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viernes, 22 de junio de 2012

La Elección de la ideología y la Ideología de las Elecciones

Y esto pasa siempre. Acá en Chile, cada 4 años. Ya sea por gobierno local (municipales este 2012) o por gobierno nacional (parlamentarias y presidenciales en 2013), el ejercicio democrático del voto - que algunos hallan la máxima expresión de participación - da pie para innumerables otros ejercicios, espectáculos, cálculos, reflexiones, apogeos críticos, derroche de intenciones democráticas, promesas - oh si, promesas - y otros varios.

Y aunque a algunos nos moleste, son las elecciones el lado poco amable - por decir lo menos - de la política, esa tan despreciada, y tan mal comprendida por la ignorancia crónica de la humanidad. Por lo mismo, el periodo electoral está quizá a pocos pasos del autoritarismo. Ya diré por qué.

Es en estas épocas donde pierden importancia las ideologías rectoras de las agrupaciones políticas - esas que podríamos llamar partidos, pero que sin duda trascienden determinado colectivo institucional.  En estas épocas es cuando los cálculos, el pragmatismo conservador, y el pisoteo de las utopías se logran ver con tanta claridad, que el asombro es lo menos que se puede sentir - yo a veces siento un poco de asco.

El sincretismo político, expresado en forma de 'pactos electorales', es una práctica muy vieja que permite agrupar sintonías ideológicas de representación. Como herramienta precisamente de representación, es de hecho útil y hasta necesaria, toda vez que determinada ciudadanía (léase sociedad) no tiene clara las posiciones ideológicas de los candidatos - es decir, el desde dónde proponen, o en torno a qué se agrupan -  y cuyos contextos poco participativos, poco democráticos, poco cívicos (como el chileno) promueven la apatía y la aparición de populismos carismáticos 'preocupados por las necesidades reales de la gente'.

Ese último discurso representa una dualidad de un doble filo muy peligroso. Lo más importante es responder cómo. Ahí es donde las ideologías - desconocidas por casi todos - llenan de contenido las propuestas. Y ahí es donde el sincretismo político - los pactos - tienen la prioridad para modificar, ya sea leve o muy gravemente las ideologías de grupos - partidos - que tal vez  puedan ser afines, pero si o si son diferentes.

Ejemplo de esto tengo dos: Por un lado, la doble lista de candidatos a concejales de la Concertación, en especial, la conformada por los partidos 'chicos': PPD, PRSD y el PC, cuyo fin, entre otros, es 'desplazar a la derecha'. Me queda dando vuelta este objetivo. Me considero un férreo opositor a la derecha política, pero generar un pacto político para lograr esto, me parece una muestra de este sincretismo, que también he llamado 'La ideología de las elecciones'. Vemos acá cómo las utopías y las ideologías políticas de estos tres grupos son desplazadas por un objetivo instrumental que no tiene que ver con lograr establecer un programa - una utopía entendida en sentido amplio -  sino con excluir. Y que esto - es decir, excluir - sea una ideología propia de un partido, lo creo sólo del Partido Comunista.

Es este mismo conglomerado el que, justificándose sólo con la burda excusa de la instrumentalidad, el que más ha pisoteado sus orígenes, sus tendencias y su ideología. No dudo del gran aporte que se realiza a nivel de organizaciones de base y de movimientos sociales: pero precisamente este aporte es el más pisoteado cuando en época de elecciones, se alía con la Concertación, un conglomerado que ha mostrado ser muy poco amigo de ellos en los hechos y en el transcurso histórico de la transición. Y lo han mostrado una y otra vez. El último ejemplo fue el apoyo a Frei en las últimas elecciones, 'el mal menor', quien se mostró muy cercano a continuar el modelo que tanto ha defraudado a la población.

El otro ejemplo, lo muestra el PRO. Las excesivas ganas de darse a conocer, de transformarse en una alternativa al duopolio político, ha sido llevado también al contexto de las urnas. Hay toda una apuesta programática, de ideas y propuestas que quieren ser llevadas adelante y que reflejarían una ideología 'progresista' - concepto muy difuso, al cual no me referiré más que con ese concepto: difuso - y que serían las que 'Chile necesita'. Dentro de los discursos, aparece el tema de la renovación, del manoseado cambio, de la ética, de la inclusión, y otros etcéteras. Conceptos peligrosos por su ambigüedad.

Tanto se ha esforzado en incluir, que en época de elecciones engrosó sus filas con los hambrientos candidatos que tal vez nunca hubiesen tenido opción en sus anteriores contextos políticos. Esto puede representar un enriquecimiento, sino fuera porque aún el PRO no posee una línea ideológica más clara, que le de al concepto rector - progresismo - algo más de sustento y consistencia. Hasta ahora, cada uno considera cosas distintas de lo que eso significa - yo también, puesto que me he involucrado en él - y vemos una gran fauna política, y muy sincrética, todos dispuestos a pisotear los ideales que nos llevaron al PRO con el afán de comenzar a aparecer en las estadísticas oficiales. Muy por el contrario a lo que se ha hecho, el PRO ha sacrificado el periodo de construcción y de elección de ideología, y lo ha reemplazado por la pragmática ideología de las elecciones, muy a tono con los 'otros' conglomerados a los cuales mira como acabadas (aunque no sólo por el tema eleccionario, sino por temas también de ideología).

Como bonus track, tenemos a la derecha, la cual tiene dentro de sí un sector que se autodenomina 'una nueva derecha', cercana al centro, al liberalismo e incluso al humanismo. Pero este sector es aún minoritario, dominado aún por los más conservadores. Sin embargo, sorprende que en estas líneas se haya al menos hablado de reforma tributaria, e incluso de reformas políticas. Y así, se habla y se ha hecho como gobierno muchas cosas que traicionan un posible 'ADN' de la derecha. Vemos a Chadwick, Vocero de Gobierno, arrepentido de participar en el gobierno militar. ¿Con qué fin lo dice? ¿Desde cuándo está arrepentido? ¿Por qué lo dice ahora, en época de elección?

Muchas cosas están pasando hoy por hoy en Chile, en su contexto político. El peor enemigo de la ciudadanía, es la gran ambigüedad con que operan las maquinarias institucionales de los partidos políticos, puesto que lograr un cupo en alguna posición de poder, permite abrir la cancha a cualquier método para conseguir el fin. No importa si nos olvidamos de nosotros mismos, de nuestros discursos, de nuestra ideología; cualquier cosa es transable, esa es la máxima de la ideología de las elecciones.

martes, 17 de abril de 2012

¿Y qué es Cultura? Aproximaciones personales a la definición del concepto cultura.













-- Abstract--
El siguiente ensayo intenta establecer en nuestro debate antropológico la pregunta acerca de nuestras definiciones sobre Cultura, quizás, el concepto más importante para la Antropología. No es un texto que intente responder a la pregunta, sino más bien, busca explorar ciertos 'límites' y posturas que permitan ir delimitando el concepto, con el fin de interpelarnos y facilitar una postura crítica ante los pocos antecedentes que puedo detallar dado el contexto de publicación. Sin duda lo más importante de ponernos a pensar en una definición - personal - sobre cultura, es que ella (la definición) nos da un punto de partida, transparentando posiciones y perspectivas DESDE la cual podemos enfrentar investigaciones y exponer un pensamiento crítico.
--  --

Cuántas veces un antropólogo se enfrenta, entre sus reuniones o encuentros sociales, con las típicas y odiosas preguntas: ¿Qué es la Antropología? o la siempre difícil de responder ¿qué hace un antropólogo? y peor, ¿Dónde trabaja el antropólogo? En fin. Las preguntas no acaban, y los autocuestionamientos, las reflexiones posteriores acerca del 'qué contestaré para la próxima', se vuelven insoportables hasta el punto de que cada vez que te enfrentas a las preguntas, respondes lo primero que se te viene a la mente (como diría el afamado antropólogo chileno, Rodrigo Herrera). Y nunca más vuelves a responder de la misma manera, porque se te olvida.
No es R. Herrera... es Levi-Strauss!!!
Pero más allá de estas situaciones sociales, que tienen que ver con nuestra 'oscura (desconocida)' labor, hay otras preguntas que cada cierto tiempo atacan, y que tienen que ver con un fondo académico, teórico y profesional. Tiene que ver con las definiciones y/o nociones acerca de los conceptos claves que la antropología entrega, pero que debido a la multitud de teóricos, escuelas, tradiciones académicas, tendencias teóricas e interdisciplinarias, terminan difuminando el contenido, por lo que al mismo tiempo, terminan difuminando al antropólogo o a la antropóloga.

En este caso, uno de los conceptos fundamentales para la antropología es 'CULTURA'. Y no es fácil explicarla, ni menos definirla. "Hace décadas que quienes estudian la cultura experimentan el vértigo de las impresiciones. Ya en 1952 dos antropólogos, Alfred Kroeber y Clyde K. Klukhohn, recolectaron en un libro célebre  casi 300 maneras de definirla. Melvin J. Lasky, que evidentemente desconocía esa obra, publicó en The Republic of Letters, en 2001, un avance de un libro en preparación para el cual dice haber recogido en diarios alemanes, ingleses y estadounidenses, 57 usos distintos del término cultura..." (García Canclini. 2004: 29). Esta cita da cuenta de que el problema no es actual - por suerte - sino histórico, quizás incluso crónico en la Antropología.



Y aunque tal vez muchas de nosotras y/o muchos de nosotros podamos reivindicar la ultra relatividad del concepto y la no-necesidad de consensuar una definición, creo que lo importante es poder llegar a ciertos lineamientos, por supuesto que no definitivos para la disciplina, sino en términos subjetivamente personales. En este sentido, el contenido específico que cada quién le dará siempre será plausible y subjetivo; aún así, creo que podemos llegar a definir ciertos aspectos que podríamos llamar 'externos' de lo que es la cultura. Dicho de otra manera: es más fácil llegar a un consenso de lo que no-es cultura.

Así, lo primero que podríamos decir es que "...la cultura no es lo que se obtiene estudiando a Shakespiere, escuchando música clásica o asistiendo a clases de historia del arte..." (Harris, 2000: 17), pese a que este es el uso más frecuente cotidianamente, lo que hace que una definición cercana a 'arte y educación' posea cierta 'validez' (García Canclini: 2004). Por otra parte, estoy seguro en la coincidencia más o menos general en lo que respecta a la abstracción de la cultura. Es decir, aquel 'todo complejo' a lo que nos referimos con cultura, no existe sino gracias a una serie de planteamientos abstractos y artificiales - aunque lógicos, plausibles y cognoscibles - procesados "a partir de los datos de la observación de sus partes..." (íbid. 51). Exactamente, nadie ha visto jamás "una sociedad, una cultura o un sistema sociocultural como un todo" (ídem). "La cultura es una serie de abstracciones emanadas de la manipulación lógico-empírica de datos recogidos a partir del estudio de hombres y mujeres aislados, históricos y específicos" (Harris 1964:172, En: Harris, op.Cit. 52).

Y yendo un poco más lejos podemos afirmar, independiente de una definición específica personal, la gran complejidad del concepto, o al menos, afirmar que como antropólogos y antropólogas nos hemos especializado en complejizarlo.

Hay otros elementos que también contribuyen a delimitar el concepto. Estos dicen relación con otros conceptos que nutren el contenido específico que cada cual le quiere dar a su personal definición. Estos otros conceptos pueden resumirse mediante la palabra 'CONTEXTO': una de las palabras más útiles para llegar a una mejor comprensión de 'cultura', el cual es por supuesto, siempre relativo.

El contexto es siempre necesario e imprescindible a la hora de definir cualquier concepto que sea complejo y relativo, tal como cultura. Si el contexto refiere a grupos o colectivos actuales cuyas relaciones podrían definirse como interculturales, hay ciertas definiciones que son más pertinentes que otras para entender o explicar tal contexto. No así si es que queremos explicar un contexto más específico, de algún grupo étnico, pueblo indígena, pasado o presente, para lo cual suelen utilizarse definiciones de tipo más descriptivas y sustanciales. Lo que sí hay que tener claro, es que cuando hablamos de contextualizar la definición suele ir dotada de cierta 'operatividad'.

Pero hay otros muchos elementos que deberíamos tener en cuenta a la hora de elaborar alguna definición - nunca definitiva, insisto - de cultura. Esta debería ser capaz de narrar la diversidad humana, de explicar la complejidad de sus relaciones sociales, de dar cuenta sobre el lugar de las materialidades y de los discursos dentro de las expectativas e interpretaciones locales. Una generalización que nos aproxime a entender aquella "condición esencial de la existencia humana" (Geertz: 1973)

Es que cultura hace referencia a dinámicas y relaciones humanas, y como tales, estas siempre estarán sujetas a millares de circunstancias y condiciones distintas, objetivas y subjetivas. Es posible aplicar una misma definición a múltiples casos, pero a mi parecer, lo importante es guardar cierta flexibilidad en él y cierta honestidad: como ya lo he dicho, la cultura es una abstracción y por lo tanto, un modelo plausible e imperfecto; en tanto tal, siempre vale hacerse la pregunta ¿Cómo considerarla?

Y así, el cómo ha de considerarse ese 'factor' divergente y variable entre los seres humanos - la única 'especie' que, sin temor a equivocarme, posee dicho factor - ha generado un sinfín de definiciones. Siempre a través de un filtro comparativo etnocentrista, las descripciones burdas y discriminatorias fueron los primeros intentos de etnografiar la diversidad. Pero no fue sino hasta que el pensamiento occidental se sistematizó, que se intentó dar una definición que permitiese entender esa diversidad. Surgen definiciones englobadoras y generalizantes que la entendían como el 'todo complejo' - la más clásica de las definiciones. De ahí, por crítica o egocentrismo intelectual, las escuelas variaron en sus definiciones, destacando aspectos simbólicos, ideacionales y/o mentales de la cultura, contrastando con definiciones más materialistas y comportamentales. Y esas que integran en el concepto un sin fin de elementos, relaciones y materialidades - exactamente como las clásicas - contrastan con aquellas que la hacen más específicas, circunscribiéndolas a procesos de significación de aquellos elementos, relaciones y materialidades. Por supuesto, hay que sumar aquellas definiciones que sinonimizan 'cultura' con pueblo, nación o etnia.

Otras corrientes más postmodernistas sugieren que la cultura se entiende mediante la comprensión y análisis de 'lo cultural', y esto sería "...como una zona de atravesamientos entre discurso, significación, identidades, poder, hegemonía, subjetividad e imaginarios que permite ... fortalecer aperturas - académicas y extraacadémicas - hacia nuevos objetos y sujetos en construcción (varios de ellos marginalizados por las disciplinas tradicionales)..." (Richard, N. 2010: 12). La cultura y su definición abstracta, está empantanada, finalmente, entre diversos análisis, perspectivas, nociones, herencias intelectuales, y otros etcéteras diversos y complejos.

Así, 'Lo cultural', llega a transformarse, en corrientes teóricas como el postestructuralismo o en los estudios culturales, como la forma a través de la cual abordar a la cultura. El texto compilado y editado por Nelly Richard sobre estudios culturales, en repetidas ocasiones se refiere, tanto a la cultura como a lo cultural, como un espacio de tensiones entre el "poder, representaciones, valores y significaciones" (81), o entre "lo político, lo económico y lo simbólico" (84).
 

Ante esto, ¿qué es lo más importante? ¿a qué darle preponderancia? ¿al sentido de 'espacio'? ¿o quizás, a lo que se produce dentro de él? o aún, ¿a aquello que se produce a partir de lo que sucede ahí?

Yo me inclino personalmente por la idea de la producción - de lo que se produce - a partir del proceso cultural, y este pensado en tanto "tráfico... de símbolos significativos... cualquier cosa... usada para imponer significación a la experiencia". En este sentido, siguiendo preferentemente a N. García Canclini, en el marco teórico de mi trabajo de tesis, escogí como definición 'guía' del concepto cultura como "el conjunto de los procesos sociales de significación o, de un modo más complejo, la cultura abarca el conjunto de procesos sociales de producción, circulación y consumo de la significación en la vida social" (2004: 34). Una definición así se mueve en un mundo globalizado, en la que las viejas y tradicionales prácticas religiosas, económicas, políticas, etc., se transforman y se reapropian por las sociedades, siendo estas reapropiaciones y transformaciones las nuevas fuentes de diversidad social.

Pero más allá de esta particular opción personal sobre cómo pensar y abordar la cultura, lo que quiero resaltar es la importancia de ponernos a pensar en una definición personal acerca de este y otros conceptos. Una definición nos da UN PUNTO DE PARTIDA, transparentando posiciones y perspectivas DESDE la cual enfrentamos eventuales investigaciones.


Referencias:

García Canclini, Néstor. 2004. Diferentes, Desiguales, Desconectados. Gedisa, Barcelona
Harris, Marvin. 2000. Teorías de la Cultura en la Era Posmoderna.
Richard, Nelly (editora). 2010. En Torno a los Estudios Culturales. U. Arcis, Chile
Geertz, Clifford. 1974. La interpretación de las culturas. Gedisa. Barcelona.


domingo, 22 de enero de 2012

Ojalá el cielo fuera plausible

plausible: Atendible, admisible, recomendable


Ojalá el cielo fuera plausible,
modelable, sin cristales ni metales en sus calles;
sin tanto celeste, ni luminosas huestes de santos enjoyados de jade,
sin incertidumbres, 
con las gruesas y livianas vanalidades de la vida diaria,
los ordinarios placeres que te hacen sujetarte aún
de este salvaje y bipolar potro:
algunos le llaman 'vida'.

Si. Paraíso sólo podría llamarse un Edén rectangular
de pasto natural; 
un lugar donde las pasiones se transformen en un eterno correr y gritar
y los balones a chutar sean cometas de fuego,
y los postes sean tres pilares de oro con diamantes encrustados,
autografiados por los más grandes de la historia.
Con fair-play innato, y con las estrellas como los fanáticos,
esos que cantan sin descanso, que saltan y brillan como copas

Y no sólo allí pasaría los días eternos.
Me encantaría encontrarme con enormes bibliotecas multimedias,
llenos con los archivos de angélicos cronistas,
desde el Big-bang hasta el apocalipsis final,
la historia, y todas las medidas que la infinita sabiduría creó
en su afán arquitectónico;
los pilares y los extremos angulares del universo,
y de la humanidad original, antes de su hydiana mutación.

Pero el soccer y la biblioteca no serían nada si no hay rock.
Sin cuerdas ni distorsiones, sin estrambóticos gritos; 
estridentes y armoniosos relámpagos de luces expelidos hacia 
los intersticios fríos sin el sol de la salvación.
Allí, con tanto espacio, los ecos surcarían los océanos, 
conmoviendo los antiguos cimientos de la caverna sideral,
provocando a los primeros soles a mover sus aún doradas cabelleras,
y con el envolvente twist, hasta Dios mismo movería sus caderas.

Nada puede ser llamado dulce cielo sin el amargor del lúpulo;
nada puede ser brillante si no hay cada día espumantes crepúsculos;
nada puede ser sagrado si el sudor no chorrea por la frente,
lo cual a veces suele ser delicioso y refrescante.
Si no tenemos astros nocturnos que ver y disfrutar,
si se acaba la posibilidad del cine y la poesía, 
y las poéticas y plateadas nubes invernales dejaran de mojar,
todo en ese mundo sería demoníaca decadencia, pura charlatanería.  

Y además, no puedo imaginarme un paraíso
con ritualescas objetividades, sin debate ninguno,
en donde todo esté ya aceptado y la discusión y la pasión 
condenadas al infierno hayan partido.
¡Con los odiosos fundamentalismos y ortodoxias!
Con las absurdas banderas del fascismo;
ora rojas, ora amarillas: ni izquierdas ni derechas fanáticas y armadas
amantes de la fantasía del poder y del satánico dinero.

Aunque el dolor y la miseria se suponen obvias 
fuera de la nueva tierra, 
así como cualquier atisbo de odio y envidia,
es mejor asegurarse y soñar
y construir amor en todos y cada uno de sus rincones;
y en sus murallas garabatear alegría,
y de sus límites sacar las alambradas y dejar inconclusiones:
la felicidad estará en el continuar construyendo paraísos...

Y Cerros. Grandes y sinuosos cerros llenos de bosques de colores,
sustanciosos, tropicales y fértiles
cercanos a playas esmeraldas y a valles rubíes.
Cerros vigilantes, unidos a los cielos zafiros profundos,
gratamente inexplicables, 
pero humildes y amigables a todos los que 
plantados y regados en la tierra del Señor
podrán llamar a este paraíso, Hogar. 


Ojalá el cielo fuera plausible.
Pero por cierto, mejor fuera
que lo transformable sea esta tierra,
este presente tan lleno de divinos placeres
y tan compulsivo, lleno también de horribles cadenas
Ojalá el cielo sea como yo quiera.
Ojalá el cielo fuese greda
dispuesta a tomar forma según mis exóticas fantasías.


Sea como sea,
incertidumbre es la palabra clave.
¿Fe? Tal vez.
                                  Pero por nada del mundo
renunciaré a mis fantasías.
Esas que me hacen remar hacia nuevas rocas,
en busca de un Hogar, un paraíso.



** ESTE POEMA TAMBIÉN ESTÁ PRESENTE EN LA OBRA 'CUADERNO ABIERTO' LA CUAL PARTICIPARÁ EN EL CONCURSO DE POESÍA JUVENIL 'ARTHUR RIMBAUD'. TANTO COMO LA OBRA Y EL POEMA, ESTE BLOG ES DE EXCLUSIVA AUTORÍA DE roque atreides. **


jueves, 7 de julio de 2011

Sobre la Ideología

Por HUGO MONTESINO ARRATIA

Sobre la Ideología, el término ya se empezó a usar hacia el siglo XVII y XVIII. Tiene una interesante evolución (tanto como la idea de Sistema). Los eruditos las rastrean en los antiguos diccionarios, incluyendo los primeros de filosofía o lógica y en la Enciclopedia, básicamente en Francia durante el Iluminismo e Ilustración.

En Marx está al inicio como "Falsa Conciencia" ("La Ideología Alemana", "Manuscritos Filosoficos de 1844", etc..), pero andando en su vida, le dió otro valor, como una esfera o ámbito de las ideas a través de las cuales toda la humanidad, clases y grupos, expresan sus intereses, cosmovisiones, etc. y como elemento coaligante, unificador de grupos, constructor de 'Conciencia colectiva' - identidad diríamos hoy -. No necesita ser "verdadera" ni "falsa", sino que es más bien funcional, mezcla de razones y emociones (arte, música, poemas, refranes, sentimiento religioso, etc.).
 
Así, habría una suerte de "ideología mala " y "una ideología buena" (luego, otros hablarán de la 'Ideología del Proletariado' como algo deseable y a cultivar, de Ideología Científica, etc.), dicotomía que no me satisface; prefiero hablar de "tratar de tener un buen nivel ideológico", en el que uno al menos sabe qué corrientes cruzan la época y sociedad en que vive, porque nada se inventa 100% en nuestras cabezas.
 
Cuando uno es consciente de "lo que entra y sale de su conciencia" no se es tan objeto de las ideas y valores en boga (pero hay un techo o límite, que es el la determinación cultural que ejerce el mundo social en que uno nace). Así las ideas, los ideales y valores, obran explícitamente reconocidos como "convicciones", uno es "convicto" de sus valores conscientemente ratificados de la tradición de la que viene, o elegidos de otras y adoptados.

Aunque siguan siendo materia de debate nuestras posturas, las armas de la razón (siempre alguna racionalidad específica) se suman en ese caso para defenderla, esclarecerla y desarrollarla.
 
Ya en las postrimerías de la antigüedad en la Epístola de San Pablo [a Los Tesalonicenses] encontramos la sentencia "estad siempre preparados para dar razón de vuestra fe": origen de la razón de ser de la apologética y la Teología Fundamental, precisamente dirigida hacia los gentiles o Teología Fronteriza, que tiene en cuenta y [está] dirigida hacia el "otro".

En el siglo IV, con la patrística, San Agustín convence a los cristianos de sumar las armas del racionalismo "pagano", grecorromano, porque "hay que discernir los contenidos de la fé".
 
No todo es meramente ideología. Dicho de otro modo, [por un lado] la ideología en sentido restringido es la que casi inconscientemente opera en el sentido común y psiquis colectiva. Pero la Cultura, la Ciencia, la Literatura, la Filosofía son actos de reflexión deliberados, no de la "costumbre mental".
 
[Por otro lado] creo que la ideología en sentido amplio, viene a englobar todo ello, cuando lo comparamos a Sociedad, Economía, en términos [temporales en el sentido de época] o macro estructurales, y de eso no se escapa ningún humano.
 
Obviamente Lavín la ha usado en la primera acepción - la restringida - para descalificar como inconsciente el proceso de movilización masivo, lo cual es de por sí absurdo. La coordinación de cientos de [miles]  no se hace ni se da por mero reflejo de ira.
 
En la historia de las doctrinas económicas, y del ejercicio práctico de la economía, no ha habido corriente más ideologizada, dogmática y negadora de toda otra posibilidad siquiera de ver las cosas, que el neoliberalismo. Han recurrido a la matematización de la economía para darle halo de ciencia natural, [aún cuando] sigue siendo ciencia social. El truco de "naturalizar las cosas" - para hacerlas pasar como obvias y espontáneas, inherentes al mundo - es muy usado por ellos, mas no les es exclusivo, y el efecto es la "cosificación" del Hombre, asunto que hoy es notorio y contra lo cual también se rebelan las gentes. Ni la Educación es (o no debe ser) mercancía ni las personas [tampoco].
 
Sólo me resta hacerte observar que en los diferentes textos que [se citan] (http://portalesdefuego.blogspot.com/2011/07/dialogos-sobre-ideologia.html), algunos dicen que la Ideología está en la base u origen de las acciones o de las reacciones de la autoridad.
 
Discrepo, por atribuirle a [esta postura] demasiado poder a la ideología. Las ideologías no son nada si no es porque "calzan" con realidades sentidas y percibidas de ese modo por las personas. Son las realidades sociales las que se van esclareciendo en ideas, canciones, discursos, debates, y se expresan en ideales que decimos perseguir. Al hacerlas suyas, las gentes, las personas, adquieren noción de que no están solos; comprenden o creen comprender las causas, se motivan y se coordinan, en el lenguaje o discurso. Excederse es ser idealista filosófico, al estilo de los siglos antiguos.
 
Por tanto siempre las ideologías expresan intereses o políticas, pero ni las políticas ni los movimientos sociales expresan ideologías (salvo que se diga ello en sentido metafórico) ni [partidismos]. Eso sería darle rango de sujeto de la historia a la ideología. Si, los movimientos sociales tienen aristas, componentes o facetas políticas e ideológicas, pero corremos el riesgo de confundir la especificidad de los movimientos sociales, y de paso, la especificidad de lo ideológico y de la política como espacios de disputas de poder, cada una con sus códigos, aunque obviamente relacionados en un "continuum" (continuidad) macro, lo humano, lo histórico.

Fuera de la Historia no hay nada humano, la historia es el modo de darse de lo humano con todo lo anterior dentro. Incluso cuando afectamos la naturaleza, es el principio antrópico que opera, "humanizándola", vale decir, haciéndola dependiente, controlándola o dañándola (la Producción, a veces llamada economía).
 
Para terminar, [estimados], otro punto que suele venirme a la cabeza en este período, es que lo peor que se podría decir de los que nos movilizamos, de los que rechazan y demandan soluciones en diversas materias es que digan "estos tipos (nosotros) no tienen ni idea de lo que persiguen".

Ese rol cumple también la ideología... no basta tener rabia, dolor o molestia, sino que al tener ideas le damos objetivos y encauzamos a nuestra acción.... muy humanamente.

¿Qué prefiere el lector o nuestros detractores? ¿Que tengamos (y desarrollemos) ideas, propósitos y argumentos o que obremos a ciegas en un "reventón social"?

Obviamente negar la existencias de ideas, propósitos e intereses legítimos y bien claros en el Movimiento Estudiantil, por ejemplo, es negar la posibilidad del diálogo y el debate ("no hay sobre qué discutir si ni se les entiende el griterío, es una murga, seamos serios, saquemos de la calle el debate para instalarlo donde corresponde, el parlamento, etc."), pues ello les obligaría a exponer sus justificaciones racionales ("dar razón" de su postura, cosa que su autoritarismo no les permite y la miseria egoísta de su verdad les impide decir). "No hay peor sordo que el que no quiere ver", ¿o algo así, no?

Ojo: ahora empieza la delincuencialización de las protestas estudiantiles, al tenor del Mercurio que ya he visto, tras el discurso-auncio-ofertón de Piñera.

Saludos. Hugo.