde mi posición celebro. ¿Deben ser compartidos y celebrados por todos? ¿No es legítimo que haya personas que puedan y quieran disentir y quejarse por esos 'logros', independientemente si son fascistas, anarquistas o moderados? ¿Es que tener determinada conducta política bloquea tu derecho a no gustarte tal o cual política? ¿Es que usar la violencia, o aprovechar la intromisión extranjera, bloquea ese derecho? En este sentido también me pregunto ¿Es que haber ganado una elección te da el poder para negar o invisibilizar a quienes disienten contigo, que ganaste? y también me pregunto ¿Es que tu derecho a disentir y a quejarte, te da el derecho a ejercer violencia a quienes no disienten ni se quejan como tú? ¿Son las ideas y los argumentos, son el ejercicio de la democracia y la justicia, los ejes para una convivencia pacífica? ¿Según quiénes?

La pregunta final

Todas estas preguntas parecen tener obvias respuestas, pero lo que en verdad quiero asaltar, es el ejercicio hegemónico que solemos realizar flanqueado siempre con los conceptos del capitalismo patriarcal, al cual la izquierda suele criticar. De hecho, el concepto actual al cual generalmente adherimos como 'izquierda, centro, derecha', se desprenden íntimamente de esa dinámica. Todas las 'obvias respuestas' se someten al ejercicio de la hegemonía imperante, siendo por tanto obviamente contingentes, y obviamente relacionadas con el mismo sistema.

Pero esta crítica, ¿sirve en definitiva para algo? ¿a dónde lleva? ¿puede o debe ser de utilidad en la búsqueda de un nuevo mundo? ¿debo buscar un nuevo sistema? ¿Cómo crearlo? ¿Cómo extenderlo?

Las preguntas hechas sobre la situación venezolana emergen dentro de la inquietud por esta crítica al capitalismo patriarcal. La política no es un área aislada del sistema, y quienes estamos por transformar ese sistema, a través de la política, no deberíamos separar esas aguas, puesto que, por ejemplificar, también está contaminada por el veneno del patriarcado neoliberal.





miércoles, 23 de octubre de 2013

Nuestra historia es una novela

Muchos científicos sociales concordarán conmigo: Son los contextos históricos los que van moldeando esto que llamamos 'presente'. En realidad, es al revés. Yo concuerdo con los científicos quienes ya han sostenido esto desde hace mucho, mucho tiempo atrás.

Esa introducción es suficientemente comprensible para continuar hacia donde quiero ir. Chile: Elecciones presidenciales/parlamentarias/core año 2013. Estoy seguro que muchos ya se han preguntado lo mismo: ¿Qué significa que haya tantas opciones presidenciales, muchas muy similares o de similar tendencia ideológica entre sí?  ¿Cómo podemos explicar a nueve personas que se arrogan la "verdadera representatividad" del pueblo chileno? ¿Acaso hay nueve pueblos distintos?

Hay en Chile una trayectoria histórica. Yo lo defino como una etapa histórica, y la podemos imaginar como una novela construida con distintas escenas que parece acercarse al final. Una etapa muy larga, que parece comenzar hace 50 años aproximadamente. A continuación, un relata de esta novela histórica en tiempo real. Luego, un poco más de discusión y crítica...

Un relato simplificado. Nuestra historia es una novela. 

Podríamos bien comenzar la novela con un "érase una vez", indicando a un pueblo muy lindo; pobre, pero muy lindo y lleno de recursos y potencialidades. Y que este pueblito era disputado por dos fuerzas antágonicas: el bien y el mal, el comunismo y el capitalismo: ¿Cuál era el malo y cuál el bueno? Nadie supo nunca. En ese entonces, aparece una fuerza política que convenció a la gente de ser una alternativa frente a las otras dos fuerzas. Decía de sí misma que representaba lo mejor de cada una. La gente de Chile parecía buscar algunos cambios, buscaba aprender nuevos caminos y mirar otros horizontes. Así que esta nueva alternativa, la DC, llega al poder y comienza, efectivamente a caminar por otras sendas que antes eran tabú para la aristocracia y la nobleza del país. 

Lamentablemente al parecer, la DC no pareció suficiente. O es que tal vez la gente sólo amaba a Frei Montalva y no a la DC. Todo indica que hubo una curiosidad mayor, un deseo de seguir caminando y no estar parando a cada rato. Un grupo de este pueblo inventó entonces una maquinita llamada UP. Era una máquina no muy grande, que no a todos les gustó, puesto que poseía ciertas armas de doble filo. Además de que se parecía mucho mucho a esa cosa llamada comunismo. Sin embargo, fue suficiente para que llegara al poder e iniciara nuevas sendas, buscando otros horizontes en territorios algo oscuros.

La tercera escena comienza violentamente. Es de las partes más tristes de la historia chilena. La maquinita UP terminó siendo destruida, y muchas de sus partes, engranes, tuercas, cables, etc., fueron también reducidas a polvo. Una nueva maquinaria había sido puesta a prueba, mucho más letal y con dobles filos más peligrosos aún. Pero a los operadores de esta otra máquina, muy cercana a esa cosa llamada capitalismo, se les olvidó romper también el manual de la antigua máquina. 

Sin embargo, costó mucho para que algunos trabajadores lograran articular y conseguir los materiales para volverla a construir. En tanto, la maquinaria capitalista puso en marcha un ambicioso plan para evitar que los materiales usados antiguamente fuesen encontrados otra vez, y para que sus propios componentes, manuales y operadores inundaran las ferreterías sociales, ideológicas y políticas del pueblo de Chile.

La cosa les funcionó muy bien en principio: los antiguos materiales no eran encontrados; pero el antiguo manual estaba aún ahí, ya lo estaban entendiendo, y en su desesperación, comenzaron a utilizar materiales alternativos, reciclados, reutilizables, sintéticos, etc. Inventaron una nueva máquina, distinta a la de la UP, pero dijeron, en buen chileno: "es lo que hay". La cosa es que funcionó, la echaron a andar, y lograron llegar al poder y dejar obsoleta a la maquina de la derecha militar. "Concertación", le pusieron. Da inicio la cuarta escena, con la justicia en la medida de lo posible, y la democracia escasa, esa de los acuerdos.

Todo iba bien: la maquina funcionaba; con problemas, pero lo hacía. Permitió llegar a muchas cosas. Se avanzaba incluso con antiguos materiales reciclados y reutilizados de la UP, como eran el PS, el PPD y el PC. De tanto en tanto, la derecha militar rugía, pero ahora podemos decir que eran más bien los últimos sonidos de un motor que ya se echaba a perder y cuyos repuestos estaban descontinuados. La cosa es que el pueblo de Chile, comenzó nuevamente a curiosear por ahí, a mirar los antiguos caminos, a soñar con los otros horizontes, a experimentar con nuevos materiales y construyendo nuevas mini-maquinitas.

La quinta escena comenzó a fines de 2009, en donde los viejos operarios de la maquina llamada Concertación, perdieron el control con su excesiva moderación y su abundancia de trabajadores buenos para sacar la vuelta. Llega un nuevo administrador, uno que si bien se parece a los operarios de la derecha militar, incluso que trabaja con ellos, le gusta la maquina alternativa, o eso es lo que parece. Pero la gente de Chile parece estar arrepentida de colocar a este último administrador, y comenzó a añorar a la jefa anterior. Los anteriores operarios se soban las manos, puesto que saben que podrán volver a tocar los controles de la máquina. Ahora prometen hacer mantención y renovar varias partes de la máquina, ya que de pronto, comenzaron a aparecer materiales nuevos, refinados, muy similares a la cuasi épica UP. Y la gente de Chile se siente feliz, porque añora un cambio, la curiosidad nuevamente la ha llenado y quiere explorar esos nuevos caminos. La anterior jefa les está ofreciendo un camino seguro, con herramientas que evitan todos los peligros y los filos que tenía la UP. A esta maquina la han denominado "Nueva Mayoría", pero de nuevo no tiene mucho, a decir verdad.

Uno entonces se pregunta si el pueblo realmente le satisfará ese camino propuesto, o realmente aman sólo a Bachelet, no a su máquina - tal como lo hicieron con Frei Montalva. La sexta escena está por comenzar, no se puede saber a ciencia cierta si es la última, o si es el preludio para una más. 

El contexto obliga


Desde hace tiempo que cuestiono muy íntimamente a cada proyecto político que declara representar al pueblo de Chile. Si esto es verdad, nuestro pueblo es bastante más heterogéneo que lo que parece, puesto que nueve candidatos declaran lo mismo - al menos en hechos - y esto sin contar con el fantasma de la abstención, que bien puede personificarse como el décimo candidato. 

¿Qué más? Lo otro que sorprende es la similitud de los domicilios políticos de las candidaturas y los proyectos. Podríamos decir que cinco candidatos son de izquierda o de centro izquierda. Pero más allá de esto, parece haber concordancia en muchas otras aristas que desde hace mucho rato rondan en la misma ala política: reforma tributaria, reforma al sistema de pensiones, reforma educacional y de salud con tal de garantizarla como un derecho por parte del estado, nueva constitución, reformas políticas como el binominal, etc. Detrás de todo esto hay un miedo muy visible de sectores conservadores respecto a las posibles consecuencias de estas propuestas, supuestamente basadas en "hechos" y "realidades" internacionales. El colapso de varias economías europeas que exactamente aseguraban estos "derechos fundamentales" a cada ciudadano y ciudadana (e incluso inmigrantes) son ejemplos claros - en palabras de la derecha y aún de la izquierda conservadora - que indican que esas propuestas, liberales, libertarias, riesgosas, radicales, son causales de ese fracaso. 

¿Será cierto? ¿Será que el triunfo del capitalismo es ya absoluto, y que cualquier intento de cambio detonará un conflicto económico y social automático? Me parece que esto último es absurdo. Los conflictos no son automáticos, no se trata de un sistema completamente automatizado; no, hay responsabilidades humanas de tipo políticas claramente que no sólo competen a los Estados de bienestar, sino también a sus opositores.

De todas maneras hay un detalle que los opositores a estas ideas omiten a veces de manera descarada: exactamente, el contexto histórico. Podrán tener toda la razón: tal vez estas ideas sean imposibles en el actual escenario global, y que en sí mismas conllevan el riesgo de la destrucción social, política y económica. Sin embargo, el pasado reencarnado en el presente reclama explorar ese horizonte, transitar por el camino truncado en la tercera escena y experimentar en carne propia los riesgos y las potencialidades benéficas del mismo. Y el futuro parece definir esta tendencia, esta curiosidad social respecto a las posibilidades de una transformación profunda en nuestro territorio. 

Para terminar, una frase de Ortega Y Gasset, de quien se desprende gran parte de este texto: "... La diferencia numérica... es de aquellas diferencias cuantitativas que, según Hegel, se convierten automáticamente en diferencias cualitativas..." (En: La rebelión de las masas: 170). Veremos si la votación de noviembre realmente se volverá en una real expresión de esa necesidad de transitar hacia un nuevo Estado. Veremos si los números de noviembre pueden traducirse en una diferencia cualitativa que nos impulse a llevar a cabo las transformaciones que - todo indica - muchos queremos realizar.






martes, 10 de septiembre de 2013

40 años: un golpe, una dictadura, y una transición sin fin.


Para ser claros...

Para ser claros: NO viví el golpe militar. NO viví en dictadura. NO viví con Allende. NO tengo ninguna conexión con detenidos desaparecidos. Se podría decir que soy hijo de la Democracia, criado en la década de los 90.

No, no he vivido lo que vivieron los viejos y adultos: la represión, las colas, la muerte, el exilio. Y no lo deseo. Pero si puedo decir una cosa, una verdad, una gran verdad: HE VIVIDO BAJO LAS CONSECUENCIAS DE LA DICTADURA.

He vivido todas y cada una de las políticas que se crearon en los 17 años de gobierno militar, esas que han implementado un modelo, un famoso, manoseado, odiado modelo: el neoliberal. Tengo 25 años, y todos ellos han sido bajo el régimen implementado en dictadura y profundizado en democracia. Todo esto: desde una constitución de élite; leyes orgánicas de acero, o más duras, como el binominal o de educación; predisposiciones políticas y económicas a la sacralización del crecimiento económico, a la conceptualización de todo ámbito y/u objeto como fuente de ganancia, y a un cierto desprecio por la equidad.

Para ser claros, durante 23 años nadie ha sido capaz de construir un verdadero proceso de transición que deconstruya el modelo, el cual, por supuesto, es en gran medida un resultado cultural que devino de la imposición de ciertas relaciones sociales. La idea de la individuación, de que cada persona se las arregle como pueda, de que cualquiera - no todos - pueda acceder a niveles más grandes en términos adquisitivos, de que cualquier problema dependerá siempre de una estructura monetaria personal y no de un régimen solidario colectivo, de que cualquier cosa o acción puede transformarse en la ganancia para algunos, obviamente impacta en las formas en que las personas racionalizan y proyectan sus experiencias y sus relaciones sociales con las otras personas, las organizaciones e instituciones.

Estos 40 años de conmemoración del golpe militar, no sólo debemos recordar lo que pasó un día en especial,  sino todo lo que vino después: 17 años de dictadura y 23 años de transición que, por lo que se ve, no tiene un fin cercano.



De la dualidad aceite / agua.

A todos quienes hemos vivido desde la época post segunda guerra mundial se nos ha clasificado como capitalistas o como comunistas. Más allá de la invención del tercer mundo, Chile no ha escapado  a esa dualidad, que se profundizó con el Golpe de Estado. A partir de entonces, 'o con nosotros o contra nosotros'. Obviamente los asesinatos, los odios, las armas, la represión, contribuyen notoriamente a la segregación social, tanto o más que cualquier estructura socioeconómica. Esto se ve aún en nuestra política y en nuestros partidos políticos, en los cuales aún subyacen 'trapitos' que continuamente salen al sol.

Sin embargo, a quienes no vivimos la época, se nos insiste en integrar en la segregación, en la tormentosa mezcla del aceite con el agua, sin importar si las nuevas generaciones queremos insistir en ser parte de algún bando o no. Lo que quiero decir, es que tales bandos se arrogan nuestra representatividad a priori sin hacer ningún esfuerzo en representarnos realmente.

Para ser claros: me considero opositor a una ya pasada dictadura, así como me siento parte de las voces que piden verdad y justicia. Me indignan las torturas, las violaciones, la violencia: las hechas en Chile, o en Siria, o en Ruanda, o en Guantánamo, o en la Araucanía, o en el Tíbet. Pero también me indigna la hipocresía de quienes se hicieron cargo de la transición, quienes hoy pretenden imponerse como el único cuerpo organizado que se opone - como el aceite al agua - a los legítimos inventores del ya mencionado modelo. En especial, cuando ese mismo cuerpo se ha encargado de mantener y profundizar al molesto modelo tantas veces mencionado.

La leyenda de Allende

Y a 40 años de tantos hechos dolorosos, indignantes y polarizantes, surge una figura con muchos matices de leyenda, idealizada, reificada como la máxima expresión de una izquierda marxista a la antigua - en su variante democrática - tanto como la máxima figura de una política realmente opositora al capitalismo. Lamentablemente para él, sus seguidores, y los que se sueñan sus herederos, el problema con Allende es que no fue representativo. Si bien ganó las elecciones legítimamente, lo hizo según las reglas de la época, vale decir, sin la necesidad de ganar por un 50 + 1, sino por mayoría relativa (sistema electoral mayoritario uninominal). Esto definitivamente fue su más grande problema: la poca representatividad de su proyecto.



Demos el salto

Pero, ¿De qué depende dar el salto hacia una nueva etapa histórica? No es fácil. Es necesario realizar acciones políticas, acciones sociales, acciones temporales. De las políticas, una es fundamental: NUEVA CONSTITUCIÓN. La forma y el fondo contribuirán a establecer la velocidad que las acciones sociales se llevarán a cabo. Mientras más representativa y participativa sea esta nueva constitución, mayor velocidad adquirirán las acciones sociales que renovarán las formas de relación entre las personas, entre las colectividades, entre las instituciones. Con mayor calma y mejor armonía transcurrirá el tiempo que también es necesario para dejar atrás esta etapa histórica.

Esta es la principal razón, el mayor porqué de apoyar un proceso de Asamblea Constituyente, y se puede resumir en una sola palabra: Inclusión. ¿Se debe incluir a quienes violaron los derechos humanos y/o a quienes les apoyaron positivamente? Yo diría que no, así como tampoco se incluyen a personas convictas. ¿Deben incluirse gente de la UDI o RN, agrupaciones políticas cercanas al modelo y a los violadores? Yo responderé ¿Por qué no? Una discriminación a priori nos vuelve inmorales y segregacionista. Porque para ser claros, no todos ellos fueron parte de la dictadura. Sin embargo, es difícil distinguir entre quienes apoyaron al régimen militar positiva y activamente y entre quienes se vieron o se sintieron forzados a hacerlo. Es un tema de ética muy complicado, que yo no puedo abordar en toda su magnitud.

Para finalizar, citar alguna frases intelectuales. Ortega y Gasset, en el libro "La rebelión de las masas", da una posición respecto a la idea de nación y de Estado. Este último "... empieza cuando se obliga a convivir a grupos nativamente separados. Esta obligación no es desnuda violencia, sino que supone un proyecto iniciativo, una tarea común que se propone a los grupos dispersos..." (125). La unidad de un estado depende no sólo de una historia, un territorio o un idioma común, todas cosas preexistentes y por así decirlo, pasadas. "No es la comunidad anterior, pretérita, tradicional o inmemorial... la que proporciona título para la convivencia política, sino la comunidad futura en el efectivo hacer. No lo que fuimos ayer, sino lo que vamos a hacer mañana juntos, nos reúne en Estado..." (131). Estas frases son decidoras con respecto a nosotros, herederos de una contaminación de odios e iras, separados aún por 40 años de injusticias, atropellos y escasos esfuerzos de representatividad y democracia participativa.

Una Asamblea Constituyente, hecha de cara a la ciudadanía y a los diversos grupos de población del país, aseguran una participación, un esfuerzo y respeto mutuo, y un sentimiento de pertenencia respecto al Estado, a la diversidad de la nación, y una superación de esta etapa histórica en la que aún vivimos.



martes, 28 de mayo de 2013

No hemos aprendido nada. A 100 años de la Primera Guerra Mundial



Hoy 28 de mayo, estamos a un mes de cumplir 99 años del famoso asesinato de Francisco Fernando, archiduque de Austria-Hungría, lo que dio paso a lo que hoy conocemos como la Primera Guerra Mundial.

Es verdad: el asesinato del príncipe fue una simple chispa, quizá más bien la excusa perfecta para que países que durante mucho tiempo acumularon combustible en Europa y en el mundo iniciaran un incendio completamente intencional a gran escala.

Hoy, 28 de mayo además, conocemos distintas noticias especialmente referidas a Siria, y los múltiples conflictos de intereses que las naciones hegemónicas del globo tienen en medio oriente.

Las notas: http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2013/05/28/una-divida-ue-permitira-finalmente-que-se-arme-a-la-oposicion-siria/

y, http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2013/05/28/rusia-la-ue-muestra-un-doble-rasero-al-levantar-el-embargo-de-armas/

o, http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2013/05/27/francia-asegura-que-hay-pruebas-cada-vez-mas-fuertes-del-uso-de-armas-quimicas-en-siria/

FINALMENTE

Finalmente, a casi 100 años de esa guerra, puedo decir que NO HEMOS APRENDIDO NADA. ¡NADA! La beligerancia, la hegemonía de las armas en la solución de conflictos, la casi nula disposición a diálogos democráticos, la supuesta rabia acumulada, la quema de autos y micros siguen siendo muestras que los seres humanos somos y seremos la principal causa de la destrucción final de este planeta. Ningún meteorito, ningún mega terremoto, ninguna profecía ni nada externo será la forma en que la vida muera.

Y lo podemos ver: cantidad de asesinatos, genocidios, parricidios, guerras civiles, pruebas de armas, lucro con armas, etc., cada día, en noticias y en la cotidianidad del mundo.



lunes, 22 de abril de 2013

La doctrina del terror

La Doctrina del Terror

No sólo porque estamos en una nueva elección, sino porque es una práctica constante en la escena política y social. La Democracia es justamente eso: el balance, la alternativa, la representación de todos y cada uno de los monstruos y de los ángeles sobre la tierra.

Esto no es una defensa de nadie en particular, sino de aquellos que piensan y actúan sin un dogmatismo cerrado. Estar en contra de el aborto por ejemplo, no te hace un facho-conservador, parte del momiaje que históricamente se ha opuesto a esta política. Tampoco el estar a favor de una asamblea constituyente te convierte en un farol de la izquierda anti pinochetista. Son obviamente posiciones claras en ese tipo de grupos, pero no significa la afiliación exacta al grupo, así como la posición contraria no indica por sí sola una posición concreta.

No. Pero la caricatura de lo diabólico y lo divino se replica en todo sentido.Caricaturas que a veces resultan explicativas, a veces graciosas, a veces sintetizadoras de ciertas realidades. Caricaturas en las cuales caemos  frecuentemente por la ira, el miedo, la intolerancia, etc.

Es que además es una concepción cultural: la comprensión de la realidad a través de concepciones y oposiciones binarias, permite facilitar mucho la gran complejidad de la vida natural y de la vida social. En especial, esta última.

Sin embargo, en especial la vida social y la vida pública, se define más bien por una gama de colores que están siempre mezclándose y diferenciándose; que no son estables, ni claros ni oscuros. El proceso de diferenciación y de definición es más bien el resultado de una práctica dada por ciertos valores que se construyen con consecuencia.


Y la vida política. Mucho más compleja que sólo la expresión de un ideal aislado. Estoy seguro que todos tenemos un sueño de Chile, un sueño de gobierno, un sueño de futuro. También estoy seguro que las buenas intenciones no son suficientes para hacerlo y se necesitan proyectos concretos y representativos. Y por supuesto, consecuencia para adscribir a estos.

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Soy de los que intentan cultivar una ética particular, intentando ser lo más consecuente posible en mis actos, discursos, pensamientos y sentimientos, tratando siempre de ser fiel a un determinado estilo de idealismo. Lo cual es muy difícil, por que la gama de emociones, situaciones, experiencias, aprendizajes, triunfos y frustraciones es tan grande, que a veces la definición se vuelve totalmente inestable e impracticable. Ahí es donde justamente la doctrina del terror muchas veces ingresa con toda su prepotencia, impidiéndonos ser reflexivos y tolerantes


jueves, 1 de noviembre de 2012

Abstencionismo: o la interpretación de otra expresión


El ánalisis estadístico es claro. Más del 50% del electorado posible en Chile NO fue a votar. Datos que fácilmente pueden ser extraídos de la prensa, indican que en realidad la cifra puede ser redondeada en el 61% de abstención.

A partir de esta sola cifra, se puede especular acerca de la real representatividad de las autoridades elegidas, además de los significados e interpretaciones que se pueden hacer de los triunfos y derrotas, así como de las actitudes, expresiones y opiniones de la dualidad abstención/participación.


Del cambio
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Siendo sincero, yo nunca he sido partidario de la inscripción automática y voto voluntario. Yo me inscribí voluntariamente y acepté desde ese momento la obligatoriedad de ese acto a perpetuidad. Estaba dispuesto a ser participe de un sistema, el eleccionario, el cual siempre ha estado lleno de contradicciones. No se escogen pues programas ni ideas, sino refractarios reflejos de representatividad, o dicho de otro modo, personajes que interpretan y/o se aproximan a los ideales de cada uno. Sin embargo, la participación ya era relativamente voluntaria en ese aspecto, y se podía medir un interés relativamente real (excepto en los casos de jóvenes que eran obligados a inscribirse para ser parte de alguna institución de las FFAA y de Orden).

En cambio, la inscripción automática y el voto voluntario plantea la posibilidad de la dispersión y de "la paja". Soy crítico y pesimista respecto de la humanidad y del "carácter chileno", si existe tal cosa. Y al "chileno" como tipo ideal, es necesario presionarlo para que funcione, de lo contrario, preferirá siempre "tirarselas". Sobre todo sus jóvenes. Sospechaba ya desde hace mucho, que este escenario se daría en este tiempo. La abstención, la posibilidad de la paja, todo eso se hizo una realidad de la cual ahora hay que buscar la interpretación más adecuada.

De las interpretaciones al abstencionismo.

Antes yo también era de los que pensaba: "si no votas, no opines". Creo que antes tenía mucho más sentido esa frase, cuando la posibilidad de entrar al juego electoral era voluntario y no inevitable como ahora. Antes existía la posibilidad de estar al margen del sistema voluntariamente, y allí cobraba sentido el "si no participas, no opines", sobre todo en relación al accionar de los famosos políticos. Hoy, sin embargo, es inevitable estar dentro de este sistema. Nos atraparon a todos, por así decirlo. Pero la regla del juego es que ahora el acto de votar es voluntario. Es decir, el voto hoy es una acción que está libre de otras acciones impositivas (o de coacción a la reciprocidad), por lo que el "abstenerse" es en realidad algo permitido. Es, en definitiva una forma válida de expresión política. El problema es que esta expresión no tiene aún un cuerpo definido. No sabemos, sino que especulamos el significado de la abstención. No sabemos cómo encauzar, cómo definir, cómo interpretar, cómo representar esta nueva forma de expresión. ¿Descontento? ¿Paja? ¿Desinterés? ¿Falta de tiempo? ¿Miedo? ¿Desinformación? ¿Desencantamiento? ¿Falta de Educación Cívica? Nadie lo sabe en su generalidad.

Hoy, me parece que el "si no participas, no opines" carece de sentido, puesto que todos ya participamos del juego electoral por el sólo hecho de tener 18 años. LA ABSTENCIÓN ES PARTICIPACIÓN. Es también una forma de expresión, válida incluso en el parlamento, o en las votaciones de Asambleas estudiantiles. Sea por el motivo que sea, hay una opinión, la cual posee tantos matices como ciudadanos que no fueron a votar. El desafío de los analistas, de los políticos y de los ciudadanos mismos es descubrir en qué consiste esa opinión.

Y como toda opinión, esta puede ser contraargumentada y, por decir algo, convertida.


A falta de algo más de un año para la siguiente elección, el esfuerzo debe estar centrado en el campo de reconocer los diferentes matices de esta nueva opinión y contrarrestarla vía argumento y programa.


miércoles, 12 de septiembre de 2012

¿Y Por qué el 11 de Septiembre lo recuerdo?

EN RESUMEN: mientras no cambie nuestra manera de hacer vida social - un cambio cultural - esa que se relaciona directamente con los productos heredados por la Dictadura, debemos seguir recordando el Once de septiembre amargamente.

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Este día once de septiembre de dos mil doce, ha sido sin duda un día amargo en general, con la muerte del sapito Livingstone y la derrota de la selección por 3-1 ante Colombia. Pues bien, históricamente para Chile ha sido un día amargo de vivir y recordar, al menos, desde 1973.

Algunos dirán con razón "eso ya pasó", "no volvamos al pasado" o "no miremos hacia atrás". Con todo el optimismo del arcoiris, de la Alegría que venía, del crecimiento económico, del disfrute del capitalismo, con las opciones mayores para consumir casi lo que sea por parte de quién sea: totalmente. Es una contradicción total; por un lado, vernos y creernos en los límites de un 'Desarrollo' divinizado, nuestra gran meta. Por otro, tan llenos de insatisfacción, de indiferencia, de agresividad, de deseo... Una sociedad que permite una total psicopatía esquizofrénica, inentendible y angustiante.

Y es cierto, "eso" ya pasó. "Eso", que se llama golpe de Estado; eso que se llama dictadura, eso que se llama violencia. Si, ya pasó. Ya más de 22 años van desde que se acabó. ¿Por qué aún hemos de recordarlo? ¿Por qué hemos aún de quemar neumáticos, escribir columnas, entrar en polémica?

Simple: La Dictadura se ha prolongado a través de las más diversas formas hasta el presente, generando focos de injusticia, violencia, desigualdad, y de perversión cultural, expresada esta última en el miedo al otro, en el hiper consumismo, en el deseo desenfrenado de poseerlo todo, y en una forma agresiva y violenta por demostrar cierto tipo de superioridad.

La Dictadura no nos dejó eso, claro está.  Nos dejó un modelo que se decidió en su momento seguir aplicando. En esto, la Concertación debe responder. ¿Era lo más adecuado, para evitar un re-levantamiento de los militares? Sólo especulación. ¿Se podía hacer otra cosa? Tal vez sí, tal vez no. Pero se hizo. El modelo se prolongó. La figura del dictador Pinochet se extendió no como una sombra, sino que como una imagen clara y presente en la vida política y social del país. La famosa libertad aún estaba saliendo del shock, o más bien, seguía entumecida tras años de represión y tortura (dicho esto con el menor prejuicio y resentimiento posible, aunque aún así, con algunas capas de rabia y molestia, lo reconozco). Fue ahí, más o menos, cuando comenzó a abrirse el cascarón de esta nueva cultura en Chile. La entrada masiva de bienes y servicios, los accesos a créditos y la posibilidad del endeudamiento a largo plazo, la posibilidad cierta de 'ser más que los padres', de comprar la deseada coca cola, de conducir un autito, de comunicarse mediante un ladrillos - perdón, celular - etc., marcan un camino mucho más que sólo económico: se transforman en una manera de hacer vida social


Esto es análisis viejo, ya hecho por varios. No estoy dando ni diciendo nada nuevo. Lo importante es que mientras siga habiendo focos de injusticia, desigualdad, violencia y perversión cultural que podamos relacionar con el modelo neo-liberal heredado por la Dictadura - el "eso" - tendremos que seguir recordando amargamente cómo un día fue violentamente implantada una manera de hacer vida social. Una en donde la solidaridad es una fantasía televisiva; una en donde el consumo es la principal razón de nuestros actos; una en que siendo agresivos y violentos podemos hacernos escuchar y vernos superiores que otros; una en donde siempre son 'otros' los que tienen responsabilidades y culpas; una en donde la violencia es justificada como la única y soberana forma de expresión, diálogo y cambio.

Cuando ese cambio cultural se produzca en la sociedad chilena, ese día el 11/09 podrá ser una anécdota más en la historia de Chile. Y es difícil: porque la dificultad está en que Chile, históricamente, desde su nacimiento, ha estado gobernada y dirigida por 'un espíritu de Señor', no por 'un espíritu de ciudadanía'. 

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Sobre el cómo recordar.

Definitivamente JAMÁS justificaré ninguna violencia. anteriormente he escrito que TODA VIOLENCIA ES LA MISMA MIERDA, sea de quien venga o hacia quien sea que sea dirigida. Esto no significa que a veces no desee violencia. Es decir, preferiría jamás salir a quemar neumáticos. Y si algún día me veo en esa situación, será más bien por un arranque emocional que por una lógica de protesta. Los focos en los cuales aún la dictadura se nos manifiesta son golpes de violencia que generan por supuesto reacciones de dolor, ira, venganza incluso. Pero esto es sólo análisis, no justificación.

¿Cómo prefiero recordar? Realzando una ética revolucionaria. ¿Qué es eso? Una revolución no es un giro disruptivo y repentino. Yo la pienso como el proceso de transformación. Esta "ética" tiene que ver con el rechazo de todas las enfermizas facetas del sistema capitalista neoliberal: machismo, discriminación, egoísmo, violencia, consumismo, farandulización de la vida social, avaricia por el poder, deseo de superioridad, la ultra transacción de la vida social en los mercados, el avance de los monopolios y del poder transnacional global, la masiva destrucción y/o apropiación privada de los recursos naturales del planeta, la excesiva enrejización de la población, la des-importancia dada a la educación, a la política, a la distribución del ingreso y del poder, etc.

Esta ética no es practicada sólo el once... Es diaria, es un estilo de vida. Una idea que se forja y se fuerza a convertirse en tangible.

Por eso recuerdo el 11. Por eso lo recordaré. Aunque no haya vivido la dictadura, vivo sus consecuencias.

y las quiero transformar




viernes, 22 de junio de 2012

La Elección de la ideología y la Ideología de las Elecciones

Y esto pasa siempre. Acá en Chile, cada 4 años. Ya sea por gobierno local (municipales este 2012) o por gobierno nacional (parlamentarias y presidenciales en 2013), el ejercicio democrático del voto - que algunos hallan la máxima expresión de participación - da pie para innumerables otros ejercicios, espectáculos, cálculos, reflexiones, apogeos críticos, derroche de intenciones democráticas, promesas - oh si, promesas - y otros varios.

Y aunque a algunos nos moleste, son las elecciones el lado poco amable - por decir lo menos - de la política, esa tan despreciada, y tan mal comprendida por la ignorancia crónica de la humanidad. Por lo mismo, el periodo electoral está quizá a pocos pasos del autoritarismo. Ya diré por qué.

Es en estas épocas donde pierden importancia las ideologías rectoras de las agrupaciones políticas - esas que podríamos llamar partidos, pero que sin duda trascienden determinado colectivo institucional.  En estas épocas es cuando los cálculos, el pragmatismo conservador, y el pisoteo de las utopías se logran ver con tanta claridad, que el asombro es lo menos que se puede sentir - yo a veces siento un poco de asco.

El sincretismo político, expresado en forma de 'pactos electorales', es una práctica muy vieja que permite agrupar sintonías ideológicas de representación. Como herramienta precisamente de representación, es de hecho útil y hasta necesaria, toda vez que determinada ciudadanía (léase sociedad) no tiene clara las posiciones ideológicas de los candidatos - es decir, el desde dónde proponen, o en torno a qué se agrupan -  y cuyos contextos poco participativos, poco democráticos, poco cívicos (como el chileno) promueven la apatía y la aparición de populismos carismáticos 'preocupados por las necesidades reales de la gente'.

Ese último discurso representa una dualidad de un doble filo muy peligroso. Lo más importante es responder cómo. Ahí es donde las ideologías - desconocidas por casi todos - llenan de contenido las propuestas. Y ahí es donde el sincretismo político - los pactos - tienen la prioridad para modificar, ya sea leve o muy gravemente las ideologías de grupos - partidos - que tal vez  puedan ser afines, pero si o si son diferentes.

Ejemplo de esto tengo dos: Por un lado, la doble lista de candidatos a concejales de la Concertación, en especial, la conformada por los partidos 'chicos': PPD, PRSD y el PC, cuyo fin, entre otros, es 'desplazar a la derecha'. Me queda dando vuelta este objetivo. Me considero un férreo opositor a la derecha política, pero generar un pacto político para lograr esto, me parece una muestra de este sincretismo, que también he llamado 'La ideología de las elecciones'. Vemos acá cómo las utopías y las ideologías políticas de estos tres grupos son desplazadas por un objetivo instrumental que no tiene que ver con lograr establecer un programa - una utopía entendida en sentido amplio -  sino con excluir. Y que esto - es decir, excluir - sea una ideología propia de un partido, lo creo sólo del Partido Comunista.

Es este mismo conglomerado el que, justificándose sólo con la burda excusa de la instrumentalidad, el que más ha pisoteado sus orígenes, sus tendencias y su ideología. No dudo del gran aporte que se realiza a nivel de organizaciones de base y de movimientos sociales: pero precisamente este aporte es el más pisoteado cuando en época de elecciones, se alía con la Concertación, un conglomerado que ha mostrado ser muy poco amigo de ellos en los hechos y en el transcurso histórico de la transición. Y lo han mostrado una y otra vez. El último ejemplo fue el apoyo a Frei en las últimas elecciones, 'el mal menor', quien se mostró muy cercano a continuar el modelo que tanto ha defraudado a la población.

El otro ejemplo, lo muestra el PRO. Las excesivas ganas de darse a conocer, de transformarse en una alternativa al duopolio político, ha sido llevado también al contexto de las urnas. Hay toda una apuesta programática, de ideas y propuestas que quieren ser llevadas adelante y que reflejarían una ideología 'progresista' - concepto muy difuso, al cual no me referiré más que con ese concepto: difuso - y que serían las que 'Chile necesita'. Dentro de los discursos, aparece el tema de la renovación, del manoseado cambio, de la ética, de la inclusión, y otros etcéteras. Conceptos peligrosos por su ambigüedad.

Tanto se ha esforzado en incluir, que en época de elecciones engrosó sus filas con los hambrientos candidatos que tal vez nunca hubiesen tenido opción en sus anteriores contextos políticos. Esto puede representar un enriquecimiento, sino fuera porque aún el PRO no posee una línea ideológica más clara, que le de al concepto rector - progresismo - algo más de sustento y consistencia. Hasta ahora, cada uno considera cosas distintas de lo que eso significa - yo también, puesto que me he involucrado en él - y vemos una gran fauna política, y muy sincrética, todos dispuestos a pisotear los ideales que nos llevaron al PRO con el afán de comenzar a aparecer en las estadísticas oficiales. Muy por el contrario a lo que se ha hecho, el PRO ha sacrificado el periodo de construcción y de elección de ideología, y lo ha reemplazado por la pragmática ideología de las elecciones, muy a tono con los 'otros' conglomerados a los cuales mira como acabadas (aunque no sólo por el tema eleccionario, sino por temas también de ideología).

Como bonus track, tenemos a la derecha, la cual tiene dentro de sí un sector que se autodenomina 'una nueva derecha', cercana al centro, al liberalismo e incluso al humanismo. Pero este sector es aún minoritario, dominado aún por los más conservadores. Sin embargo, sorprende que en estas líneas se haya al menos hablado de reforma tributaria, e incluso de reformas políticas. Y así, se habla y se ha hecho como gobierno muchas cosas que traicionan un posible 'ADN' de la derecha. Vemos a Chadwick, Vocero de Gobierno, arrepentido de participar en el gobierno militar. ¿Con qué fin lo dice? ¿Desde cuándo está arrepentido? ¿Por qué lo dice ahora, en época de elección?

Muchas cosas están pasando hoy por hoy en Chile, en su contexto político. El peor enemigo de la ciudadanía, es la gran ambigüedad con que operan las maquinarias institucionales de los partidos políticos, puesto que lograr un cupo en alguna posición de poder, permite abrir la cancha a cualquier método para conseguir el fin. No importa si nos olvidamos de nosotros mismos, de nuestros discursos, de nuestra ideología; cualquier cosa es transable, esa es la máxima de la ideología de las elecciones.

sábado, 13 de agosto de 2011

sobre la movilización social de estos días

La catapulta fue la educación y los estudiantes: los actores eternamente elegidos - por el destino o por la tradición política-social del país - para intentar conmover el escenario social y político chileno. Yo, a mis 23 años, no recuerdo tal magnitud de movilización; según mi propia percepción, es este 2011 mucho más que el 2006.

Pero, ¿Cómo llegamos a este punto? miles de estudiantes - sino millones - a punto de perder el año escolar (quedar repitiendo), durante más de dos meses de movilizaciones. Miles de millones en pérdidas; cientos de horas de caos y tacos. Etc. Es un momento histórico, como se ha dicho, lleno de matices y reflejos, llenos de relaciones y conexiones con nuestro pasado reciente.

EL MATIZ DEL TIEMPO

En primer lugar, aclarar que 'el tiempo es una ilusión' (no recuerdo muy bien de dónde salió la frase, pero circula por mi mente recurrentemente). Se dice 'más de 2 meses de movilización', '10 semanas' dijo el presidente. ILUSIÓN. Una vez leí un lienzo muy atingente, "la lucha no continúa; la lucha es continua". Es que desde incluso antes del 2006, las principales demandas estudiantiles cruzaban o respondían a los criterios de 'calidad', 'financiamiento' y 'democratización'. El lucro fue al menos mencionado - o eso es lo que recuerdo - durante la revolución pingüina.  En el ámbito universitario, la propuesta del arancel diferenciado - como paso previo a la gratuidad total - ya estaba puesta con fuerza en las asambleas de, al menos, la UDEC. Tal propuesta se relaciona claramente con financiamiento, y con acceso a la educación superior.

Por otro lado, también durante mis cinco años de estadía en la U, los problemas acarreados por los procesos de acreditación, las críticas a la PSU y las propuestas para cambiar el sistema de acceso a la educación superior, eran parte del acervo crítico y propositivo del estudiantado.

Mi máxima es: no llevamos dos meses de movilización, LLEVAMOS AÑOS MOVILIZADOS!!!

EL MATIZ POLÍTICO

Los defensores del gobierno - los pocos que quedan - suelen deslindar críticas y responsabilidades a los gobiernos anteriores, todos de la Concertación. Como que, si todo este estallido social tuviese que ver con ellos como personas y no con el sistema de exclusión que han fraguado en complicidad con la Concertación. Pero hay diferencias y matices. Me hago la pregunta siguiente: ¿Hubiese pasado todo esto, si Frei estuviese en lugar de Piñera? Tal vez, pero la experiencia de la revolución pingüina, me hace pensar que no. Y no porque que crea que Frei o la Concertación tengan mayor afinidad social o mayor compromiso ciudadano. Es por el tema del cuoteo. Es conocido que la mayor parte de los dirigentes estudiantiles salen de la izquierda: comunistas, socialistas, 'independientes', etc. Muchos de ellos, vinculados directa o indirectamente con la Concertación. Estoy muy seguro que a las 5 semanas, un cupo por aquí, un distrito por allá, y el PC se hubiese encargado de bajar a sus dirigentes y el PS a sus jóvenes. Y luego, promulgar una ley tan inútil como la LGE que no cambió nada más que el nombre.

Por eso, ahora que por la desdicha de la derrota y por el síndrome de abstinencia lejos del poder ejecutivo, no están 'ni ahí' con bajar a sus dirigentes, le han permitido a sus bases participar con amplia libertad en este movimiento social.

EL MATIZ DE LA VOLUNTAD

Para finalizar, mencionar lo recientemente dicho por el presidente: 'Nada en la vida es gratis', excusándose bajo la artimaña de lo 'injusto' que sería que los impuestos que pagan los más pobres sirvan para financiar la educación de los 'más privilegiados'. ¿Hasta cuándo seguiremos con la lógica individualista? Sólo hasta que se termine la hegemonía del neo liberalismo. Establecer la gratuidad de la educación en todos sus niveles y para toda la ciudadanía chilena obedece a un cambio cultural y social en nuestras conductas. Significaría ser solidarios, como nunca lo hemos sido. Significaría salirnos de la lógica que alaba el crecimiento económico y que desprecia todo atisbo de distribución y equidad. Equidad de verdad.

El negar la opción de la gratuidad no obedece a criterios técnicos, como se nos quiere hacer creer. Obedece más bien a la falta de VOLUNTAD política que inunda a nuestra 'clase política'.




viernes, 1 de julio de 2011

Dicen muchas cosas, pero en realidad no dicen nada...

Tras estos últimos dos años de movilización ciudadana, por diversos motivos. Tras estos últimos dos meses de movilizaciones por la Educación Pública. Tras constatar que ya no somos básicos a la hora de poner nuestros temas en el centro del debate. Tras estos días de incansable lucha...

>>HAN DICHO que somos minoría. Que no representamos a la "GRAN" mayoría de los chilenos

De más de 15 millones de habitantes en el país, los estudiantes llegan a una cifra aproximada de 4,5 millones, es decir, aproximadamente 1/3 de los habitantes estudian, desde la educación pre-básica hasta la superior, incluyendo la educación municipal, particular subvencionada y particular pagada.
http://marcelclaude.blogspot.com/2011/06/la-educacion-publica-es-posible-la.html

Hay otro dato que es necesario conocer, y que está actualizado: un 81,9% de ciudadanos y ciudadanas apoya la movilización estudiantil...
http://www.latercera.com/noticia/educacion/2011/07/657-377552-9-819-de-chilenos-simpatiza-con-demandas-de-estudiantes-segun-encuesta.shtml

Pero el tema de la representación es otro. Nuestro presidente, por ejemplo, fue electo con 3.591.182 votos, un 51,61% del total de votantes. Tres millones, que no son DEMASIADO representativos de los 15 millones. Pero seamos justos: sólo 11.880.507 habitantes (¿sólo?) son quienes están en edad de votar.
http://es.wikipedia.org/wiki/Elecci%C3%B3n_presidencial_de_Chile_de_2009-2010#Segunda_vuelta

http://prensa.politicaspublicas.net/index.php/politicachile/2010/01/19/pinera-obtuvo-solo-el-30-de-los-votos-de-los-chilenos-en-edad-de-votar

Entonces, nos preguntamos: ¿Qué es representación política? ¿Son menos representativos los dirigentes de los secundarios, de la Confech, del colegio de profesores, menos representativos que los concejales, los diputados, senadores, o el propio presidente?

Pero hay más:
La Familia Luksic (1 sola) tiene una fortuna neta de 19.200 millones de dólares, con un aumento en su patrimonio de 8.100 millones de dólares, en comparación al año 2010.


El empresario del retail y fundador de Cencosud, Horst Paulmman, y su familia (ya van 2 familias) tiene un patrimonio de 10.500 millones de dólares, 5.500 millones más que el 2010.

Los hermanos Eliodoro, Bernardo y Patricia Matte tienen un patrimonio de 10.400 millones dólares, con una variación positiva de 2.300 millones en un año (3 familias).

El Presidente Piñera con 2.400 millones de dólares tuvo una ganancia de 200 millones más de que lo registró el año 2010 (4 familias)


http://marcelclaude.blogspot.com/2011/06/claves-sobre-el-problema-educacional.html


En total, 4 de estas familias suman más de 40 mil millones, no de pesos, sino de DÓLARES. Según el diario LA Tercera, necesitamos apenas el 5% de esa cantidad para todo lo que como ciudadanos reclamamos para financiar una Educación de Calidad, pública y gratuita para las familias chilenas.
http://www.latercera.com/noticia/educacion/2011/06/657-375648-9-petitorio-de-los-estudiantes-cuesta-un-tercio-de-los-excedentes-de-codelco-en.shtml


En resumen, 4 familias (¿unas 200 personas entre las 4? comparadas con los 15 millones de chilenos...), poseen más de 20 veces lo que anualmente necesitamos para financiar una EDUCACIÓN PÚBLICA Y GRATUITA para las familias chilenas, las que no son 4, ni 10, ni 200... ES PARA TODAS LAS FAMILIAS CHILENAS, que componen los 15 millones de habitantes...


¿QUIENES SON REALMENTE LA MINORÍA?


además, acá dejo otro link que permite descubrir reales cifras de desigualdad, entre el 10% más rico y el 10% más pobre:
http://www.zonaimpacto.cl/207/las-verdaderas-cifras-de-la-desigualdad-en-chile.html

>>HAN DICHO que somos violentistas. Que el país no 'AVANZA' con tomas y paros. Nos acusan de no hacernos responsables de los desmanes.
http://www.latercera.com/noticia/nacional/2011/06/680-371869-9-presidente-pinera-los-paises-no-avanzan-con-paros-ni-destruyendo-las-escuelas.shtml

http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/06/30/autoridades-llaman-a-estudiantes-a-responsabilizarse-por-desmanes-tras-manifestacion-en-la-alameda/

Pero, ¿quién se hace responsable por una Educación de baja calidad, que violenta los derechos de los más necesitados (como los suelen llamar nuestras autoridades), segmentando nuestras relaciones sociales en base a la cantidad de nuestro dinero?
http://otradistancia.blogspot.com/2010/08/la-desigualdad-educacional-en-chile-un.html

¿Quién se hace responsable de la violencia política, que excluye a actores fundamentales para el desarrollo de las políticas públicas, relegando a los ciudadanos comunes y corrientes sólo al acto de votar?

¿Quién se hace responsable de la destrucción de la calidad de vida de cientos de vecinos de Coronel, Puchuncaví, La Greda, Ralco, vecinos de las casas COPEVA, habitantes del Alto Río, Transantiago, comunidades mapuche cuyas tierras fueron USURPADAS? ¿O de los abusos, estafas, monopolios y colusiones de los grandes consorcios económicos, como La Polar, Frontel, Farmacias, empresas de transporte, etc.? Acá entonces, nos preguntamos, ¿Quién define a los violentistas? ¿Quién se cree con el suficiente poder de apuntar a unos y perdonar a otros?

Además, ¿Cuánto ha avanzado Chile con su filosofía desarrollista y su fe ciega en el crecimiento económico como único paradigma para aminorar la desigualdad?

>>HAN DICHO que nuestros temas están "ideologizados" (y/o politizados). 
http://www.canal2.cl/web/?p=18796
http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/06/28/lavin-califica-de-ideologizado-al-movimiento-estudiantil/

Este tema es muy interesante. ¿Por qué se cree que la Educación no es un tema susceptible de ser ideologizado? ¿qué se entiende por ideología?
Ninguna, ninguna política pública es puramente técnica; sin sustento ideológico. QUE NO LO ENGAÑEN: Ninguna acción de nivel político no tiene ideología. Las autoridades representan maneras de representación, que cruzan inevitablemente algún tipo de ideología. OTRA VEZ: QUE NO LO ENGAÑEN. Todo lo que ciertas autoridades reclaman como 'social', se basa en la aspiración IDEOLÓGICA, de que determinada acción podrá repercutir de determinada manera. Esa CONVICCIÓN de que sólo de esa determinada manera se podrá repercutir para crear un nuevo efecto (generalmente, "mejor"), ES una convicción IDEOLÓGICA. Cuando un candidato a algún cargo de representación popular, afirma NO ser político, sino ser SOCIAL, está mintiendo. De otra manera, ¿por qué busca un cargo político, si no es, ni quiere ni 'pretende' ser político?

En este sentido, el evidente proceso privatizador que comenzó a funcionar en Chile desde los '80, tanto en educación, salud, trabajo, energía, transporte, inversión, etc. Este proceso comenzó en un regimen dictatorial, y eso no es ningún secreto. Nuevamente, QUE NO LO ENGAÑEN. ¿Usted cree que Pinochet, o que Jaime Guzmán, no representaban una ideología política concreta y específica; y que no actuaron de acuerdo a esa ideología política concreta y específica? La política de privatizar, y de defender la privatización es también una  postura ideológica.
http://www.monografias.com/trabajos/neoliberalismo/neoliberalismo.shtml

En este sentido, hay una lucha de poder de trasfondo. La ideología dominante, representada NO SOLO POR ESTE GOBIERNO, SINO POR TODOS QUIENES GOBERNARON DESDE SEPTIEMBRE DEL 73', intenta ocultar su realidad. NOSOTROS NO LA OCULTAMOS: Somos Anti-neoliberales. De izquierda extrema algunos, si; más moderados otros, también. Algunos también son de derecha, o de centro.

"... Cuando se instituye como evidenteuna noción de desarrollo o de ciudadanía [y por lo tanto, única y válida], se debate acerca de las relaciones entre cultura y hegemonía..." (Richard, N. 2010: 30)*

Entonces, nos preguntamos, ¿qué hace que cierta ideología sea más válida que otra? ¿quién define quiénes son válidos y normales, y quiénes tienen posturas inválidas y anormales? Además, ¿qué si estamos ideologizados? ¿No estamos en nuestro derecho de estarlo, y como queramos?

EN RESUMEN: HAN DICHO MUCHAS COSAS. HAN DICHO DE TODO. PERO FINALMENTE, NO HAN DICHO NADA.