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lunes, 6 de agosto de 2018

La funa web: ¿Una desgracia o una contribución?

Sobre la funa web

Antes que nada, debo tener cuidado con lo que escriba, ya que podría despertar la ira de las masas rebeldes cómodamente sentadas mientras tuitean, comparten cadenas, o comentan el asco que les produzco.

No es fácil ya navegar, deslizarse por la red. Su increíble función integradora, fortalecida por cada vez mayores facilidades de acceso está tomando giros extraños en los últimos tiempos, conformando hoy por hoy una gama cada vez más concreta de lo que es aceptable, de lo que es moral, de lo que es ético, de lo que es tolerable: un otro tipo de integración, quizá. Y todo aquello que salga de ciertos parámetros, no sólo es rechazado, sino que es brutalmente rechazado. No se trata ya de argumentación, contraargumentación, puntos, debate. Es a todas luces linchamiento, especialmente violento a partir del tipo de lenguaje que se utiliza para hacer ver lo errado de determinada actitud, determinado pensamiento, determinada actuación. Este lenguaje, sumado a la pésima calidad de redacción, ortografía y vocabulario, no hacen más que generar en muchos casos una gritería visual.

El juicio crítico a la forma está hecho. Sin embargo, debo reconocerle un gran mérito a toda esta horda de funas web. Usualmente la gente habla y escribe, opina y se expresa sin ningún tipo de freno. Mucho menos genera una reflexión mínima de las cosas sobre la que opina. Muchas hacen juicios críticos de las actuaciones y palabras de los demás sin hacer una mínima autocrítica a sus propias actuaciones y palabras. Al final, tenemos una masa de gente que no piensa antes de hablar, totalmente hipócrita, totalmente incapaz de tener estándares aceptables de empatía y altura de miras.

En este contexto, cualquier tipo de suceso o práctica, por muy grotesca que sea (si, grotesca como las funas web), que contribuya a que la gente se detenga a pensar un poquito respecto a lo que piensa, opina, expresa: habla o escribe, etc., es completamente positivo.

En este sentido, las funas web son como las alarmas o las cámaras en caso de asaltos. Lo más probable es que ocurran igual, pero los delincuentes lo piensan mejor ante estos elementos disuasivos. Eso es lo que son las funas web: un elemento disuasivo a la inconsistencia e inconsciencia popular de nuestra gente.

¿Son la solución a este grave problema? No, claro que no. Hace falta mucha educación, demasiada quizás como para generar un verdadero cambio a la forma en que, no sólo debatimos, si no que a la forma en que finalmente nos relacionamos y entendemos unos con otros. Por ahora, y pese a las horrendas formas que a veces toma, prefiero asumir que son una contribución a nuestra vida social.

viernes, 23 de marzo de 2018

Y después de la violencia ¿Qué?

Es impactante cómo es que este país ha intensificado el odio y la violencia.

Tal vez todo tenga que ver con la mayor conectividad de nuestros teléfonos a la comunicación instantánea, y simplemente estamos viendo con mayor constancia aquello que ya estaba ahí. Lo peor es que los eventos se multiplican: ya no es uno a la semana, o uno por día. Se trata de dos, tres, cinco hechos diarios que simplemente nos "vuelan" la cabeza y la moral.

Estoy convenciéndome de que esto ya no es una coincidencia o un paréntesis en nuestra historia. Esto es más bien una tendencia continua. Quizás en alza. Pero las ganas de arremeter de manera directa contra algo o alguien, ya sea de forma física, verbal, psicológica, "memiana", etc., cada vez son mayores. Las razones ya no importan. Y la gente ya no la está conteniendo, simplemente la deja salir. Y está de moda.

Pero lo peor desde mi perspectiva, no tiene que ver con la expresión de la ira y la violencia, sino con que esa expresión es excesivamente rápida, y no reviste ninguna reflexión ni análisis. Es cierto: la rabia es más bien un estado emocional que emerge producto de determinados estímulos externos. Pero la figura es la siguiente: "dispara primero, pregunta después". ¿Qué caso tiene preguntar después de que la agresión está hecha? ¿Contribuye a nuestro crecimiento personal y/o social? ¿Sirve de algo (produce algo), si tenemos como máxima de comportamiento dicha regla? Y estas preguntas son fundamentales para aquellos que, como yo, ven la vida social a través del crisol de la política.

Hasta ahora me parece que ninguno de los memes, ninguno de los ataques, ninguna de las golpizas, de los "pensamientos distintos", de las ofensas gratuitas, de los ninguneos, de los ejercicios de represión policíaca, ninguna de las acusaciones, funas, purgas, linchamientos o amenazas ha contribuido en nada a hacer de este país un poco mejor. Ni desde el punto de vista de la ética, ni del de la política. Seguimos siendo un país sumido en una cultura de odio, una cultura violenta que nace desde las mismas raíces del Estado y que ha contaminado hasta la última rama social, incluida las luchas más legítimas.

Que quede claro. No busco condenar la violencia, ya hay mucho de eso, no me interesa. La crítica apunta a la forma irreflexiva en la que se lleva a cabo, sin ninguna intención de construir nada. Ni siquiera tiene la misión de destruir algo. Y ese es el meollo del asunto: no tiene ningún propósito, ninguna finalidad, ninguna meta: ni social, ni económica, ni política, ni ética, ni revolucionaria. No hay nada detrás ni delante. Lo único que hace es perpetuar su existencia en un sistema de relaciones sociales que simplemente favorece a muy pocos y que, debido a la escasa reflexión que mostramos los chilenos, nos mantiene en un status quo casi terrorífico.

Por último, es fácil en este punto condenar o demonizar la violencia. Pero como fenómeno social está tan arraigado en nuestra sociedad, que - quizás - lo único que podría llegar a ser revolucionario en este contexto es el silencio: no ese que "otorga"(supuestamente), sino que ese que te permite pensar y comprender - casi hermenéuticamente - antes de actuar, antes de desafiar, antes de combatir.



martes, 2 de junio de 2015

El Estado Terrorista me ganó


El Estado Terrorista me ganó.

El Estado terrorista infunde miedo a través de sus prácticas cobardes e impunes.

El Estado terrorista me atemorizó lo suficiente como para acatar su orden.

El Estado terrorista me ha amenazado mucho tiempo. No tuve más remedio que someterme

El Estado terrorista me inscribió en la lista de sus hijos normales. Pero me amenaza con borrarme si dejo de obedecer.

El Estado terrorista me dice: "No tienes derecho a sentirte bien sino haces lo que te digo"

El Estado terrorista me ha obligado a soportar horrorosos dolores de espalda y rodilla. Por ser pobre, e independiente, no tengo forma de acudir a los curanderos locales. Antes debo doblar mi bolsillo e inclinarme a sucios dioses de papel y cobre que imponen a la fuerza sus sanguijuelas en mi cuello.

El Estado terrorista me fuerza a regalar el fruto de mi trabajo a esas oscuras sectas: agujeros sin fondo, pútridas y hambrientas. Me quiere dentro de la cueva de Alí y sus cuarenta. Quiere que yo también justifique su cobardía y su impunidad.

Hoy me rendí. Entregué dinero a una Afp. Por fin podré ver un médico que me ayude con este maldito dolor de espalda.

El Estado terrorista amenazó mi bienestar. Me violentó con su ley. Me obliga a rendir tributo y pleitesía a una Afp para poder gozar de un poco de salud, la que además también debo pagar.

No tendría problemas en pagar, con un vago sentido de colaboración, por el sistema de salud público. El problema está en que he justificado con mi acción, basada en el miedo, la alianza mercantil del Estado Terrorista con desconocidos grupos de acumulación de la riqueza. Alianza que disfrazan de necesaria, adecuada, e incluso beneficiosa para mí.

¿Qué pasaría si mañana me accidento? ¿O si me muerde un perro con rabia? ¿O si el hijo de un congresista me atropella?  ¿O si me apuñalan por unas chauchas? ¿O si me pega el guanaco? ¿Cómo podría pagar un tratamiento, si estoy "fuera" del "sistema"? ¿Y si le sumo una precariedad laboral absoluta, al menos en mi caso? Terrorismo es el conjunto de aquellas acciones destinadas a infundir temor en la población. Hoy demostré que temo por mi vida. Temo por mi espalda. Por mi integridad física. Ese temor no proviene de mí. Proviene de la amenaza del Estado Terrorista. "Si no das tu plata a la "Administradora", morirás sin remedio".

Hoy me volví un poco más normal. Hoy estoy un paso más cerca de las expectativas de mi sociedad occidental.  Hoy veo con un estúpido optimismo el fin al dolor de espalda. Soy un poco más "alguien".

Maldición. También un poco más cobarde. Un poco más absorbido por el miedo que el Estado Terrorista me infunde. Espero valga la pena.

domingo, 22 de junio de 2014

Defensa Pública a la Estupidez Chilensis

Defensa Pública a la Estupidez Chilensis





A través de este medio quisiera hacer pública la defensa hacia los poco agraciados compatriotas que invadieron el Maracaná, el pasado miércoles 18 de junio, con ocasión del partido de Chile contra España para el mundial de fútbol de Brasil.

La historia y sus consecuencias son conocidas. Conocida es la condena nacional e internacional que se ha generalizado en torno a 88 chilenos delincuentes, cuya vandálica pasión ha ensuciado la imagen de nuestro país. ¿Por qué simplemente no pueden atenerse a comportarse como europeos de primera línea, a sujetos acorde a su capacidad de consumo que les ha permitido llegar hasta las tierras de la samba y el fútbol? ¿Por qué tienen que dejarnos mal parados? ¿Por qué tienen que echarnos al agua a los demás, que hemos sabido aparentar todos nuestros traumas culturales ante los ojos del mundo?

Mucho se ha dicho sobre lo que merecen estos individuos connacionales. Y ya que todos compartimos la condena, me parece que también alguien debe hacer una defensa a la actitud y comportamiento de estos (mal llamados según algunos) hinchas.

De partida: ¿Qué ha influido tan profundamente en estos chilenos que los llevó a estar encerrados en un bus policíaco, con la grave amenaza de podrirse en el sistema carcelario brasileño, tanto o más colapsado que el nuestro? ¿La pasión? ¿Desesperación? ¿Falta de o mala Educación o Cultura? ¿Patriotismo? ¿Agallas? Nada de esto. O tal vez un poco de todo eso. Pero principalmente creo que es un factor que de verdad espero no sea genético: La Estupidez.

La estupidez es un rasgo humano. Está presente históricamente desde que el homo sapiens llegó a la categoría "superior" de 'ser humano'. No importa el alto grado de nuestra ciencia o conocimiento, de nuestra moralidad o solidaridad. La estupidez es propia, ineludible e inseparable de nuestras sociedades.

Pero mucho me llama la atención que en nuestra sociedad chilena esté tan pero tan generalizada y tan a flor de piel. Espero no ofender a mis compatriotas porque, como chileno también, me siento tan solidario y parte - casi complice - de este mismo rasgo.

En primer lugar, y partiendo por lo más básico: ¿ Cómo cresta se te ocurre ir a Brasil sabiendo que la posibilidad de entradas para ver un partido es tan ínfima, que llega a ser más factible sanar de un cáncer terminal?

Lo segundo, ¿Qué te hace pensar que pasarte por la raja el sistema de pago de entrada allá va a ser igual de fácil que no pagar el pasaje del transantiago acá? En este país, muchas conductas delictivas son muy fáciles de superar con éxito y sin mayores consecuencias: conducir ebrio, meter bombas de ruido a los estadios, contribuir a la reducción de objetos robados, vender alcohol o cigarros a menores de edad, destruir las calles y plazas y ventanales con cada marcha, abandonar perros en la calle, lucrar con la Educación, cobrar intereses exorbitantes de forma unilateral, tener malas remuneraciones y horribles condiciones de trabajo, coludirse en los precios de pasajes o fármacos, concentrar los medios de comunicación o la generación de la energía eléctrica o la administración de las pensiones, o la democracia misma, etc. Todas estas conductas delictivas, o casi delictivas, no tienen mayor sanción ni legal ni social: Pero esto NO SIGNIFICA que en otros países sea igual.

Tercero: ¿Qué te hace pensar que la FIFA es distinta a la ANFP? Es cierto, la ANFP ha privatizado al fútbol chileno, con su mierda de canal CDF, sus precios de entrada a eventos deportivos excesivamente caros, y sus sistemas de torneo ultra pencas. Cada una de estas "innovaciones" ha sido aceptada por todos nosotros, pero lo que es peor: ha sido legitimada por nuestra estupidez al comprar la cajita, la conexión y pagando la 'nueva forma de ver el fútbol', como si fuera el manjar de nivel que se muestra los fines de semana, transformando también al deporte rey en un negocio lucrativo.

Y bueno, la Fifa por su parte no es igual a la ANFP. ES INFINÍTAMENTE PEOR... ¿Creíste hincha chileno que te iba a tener consideración a ti, maldito sudaca? Definitivamente eres más estúpido de lo que pensaba.

A todos esos hinchas, a los 88, les digo: debieron haberse quedado a ver el mundial acá en Chile. Acá nos salimos con la nuestra: quemamos buses, le pegamos a los chóferes, ensuciamos las plazas con papeles, vasos plásticos, botellas de vidrio, orina, fecas y semen. La hicimos toda - otra vez.

Es que sólo acá, sólo entre nosotros comprendemos y aceptamos la estupidez. Es nuestro mal y nadie lo sabe. Yo sospecho que está en nuestro adn, pero no he hecho ninguna investigación científica para confirmarlo. Sólo constato lo observado: somos muy estúpidos por vivir en este país y aceptar todas las huevadas que hacemos. Es nuestro mal social, nuestro trauma cultural. Es de todos, no únicamente de ustedes. Lo hemos creado y legitimado. Desde hace ya unos 40 años, en donde nos acostumbramos a resolverlo todo con golpes, con violencia, con represión, con lucha, con neumáticos quemados, con amenazas, con dinero, con trampillas, con triquiñuelas y vacíos legales, con capuchas, etc..

Y bueno, para ocultarlo, tuvimos que apuntarlos con el dedo, ya saben, hay que aparentar un poco. Vuelvan pronto, se les extraña, siempre nos hacen falta estúpidos como ustedes. Nunca somos ni seremos suficientes estúpidos en este país.



lunes, 12 de mayo de 2014

La Sexualización del Lenguaje y la Hegemonía machista



La Sexualizacion del Lenguaje y la Hegemonía machista

Esta entrada tiene dos tópicos. Uno, refiere a la terminología utilizada para referirse a múltiples ítemes de conversación y que cuyo origen (de la terminología) esta basado en referencias genitales (como el 'pico', la 'raja', u otras referidas al coito). El segundo, es una discusión de género y hegemonía cultural que se reproduce a través del lenguaje en general y a través de la sexualización del lenguaje en especial.

Como se sabe, el lenguaje de un pueblo no sólo es un instrumento de comunicación, sino que un cúmulo de cultura, significación, transmisión y reproducción sociocultural. Por tanto, no hablo sólo de un proceso de metaforización desde el sexo o los genitales hacia la vida social, sino de un proceso de profundización del modelo falocéntrico, machista y hasta ahora dominante en la sociedad occidental (al menos).

I. Terminología

Quién no ha oído las frases "cabro culiao", "toy pal pico", "mala/media raja", "pico conchetumadre", etc. Todas, frases relacionadas con el sexo pero referidas a múltiples situaciones y contextos sociales. De aquí se desprenden puntos como temática de conversación y contextualidad.


En términos de cantidad de temas abordados por todos los estratos etarios (desde los niños, la juventud, adultos y mayores), aunque especialmente por la juventud "popular" (que es el estrato que más conozco), me da la impresión que  aquello que se refiere a la sexualidad parece sobreabundar en sus conversaciones, por sobre cualquier otro tema. 

El punto que me parece más interesante, es la contextualidad de este tipo de lenguaje. Me refiero a que en sí mismas, como signos aislados, tienden a reconocerse o representarse como insultos. No obstante, dependiendo del tipo de relación que exista en los interlocutores, estos pueden convertirse en formas de expresar sorpresa, satisfacción, ironía y humor, admiración, negación, etc. Obviamente, en determinadas circunstancias, tales expresiones resultan en insultos provocadores muy violentos. La palabra más usada es la categoría "culeado" (culiao, para que se entienda), que proviene del verbo culear, es decir, realizar el acto sexual. Pero la connotación es más bien negativa, e indica que el sujeto "culeado" es el sujeto pasivo que recibe el miembro masculino a través de la penetración, que en la práctica lo transforma de sujeto en objeto.

Sin embargo, pese a esa connotación más bien negativo, he oído la frase para indicar sorpresa (oh, culiao, la media huevá); admiración e incluso como sinónimo de genialidad (oh, las zapatillas culiás bacanes). Es un adjetivo ambiguo, pues también indica inutilidad (puta el computador culiao, ya se quedó pegado). En definitiva, es una palabra de gran carga emocional pero de alguna manera neutra, que se nutre del carácter de la situación que el emisor vive. Misma situación pasa con la palabra "raja" o "huevón" y con casi todos los llamados garabatos. En sí mismas, cada una expresa una gran liberación de energía social, la cual toma su violencia gracias al carácter de tabú que cada una de ellas tiene. 

II. La sexualización y la hegemonía

Pese a que resulta obvio, hay que destacar que en este tipo de lenguaje domina la conceptualización del genital masculino como categoría organizadora de las metáforas. La mayoría de estas nociones implican la penetración, en especial, en uno de los garabatos más comunes y con mayor cantidad de articulaciones, tal como "cualio". Como mencioné anteriormente, la palabra más usada en sus distintas variantes, parece ser la categoría "culeado", que refiere directamente a la realización del acto sexual. La connotación indica a dos sujetos, un sujeto penetrador y al sujeto "culeado", el cual es el sujeto pasivo que recibe el miembro masculino a través de la penetración, que en la práctica lo transforma de sujeto en objeto.

La transformación de las personas en objetos es típica de, al menos, esta sociedad occidental. La vida se ha mercantilizado, las personas y los derechos más básicos están sujetos a valores económicos transables y no es inusual conocer casos en que terminamos siendo objetos del capital, mercancías y hasta obstáculos en el desarrollo y el progreso. El caso más dramático se visualiza en la violencia de género, fenómeno a través del cual nuestros cuerpos se transforman, ya sea en el pene o en el objeto donde ese pene se puede introducir. Lo peor es que se asume - de manera inconciente quizá - que ser el objeto pasivo que recibe al pene "merece estar" o peor aún "naturalmente está" en una situación de inferioridad social, consagrando a la mujer (y al homosexual y al transgénero) a un estado de dominación social-político-cultural-económico.

III. Conclusión.

Me da la impresión que nuestra sociedad no sólo padece de un machismo crónico, sino de un severo problema de pervertidismo. Las relaciones entre géneros distintos, entre hombres y mujeres, son en general mediadas por la posibilidad sexual. El frenesí por el placer, quizá en algún tiempo sinónimo de rebeldía y de un carácter contestatario a la sociedad puritana, se ha convertido en un hábito que ha permitido profundizar fenómenos (y realidades) como la sexualización del lenguaje, la hegemonía machista, o la pornografización de las relaciones humanas entre géneros. 



sábado, 22 de marzo de 2014

Preguntas sobre Venezuela que no me puedo responder.

Preguntas sobre Venezuela que no me puedo responder.


Después de tanto tiempo de "crisis" y de situaciones y hechos lamentables ocurridos en el último tiempo en Venezuela, debo darme un tiempo para reflexionar acerca de mi propia posición como ciudadano crítico y consciente del mundo y de esta Latinoamérica. Es una ocasión de prospección y auto exploración, una oportunidad para la reflexión, para la crítica y la autocrítica.

No soy de los que esconden sus propias posiciones, sino que suelo moderar mi discurso porque tal como diría Descartes, pienso, y luego existo. Ante todo, me declaro un militante de izquierda comprometido con luchas históricas y luchas contingentes, parte de un momento histórico complejo atravesado por la globalización y la occidentalización del planeta. Una izquierda quizás no-clásica que avanza y crece en búsqueda de una democracia participativa, solidaria y responsable. Activista en la vida, (mucho por facebook), pero en plena construcción de una ética idealista y revolucionaria que permita transformar no-el-mundo, pero si al menos mi propio contexto micro local.

Primera pregunta:

Tras esto, debo decir que a Venezuela la considero un referente de izquierda; cómo no, pero no es el modelo que me gustaría se aplicara al menos en Chile ni en el resto de América. No me agrada la forma en que se intenta llegar al fondo. Las luchas sociales contra los sistemas conservadores, contra la supremacía de terratenientes y hacendados es la misma allá que acá. La búsqueda de una sociedad más justa y solidaria no me es ajena. Pero en política, como es obvio, las formas son importantes. Ya pasaron los tiempo maquiavélicos en donde el fin justifica los medios, puesto que en el contexto de una ciudadanía más conciente y plena de derechos, con sistemas de información que permiten un mayor control social a la actividad pública, se hace imposible no reconocer los errores, los vicios, las violaciones a los derechos humanos (por pequeñas que sean), la falta de ética humana y de pensamiento plural y democrático en el ejercicio del poder político.

Ahora bien, la primera pregunta que no me puedo responder con Venezuela es: ¿Debo defender a ultranza a la Venezuela Bolivariana, por compartir un espacio político común? Si extrapolo la pregunta de manera Socratiana, podría preguntar entonces: ¿Debo defender si o si a un chileno, haga lo que haga, sólo porque es chileno? ¿Debo defender sin cuestionar a un hombre equis sólo porque comparte el género masculino como yo? La respuesta parece obvia si se pone de ese modo, pero la gran polarización de la política actual, complejiza la respuesta. Ningún 'pero' puede ser dicho sin ser considerado un lacayo lamebotas de la oposición a los bolivarianos. Debido a esto, la indefinición suele llenar la respuesta a la pregunta sobre el apoyo al gobierno de Maduro.

Segunda pregunta

Esta reflexión me lleva a otra pregunta sin respuesta. La polarización que estamos viviendo parece muy típica de la guerra fría. Ahora todo aquel que no es parte de un-lado, es del-otro: sin ningún tipo de consideración somos etiquetados por nuestras prácticas, nuestras palabras, nuestro pensamiento. No es un hábito que pueda decir que no he cometido: a diestra y siniestra yo también he calificado a muchas personas de muchas cosas: fascistas, momios, pacos culiados, malditos burgueses, violentistas, etc.

Que yo sepa, la muralla de Berlín cayó aproximadamente cuando yo nací, unos 25 años atrás. El llamado "triunfo del capitalismo" sobre el comunismo soviético, acabó con la cortina de hierro y la maldita dualidad cerrada 'comunista-capitalista'. La maldición de ser catalogado como uno u otro por señales superficiales, supuestamente, acabó allí.

Pero no. Resulta obvio que los cambios políticos, hechos y trayectorias históricas no devienen en cambios culturales inmediatos. Ya a 25 años, cuesta sacudirse de la costumbre, del pensamiento simplista de la catalogación dual. Cuesta no enseñársela a las nuevas generaciones, completamente herederas de esa maldición, las cuales tampoco hacen mucho por liberarse de ella. Sin embargo, debo preguntarme ¿Es esta práctica tan extendida, la más útil y legítima para poder ordenar el mundo, la vorágine social que hay en esta aldea global? Sabemos que lo legítimo se desprende de posiciones hegemónicas de ciertos grupos y/o culturas. Actualmente, la sociedad occidental, con todos sus logros y todas sus trabas, sesgos y traumas intelectuales, ostenta la posición hegemónica que baña nuestras mentes y muchas de nuestras conductas y costumbres. Mi pregunta, no obstante, va más allá de la contingencia histórica del último siglo. ¿Es de verdad útil esa forma de pensar? ¿Es la mejor? ¿Podríamos intentar una forma de comprehender el mundo distinta? ¿Cuál? Yo tengo algunas ideas, tal vez que muchos comparten, pero ¿Cómo extenderla? ¿Imponerla? Y en caso de extenderla e imponerla, ¿Sería más adecuada que la anterior?

Tercera Pregunta

¿Existe el derecho a disentir y a no gustarnos algo? Supongo que sí. Más allá de mi conducta: si esta es honesta o deshonesta, si es leal, o hipócrita, o si tiendo al robo, o si soy o no coherente, o si fuera libertino, o aburrido, o el más chistoso, o criminal o víctima o culpable de algo; si soy de izquierda o derecha, fascista o demócrata. Hay ciertos derechos que son inseparables de los seres humanos y que no se pueden quitar con sentencias judiciales ni por ser de determinada corriente política. Si no te gusta el gobierno de turno, o la decisión de la mayoría, o la decisión de ese gobierno no hay nada que hacer para hacerte cambiar de idea. 

En Venezuela puede resultar obvia la intervención extranjera con recursos o armas o estrategias de 'resistencia' frente al gobierno o políticas actuales. Es obvio que la violencia es un arma que están utilizando opositores y quienes apoyan al gobierno,  y que quienes más reniegan de las políticas gubernamentales son aquellos que otrora, eran las máximas cabezas de la élite que gobernaba el país con escasa vocación social. Son así también innegables los triunfos sociales del 'chavismo', los que desde mi posición celebro. ¿Deben ser compartidos y celebrados por todos? ¿No es legítimo que haya personas que puedan y quieran disentir y quejarse por esos 'logros', independientemente si son fascistas, anarquistas o moderados? ¿Es que tener determinada conducta política bloquea tu derecho a no gustarte tal o cual política? ¿Es que usar la violencia, o aprovechar la intromisión extranjera, bloquea ese derecho? En este sentido también me pregunto ¿Es que haber ganado una elección te da el poder para negar o invisibilizar a quienes disienten contigo, que ganaste? y también me pregunto ¿Es que tu derecho a disentir y a quejarte, te da el derecho a ejercer violencia a quienes no disienten ni se quejan como tú? ¿Son las ideas y los argumentos, son el ejercicio de la democracia y la justicia, los ejes para una convivencia pacífica? ¿Según quiénes?

La pregunta final

Todas estas preguntas parecen tener obvias respuestas, pero lo que en verdad quiero asaltar, es el ejercicio hegemónico que solemos realizar flanqueado siempre con los conceptos del capitalismo patriarcal, al cual la izquierda suele criticar. De hecho, el concepto actual al cual generalmente adherimos como 'izquierda, centro, derecha', se desprenden íntimamente de esa dinámica. Todas las 'obvias respuestas' se someten al ejercicio de la hegemonía imperante, siendo por tanto obviamente contingentes, y obviamente relacionadas con el mismo sistema.

Pero esta crítica, ¿sirve en definitiva para algo? ¿a dónde lleva? ¿puede o debe ser de utilidad en la búsqueda de un nuevo mundo? ¿debo buscar un nuevo sistema? ¿Cómo crearlo? ¿Cómo extenderlo?

Las preguntas hechas sobre la situación venezolana emergen dentro de la inquietud por esta crítica al capitalismo patriarcal. La política no es un área aislada del sistema, y quienes estamos por transformar ese sistema, a través de la política, no deberíamos separar esas aguas, puesto que, por ejemplificar, también está contaminada por el veneno del patriarcado neoliberal.





martes, 28 de mayo de 2013

No hemos aprendido nada. A 100 años de la Primera Guerra Mundial



Hoy 28 de mayo, estamos a un mes de cumplir 99 años del famoso asesinato de Francisco Fernando, archiduque de Austria-Hungría, lo que dio paso a lo que hoy conocemos como la Primera Guerra Mundial.

Es verdad: el asesinato del príncipe fue una simple chispa, quizá más bien la excusa perfecta para que países que durante mucho tiempo acumularon combustible en Europa y en el mundo iniciaran un incendio completamente intencional a gran escala.

Hoy, 28 de mayo además, conocemos distintas noticias especialmente referidas a Siria, y los múltiples conflictos de intereses que las naciones hegemónicas del globo tienen en medio oriente.

Las notas: http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2013/05/28/una-divida-ue-permitira-finalmente-que-se-arme-a-la-oposicion-siria/

y, http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2013/05/28/rusia-la-ue-muestra-un-doble-rasero-al-levantar-el-embargo-de-armas/

o, http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2013/05/27/francia-asegura-que-hay-pruebas-cada-vez-mas-fuertes-del-uso-de-armas-quimicas-en-siria/

FINALMENTE

Finalmente, a casi 100 años de esa guerra, puedo decir que NO HEMOS APRENDIDO NADA. ¡NADA! La beligerancia, la hegemonía de las armas en la solución de conflictos, la casi nula disposición a diálogos democráticos, la supuesta rabia acumulada, la quema de autos y micros siguen siendo muestras que los seres humanos somos y seremos la principal causa de la destrucción final de este planeta. Ningún meteorito, ningún mega terremoto, ninguna profecía ni nada externo será la forma en que la vida muera.

Y lo podemos ver: cantidad de asesinatos, genocidios, parricidios, guerras civiles, pruebas de armas, lucro con armas, etc., cada día, en noticias y en la cotidianidad del mundo.



sábado, 27 de abril de 2013

La cultura del odio

La Cultura del Odio


El profesor Moriarty, si vieron Sherlock Holmes II, lo dijo sabiamente: ‘el conflicto es inevitable. Ellos, en el fondo desean el conflicto…’; o algo parecido. Y eso lo podemos ver. Con motivo del mar, la población ha exacerbado su violencia verbal, si bien siempre ha existido. Más allá de las declaraciones de los gobiernos (todos), más profundo que sus motivaciones y estrategias políticas, se mece y crece el inconfundible monstruo de la intolerancia, de la mezquindad, de la discriminación y el egoísmo. Podrán torcer la historia: se podrá decir que hubo invasión o guerra; que hubo vencedores y vencidos, víctimas y victimarios distintos; y las culpas podrán repartírselas como les venga en gana. Pero jamás podrán cambiar el hecho que nos odiamos, simplemente porque nuestros Estados tienen nombres distintos. No hay ningún peso de la historia en esto, salvo el hecho mismo de nuestros odios.


¿Es que es acaso nuestra idiosincrasia así? Una extraña mezcla de ignorancia y dominación nos ha inculcado el valor del odio como el principal motor de las relaciones internacionales entre países limítrofes en esta área del mundo.  ¿Consecuencias de las guerras? ¿Los malos tratados? ¿La conquista española? ¿O es sólo parte de una cultura general latinoamericana? Llena de estereotipos, de descalificaciones, de esfuerzos  inútiles por establecer jerarquías entre seres humanos que, lejos de ser ‘normales’ (las jerarquías), son lo más anómalo y absurdo que existe en nuestra mentalidad opaca e ignorante.


Y creyéndonos solidarios, herederos de culturas prístinas, modernos y civilizados, sólo demostramos que no hemos aprendido nada, y que el ser humano es el motor de su propia autodestrucción. Mientras, el mar sigue siendo autónomo; ajeno a nuestras peleas, aunque siendo víctima de nuestro progreso...



jueves, 20 de diciembre de 2012

Mañana es el fin del mundo



Mañana es el fin del mundo


Mañana es el fin del mundo

I

Oscuridades. Nebulosas certezas.
¿Qué es aquel grito exhausto?
Aquellas voces que oigo, aquellas semillas de pánico,
de comerciantes;
todos vociferando al mismo tiempo;
una lluvia de barro, nieve y mar,
acercándose, precipitándose, tentándome.

¿Qué haría usted? ¿Por qué no se acerca por aquí?
Es su último día... ¡No puede no hacer nada!
Si, son las voces.
Si, me ofrecen vacaciones familiares,
las mejores comidas, las mejores filosofías,
las mejores ofertas, la mejor respuesta.

Y las señales parecen inequívocas:
reyes y reinos caídos;
desde las alturas, como granizo
lo que se nos vendió como paraíso;
ahí viene, en llamas, sufriendo yagas y dolores,
sin calma,
se precipitan las masas, levantando en alto sus tickets de entrada,
escapando de un fin siniestro, la ruinosa inmortalidad parece un sueño.

Es que mañana es el fin del mundo
y tantas cosas quise hacer, ahora jamás podré. A menos que...

II

Cuesta encontrar paz. El mundo convulsionado está.
No se haya. Han quebrado los espejos,
nadie quiere verse a sí mismo.
Nadie quiere ver con sus ojos el abismo,
ese que se cavó con uñas humanas.
Hay dientes allí también;
hay sangre, hay infantes, hay harina, hay jeringas
raíces secas, biblias, lenguas que aún palpitan: 'así no'

Y yo levanto la vista; luego giro y veo:
los ojos están puestos en un pedazo de papel
que vuela al son del viento.
Y yo presiento que hacia allá está el abismo,
y aquello a lo que llaman fin.
Y miro abajo, al suelo, y allí está todo,
todo lo que parecía nuestro: banderas,
monedas, corbatas, crucifijos, ampolletas.
Y todo está roto, cubierto con sangre o con heces.

Y el hambre.
Y el ruido de castigo detrás.
Y la sensación de una moral que desfallece...

III

Acabo de despertar, y con la garganta seca,
y con un vago recuerdo a sombras.
No sé qué pasó la noche anterior: si fue sueño o fue real.
Con ardor en mis oídos, y retraído en mis sábanas
intenté olvidar ese camino, y ese abismo;
y los dientes y uñas, y la sangre y las cruces.
El dolor que sentía pronto se extendió
y a la luz del sombrío último día
vi sangre seca en mi almohada.

Y mis dedos sin uñas.
Y mis encías sin algunos dientes.

Y oí de pronto un grito, o creí hacerlo,
no lo supe exactamente.
Y una vacía soledad cayó sobre mis hombros,
y vomité.
La sangre y el sudor me recordaron
un sabor salado, una lluvia extraña,
y un bombazo. Y luego me recordé
en medio de un tumulto sin saber qué hacer.

Y un repentino quejido me sacó de mi sueño,
y el horror me llevó a saltar por la ventana.
Salí y corrí, contemplé las ruinas y el fuego,
pisé lo que parecía ser una mano humana,
pero lo que me produjo más horror,
fue darme cuenta que ya lo había visto todo:
la caída de la humanidad,
el pantano y su fondo,
el tiempo sin retorno.
Con lo que parecían lágrimas en mis ojos,
busqué el camino a lo que parecía ser mi casa.
Y recordé lo que todos decían:
que nada había como pasar el fin del mundo en familia;
y que yo tenía una.
Busqué en mis tumultuosos recuerdos la fantasía de una sonrisa
pero sólo conseguí recordar un grito a la luz de la luna,
y un reflejo húmedo y rojo de unos ojos perdidos

Caminé sobre el ripio mirando al horizonte.
Bruma, humo y luz incandescente
me rodeaban;
pequeño y afligido me sentí;
sudoroso y maloliente.
Añoré entonces el olor a melisa del jardín:
sólo basura hallé donde se suponía que estaba.
Dirigí mi vista hacia los boldales,
hacia el cedrón y los rosales:
sólo sangre estancada, y troncos y tallos secos, sin hojas ni flores.

Sin otro aroma más que a venganza,
sin otro color más que la confusión.
Sin otra certeza más que la incertidumbre y el dolor.
No hay razón que me parezca lógica;
no hay emoción ninguna que se quede
al margen de una caótica noche de fin de mundo.
Ninguna lágrima puedo acumular,
ningún sueño, ningún recuerdo dejan de punzar.
Todo a punto de ebullir,
un volcán de imágenes y sensaciones
y una magmática verdad buscando salir
me quema por dentro;
arden los albores de una conciencia consumida
por la hipócrita esperanza de la salvación
Y allá, donde el fuego ya es carbón y ceniza
surge de esas brasas una risa, una risa pervertida.

IV

¡¡FUEGO, VEO EL FUEGO!!
Más que un recuerdo: lo vi quemando y comiendo,
lo vi despidiéndose,
y vi un demonio con barba.
¿Qué? Llevo mi mano a mi boca:
yo también tengo barba.
¿Será posible que...?
No, no puede ser.

Pero allí está: una sombra sospechosa,
proyectada tras un enrojecido atardecer
y, ¿Qué? ¡Qué son esas imágenes!
Rostros que creo conocer,
rostros que muestran horror,
rostros que pierden expresión,
rostros que exudan sangre,
ojos que reflejan un último haz de luz, anaranjado y violento.

Y ya no hay allí otra cosa que un cenicero.
Desorientado, me siento a la deriva.
Volví mi mirada hacia la empedrada,
el ripioso horizonte verde que siempre creí mi hogar,
hoy no me dice nada, está silente, pero...
¿Y esas voces? ¿Por qué me dicen que no?
Que por favor me detenga... ¡Que por favor me de la vuelta!

Hay aún por aquí pequeñas pistas.
Por acá vivo yo, pero no lo reconozco.
Hay carbón, brasas y cenizas por todos lados.
Hay sangre en las calles. Y las calles están en ruinas.
Esta, esta debería ser mi casa: esa, la ennegrecida y destruida.
Ya no vidrios ni paredes. La oscuridad se cierne en su interior y,
¡Oh, por Dios! ¿No es mi perro el que está calcinado y... ¡partido en dos!?
El miedo me invade. La ira, la impotencia y la venganza.

Por mi mente circula una certeza
pese a que hay sombras en mi cabeza que ver no me dejan.
Allí está el culpable... ¡Es un demonio!
Es cierto, hoy acaba el mundo, pero ¿Por qué acabó antes para ellos?
¿Por qué vino el infierno a mi hogar, y no el cielo?
Oh Dios, qué miedo siento,
creo que el demonio sigue dentro,
esperándome, babeando por un cadaver más.

Avanzo, el pasillo hacia el interior
ennegrecido por la humedad quemada
y por la amnesia angustiante de oscuro color.
Mi familia ya no está.
Solo hay bultos negros y rojos.
Son ellos. Y la impotencia llega ya.
Caigo de rodillas al suelo
¿Quién mierda hizo todo esto?

Un frío rugido, casi como una risa
oigo desde el baño,
y levanto mi vista.
Allí debe estar el culpable,
aquel maldito y ruin demonio
que destruyó mi hogar y toda mi calle.
El atardecer anaranjado, por las fisuras entrando,
me permite ver no un demonio, sino un espejo trizado.

V

Y todo se vuelve claro.
El fuego, la sangre, los dientes, el horror,
y esos cadáveres son reclamados por mi mano.
Y por primera vez las veo:
rasgadas, secas, manchadas, como un mapa
mostrando mis crímenes, mi demonio violento.
Y entonces recuerdo, ahora, todo.
Y las lágrimas corren por mis ojos.

Fui yo, quien quemó y mató a mis vecinos.
Era a mí, que me gritaban 'detente'.
Soy yo el único constructor de ese horrible abismo.
Y a la mutilación de mi perro se suma
la violación de mi madre y hermana,
y mía es también de mi padre la tortura.
Lo recuerdo, ahora, todo.
Y las lágrimas corren por mis ojos.

Y de mi bolsillo extraigo un papel
blanco, escrito. Es un recibo:
“Gracias por nuestros servicios escoger:
Suficiente odio para matar,
suficiente demencia para quemar,
suficiente perversión para violar.
El efecto suministrado por el veneno del poder
finaliza desde su primer crimen veinticuatro horas después”

“Usted escogió PODER para cumplir sus más profundos deseos.

Feliz último día del mundo”

finalizado en marzo de 2012. II Edición,  febrero de 2018

miércoles, 12 de septiembre de 2012

¿Y Por qué el 11 de Septiembre lo recuerdo?

EN RESUMEN: mientras no cambie nuestra manera de hacer vida social - un cambio cultural - esa que se relaciona directamente con los productos heredados por la Dictadura, debemos seguir recordando el Once de septiembre amargamente.

.-.
Este día once de septiembre de dos mil doce, ha sido sin duda un día amargo en general, con la muerte del sapito Livingstone y la derrota de la selección por 3-1 ante Colombia. Pues bien, históricamente para Chile ha sido un día amargo de vivir y recordar, al menos, desde 1973.

Algunos dirán con razón "eso ya pasó", "no volvamos al pasado" o "no miremos hacia atrás". Con todo el optimismo del arcoiris, de la Alegría que venía, del crecimiento económico, del disfrute del capitalismo, con las opciones mayores para consumir casi lo que sea por parte de quién sea: totalmente. Es una contradicción total; por un lado, vernos y creernos en los límites de un 'Desarrollo' divinizado, nuestra gran meta. Por otro, tan llenos de insatisfacción, de indiferencia, de agresividad, de deseo... Una sociedad que permite una total psicopatía esquizofrénica, inentendible y angustiante.

Y es cierto, "eso" ya pasó. "Eso", que se llama golpe de Estado; eso que se llama dictadura, eso que se llama violencia. Si, ya pasó. Ya más de 22 años van desde que se acabó. ¿Por qué aún hemos de recordarlo? ¿Por qué hemos aún de quemar neumáticos, escribir columnas, entrar en polémica?

Simple: La Dictadura se ha prolongado a través de las más diversas formas hasta el presente, generando focos de injusticia, violencia, desigualdad, y de perversión cultural, expresada esta última en el miedo al otro, en el hiper consumismo, en el deseo desenfrenado de poseerlo todo, y en una forma agresiva y violenta por demostrar cierto tipo de superioridad.

La Dictadura no nos dejó eso, claro está.  Nos dejó un modelo que se decidió en su momento seguir aplicando. En esto, la Concertación debe responder. ¿Era lo más adecuado, para evitar un re-levantamiento de los militares? Sólo especulación. ¿Se podía hacer otra cosa? Tal vez sí, tal vez no. Pero se hizo. El modelo se prolongó. La figura del dictador Pinochet se extendió no como una sombra, sino que como una imagen clara y presente en la vida política y social del país. La famosa libertad aún estaba saliendo del shock, o más bien, seguía entumecida tras años de represión y tortura (dicho esto con el menor prejuicio y resentimiento posible, aunque aún así, con algunas capas de rabia y molestia, lo reconozco). Fue ahí, más o menos, cuando comenzó a abrirse el cascarón de esta nueva cultura en Chile. La entrada masiva de bienes y servicios, los accesos a créditos y la posibilidad del endeudamiento a largo plazo, la posibilidad cierta de 'ser más que los padres', de comprar la deseada coca cola, de conducir un autito, de comunicarse mediante un ladrillos - perdón, celular - etc., marcan un camino mucho más que sólo económico: se transforman en una manera de hacer vida social


Esto es análisis viejo, ya hecho por varios. No estoy dando ni diciendo nada nuevo. Lo importante es que mientras siga habiendo focos de injusticia, desigualdad, violencia y perversión cultural que podamos relacionar con el modelo neo-liberal heredado por la Dictadura - el "eso" - tendremos que seguir recordando amargamente cómo un día fue violentamente implantada una manera de hacer vida social. Una en donde la solidaridad es una fantasía televisiva; una en donde el consumo es la principal razón de nuestros actos; una en que siendo agresivos y violentos podemos hacernos escuchar y vernos superiores que otros; una en donde siempre son 'otros' los que tienen responsabilidades y culpas; una en donde la violencia es justificada como la única y soberana forma de expresión, diálogo y cambio.

Cuando ese cambio cultural se produzca en la sociedad chilena, ese día el 11/09 podrá ser una anécdota más en la historia de Chile. Y es difícil: porque la dificultad está en que Chile, históricamente, desde su nacimiento, ha estado gobernada y dirigida por 'un espíritu de Señor', no por 'un espíritu de ciudadanía'. 

.-.

Sobre el cómo recordar.

Definitivamente JAMÁS justificaré ninguna violencia. anteriormente he escrito que TODA VIOLENCIA ES LA MISMA MIERDA, sea de quien venga o hacia quien sea que sea dirigida. Esto no significa que a veces no desee violencia. Es decir, preferiría jamás salir a quemar neumáticos. Y si algún día me veo en esa situación, será más bien por un arranque emocional que por una lógica de protesta. Los focos en los cuales aún la dictadura se nos manifiesta son golpes de violencia que generan por supuesto reacciones de dolor, ira, venganza incluso. Pero esto es sólo análisis, no justificación.

¿Cómo prefiero recordar? Realzando una ética revolucionaria. ¿Qué es eso? Una revolución no es un giro disruptivo y repentino. Yo la pienso como el proceso de transformación. Esta "ética" tiene que ver con el rechazo de todas las enfermizas facetas del sistema capitalista neoliberal: machismo, discriminación, egoísmo, violencia, consumismo, farandulización de la vida social, avaricia por el poder, deseo de superioridad, la ultra transacción de la vida social en los mercados, el avance de los monopolios y del poder transnacional global, la masiva destrucción y/o apropiación privada de los recursos naturales del planeta, la excesiva enrejización de la población, la des-importancia dada a la educación, a la política, a la distribución del ingreso y del poder, etc.

Esta ética no es practicada sólo el once... Es diaria, es un estilo de vida. Una idea que se forja y se fuerza a convertirse en tangible.

Por eso recuerdo el 11. Por eso lo recordaré. Aunque no haya vivido la dictadura, vivo sus consecuencias.

y las quiero transformar




viernes, 22 de junio de 2012

Manifiesto político sobre la violencia



(Una antigua reflexión, a propósito de una quema de un bus)

"... La violencia surge como una modalidad irracional de regulación de las desigualdades sociales y de defensa de la propiedad privada, transformándose en algo natural y legitimado en el nuevo orden social..."
(Jorge Rojas, 2001. "Populismo de Mercadoe ilusiones ciudadanas. La participación como entrada tardía a la modernidad." En revista sociológica Sociedad Hoy, años 2000-2001. Concepción, Chile.)

¿Qué te parece la quema de un bus del transantiago? ¿Crees tú que eso (las barricadas, las capuchas, las piedras, la destrucción) es algo bueno? Son preguntas que la gente común hace para iniciar reflexiones, condenas o apoyos a tanto hecho 'vandálico' como se le suele tipificar a lo que sucede tras manifestaciones y marchas públicas. ¿Qué decir? ¿Qué pensar?


¿Qué se busca al preguntar? Ante eso, reflexioné lo siguiente, mi manifiesto sobre la violencia:

Quienes ejercen violencia, creen que son los primeros y/o únicos en creer que sus métodos y su violencia es la más justa. Muchos antes que ellos quemaron, mataron, destruyeron y violentaron creyendo que así construirían patria, libertad, igualdad, justicia o riqueza. Y muchos después de ellos se arrogarán métodos y prácticas de destrucción, muerte y violencia, proclamando que sus guerras y sus violencias son justas o necesarias.

He aquí, TODA VIOLENCIA ES LA MISMA MIERDA.

Incluso esa violencia divina que predican los apocalípticos cristianos

No puedo ni analizar ni condenar la quema de un bus, sino en la medida que puedo manifestar ambas cosas a la vez:

Toda violencia es un reflejo y una legitimación del sistema de mierda que hemos construido todos los chilenos (TODOS). Quien niegue esto está en su derecho de evitar responsabilidades, pero en mi derecho de criticarlo le diría que posee CERO (0) conciencia crítica y autocrítica social y política, y CERO sentido de solidaridad. Todos cargamos con la culpa de un sistema violento, unos con mayor responsabilidad que otros, pero todos igualmente culpables, todos igualmente complices.

Y sobre la quema de buses, me pregunto ¿Por qué nadie hace tanto escándalo cuando nos enteramos de los millones y millones de pesos públicos que se han desperdiciado en un sistema de transporte tan brutal y violento como el Transantiago? ¿Sólo porque no hay humo de por medio? El transantiago no sólo es un derroche de dinero público, sino que es un derroche de violencia pública pura y nadie se da cuenta de ello porque no hay ni humo, ni fuego, ni piedras ni guanacos involucrados.



Aún así, la quema no se justifica, porque ninguna violencia es más justa que otra. Lo que sí existe y hay que decirlo, es que hay violencias más tolerables que otras. Sin perjuicio de esto,  TODAS y cada una de nuestras violencias, a todo nivel, ES LA MISMA MIERDA.

Y con mierda quiero decir: brutalmente asqueroso.

He aquí una aproximación a un manifiesto político... he ahí mi posición.

viernes, 1 de julio de 2011

Dicen muchas cosas, pero en realidad no dicen nada...

Tras estos últimos dos años de movilización ciudadana, por diversos motivos. Tras estos últimos dos meses de movilizaciones por la Educación Pública. Tras constatar que ya no somos básicos a la hora de poner nuestros temas en el centro del debate. Tras estos días de incansable lucha...

>>HAN DICHO que somos minoría. Que no representamos a la "GRAN" mayoría de los chilenos

De más de 15 millones de habitantes en el país, los estudiantes llegan a una cifra aproximada de 4,5 millones, es decir, aproximadamente 1/3 de los habitantes estudian, desde la educación pre-básica hasta la superior, incluyendo la educación municipal, particular subvencionada y particular pagada.
http://marcelclaude.blogspot.com/2011/06/la-educacion-publica-es-posible-la.html

Hay otro dato que es necesario conocer, y que está actualizado: un 81,9% de ciudadanos y ciudadanas apoya la movilización estudiantil...
http://www.latercera.com/noticia/educacion/2011/07/657-377552-9-819-de-chilenos-simpatiza-con-demandas-de-estudiantes-segun-encuesta.shtml

Pero el tema de la representación es otro. Nuestro presidente, por ejemplo, fue electo con 3.591.182 votos, un 51,61% del total de votantes. Tres millones, que no son DEMASIADO representativos de los 15 millones. Pero seamos justos: sólo 11.880.507 habitantes (¿sólo?) son quienes están en edad de votar.
http://es.wikipedia.org/wiki/Elecci%C3%B3n_presidencial_de_Chile_de_2009-2010#Segunda_vuelta

http://prensa.politicaspublicas.net/index.php/politicachile/2010/01/19/pinera-obtuvo-solo-el-30-de-los-votos-de-los-chilenos-en-edad-de-votar

Entonces, nos preguntamos: ¿Qué es representación política? ¿Son menos representativos los dirigentes de los secundarios, de la Confech, del colegio de profesores, menos representativos que los concejales, los diputados, senadores, o el propio presidente?

Pero hay más:
La Familia Luksic (1 sola) tiene una fortuna neta de 19.200 millones de dólares, con un aumento en su patrimonio de 8.100 millones de dólares, en comparación al año 2010.


El empresario del retail y fundador de Cencosud, Horst Paulmman, y su familia (ya van 2 familias) tiene un patrimonio de 10.500 millones de dólares, 5.500 millones más que el 2010.

Los hermanos Eliodoro, Bernardo y Patricia Matte tienen un patrimonio de 10.400 millones dólares, con una variación positiva de 2.300 millones en un año (3 familias).

El Presidente Piñera con 2.400 millones de dólares tuvo una ganancia de 200 millones más de que lo registró el año 2010 (4 familias)


http://marcelclaude.blogspot.com/2011/06/claves-sobre-el-problema-educacional.html


En total, 4 de estas familias suman más de 40 mil millones, no de pesos, sino de DÓLARES. Según el diario LA Tercera, necesitamos apenas el 5% de esa cantidad para todo lo que como ciudadanos reclamamos para financiar una Educación de Calidad, pública y gratuita para las familias chilenas.
http://www.latercera.com/noticia/educacion/2011/06/657-375648-9-petitorio-de-los-estudiantes-cuesta-un-tercio-de-los-excedentes-de-codelco-en.shtml


En resumen, 4 familias (¿unas 200 personas entre las 4? comparadas con los 15 millones de chilenos...), poseen más de 20 veces lo que anualmente necesitamos para financiar una EDUCACIÓN PÚBLICA Y GRATUITA para las familias chilenas, las que no son 4, ni 10, ni 200... ES PARA TODAS LAS FAMILIAS CHILENAS, que componen los 15 millones de habitantes...


¿QUIENES SON REALMENTE LA MINORÍA?


además, acá dejo otro link que permite descubrir reales cifras de desigualdad, entre el 10% más rico y el 10% más pobre:
http://www.zonaimpacto.cl/207/las-verdaderas-cifras-de-la-desigualdad-en-chile.html

>>HAN DICHO que somos violentistas. Que el país no 'AVANZA' con tomas y paros. Nos acusan de no hacernos responsables de los desmanes.
http://www.latercera.com/noticia/nacional/2011/06/680-371869-9-presidente-pinera-los-paises-no-avanzan-con-paros-ni-destruyendo-las-escuelas.shtml

http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/06/30/autoridades-llaman-a-estudiantes-a-responsabilizarse-por-desmanes-tras-manifestacion-en-la-alameda/

Pero, ¿quién se hace responsable por una Educación de baja calidad, que violenta los derechos de los más necesitados (como los suelen llamar nuestras autoridades), segmentando nuestras relaciones sociales en base a la cantidad de nuestro dinero?
http://otradistancia.blogspot.com/2010/08/la-desigualdad-educacional-en-chile-un.html

¿Quién se hace responsable de la violencia política, que excluye a actores fundamentales para el desarrollo de las políticas públicas, relegando a los ciudadanos comunes y corrientes sólo al acto de votar?

¿Quién se hace responsable de la destrucción de la calidad de vida de cientos de vecinos de Coronel, Puchuncaví, La Greda, Ralco, vecinos de las casas COPEVA, habitantes del Alto Río, Transantiago, comunidades mapuche cuyas tierras fueron USURPADAS? ¿O de los abusos, estafas, monopolios y colusiones de los grandes consorcios económicos, como La Polar, Frontel, Farmacias, empresas de transporte, etc.? Acá entonces, nos preguntamos, ¿Quién define a los violentistas? ¿Quién se cree con el suficiente poder de apuntar a unos y perdonar a otros?

Además, ¿Cuánto ha avanzado Chile con su filosofía desarrollista y su fe ciega en el crecimiento económico como único paradigma para aminorar la desigualdad?

>>HAN DICHO que nuestros temas están "ideologizados" (y/o politizados). 
http://www.canal2.cl/web/?p=18796
http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/06/28/lavin-califica-de-ideologizado-al-movimiento-estudiantil/

Este tema es muy interesante. ¿Por qué se cree que la Educación no es un tema susceptible de ser ideologizado? ¿qué se entiende por ideología?
Ninguna, ninguna política pública es puramente técnica; sin sustento ideológico. QUE NO LO ENGAÑEN: Ninguna acción de nivel político no tiene ideología. Las autoridades representan maneras de representación, que cruzan inevitablemente algún tipo de ideología. OTRA VEZ: QUE NO LO ENGAÑEN. Todo lo que ciertas autoridades reclaman como 'social', se basa en la aspiración IDEOLÓGICA, de que determinada acción podrá repercutir de determinada manera. Esa CONVICCIÓN de que sólo de esa determinada manera se podrá repercutir para crear un nuevo efecto (generalmente, "mejor"), ES una convicción IDEOLÓGICA. Cuando un candidato a algún cargo de representación popular, afirma NO ser político, sino ser SOCIAL, está mintiendo. De otra manera, ¿por qué busca un cargo político, si no es, ni quiere ni 'pretende' ser político?

En este sentido, el evidente proceso privatizador que comenzó a funcionar en Chile desde los '80, tanto en educación, salud, trabajo, energía, transporte, inversión, etc. Este proceso comenzó en un regimen dictatorial, y eso no es ningún secreto. Nuevamente, QUE NO LO ENGAÑEN. ¿Usted cree que Pinochet, o que Jaime Guzmán, no representaban una ideología política concreta y específica; y que no actuaron de acuerdo a esa ideología política concreta y específica? La política de privatizar, y de defender la privatización es también una  postura ideológica.
http://www.monografias.com/trabajos/neoliberalismo/neoliberalismo.shtml

En este sentido, hay una lucha de poder de trasfondo. La ideología dominante, representada NO SOLO POR ESTE GOBIERNO, SINO POR TODOS QUIENES GOBERNARON DESDE SEPTIEMBRE DEL 73', intenta ocultar su realidad. NOSOTROS NO LA OCULTAMOS: Somos Anti-neoliberales. De izquierda extrema algunos, si; más moderados otros, también. Algunos también son de derecha, o de centro.

"... Cuando se instituye como evidenteuna noción de desarrollo o de ciudadanía [y por lo tanto, única y válida], se debate acerca de las relaciones entre cultura y hegemonía..." (Richard, N. 2010: 30)*

Entonces, nos preguntamos, ¿qué hace que cierta ideología sea más válida que otra? ¿quién define quiénes son válidos y normales, y quiénes tienen posturas inválidas y anormales? Además, ¿qué si estamos ideologizados? ¿No estamos en nuestro derecho de estarlo, y como queramos?

EN RESUMEN: HAN DICHO MUCHAS COSAS. HAN DICHO DE TODO. PERO FINALMENTE, NO HAN DICHO NADA.