miércoles, 14 de febrero de 2018

La posibilidad de verte



La posibilidad de verte


La posibilidad de verte me moviliza.
La posibilidad de verte me da ese aire fresco pero tormentoso que lo agita todo.
Un huracán que recolorea todo acá adentro,
pero que entra con tanto poder y con tanto calor que lo deshiela todo,
y provoca de todo.
Debo correr para sostener y contener los mares internos,
o podría perderlo todo.


La posibilidad de verte es el sonido de un baile enloquecido entre tus cabellos y el viento.
La posibilidad de verte hace bombear mi sangre a ritmos que mezclan trash, funk, jazz, rap, punk, folk, metal, doom, death metal; es… es otro rock and roll el que produzco.
Es otra la lírica que brota de mis dedos,
Es otra la mirada que tengo,
Es otra la perspectiva que sostengo.
Es otro el camino que transito.

La posibilidad de verte me subvierte.
La posibilidad de verte me sugiere abolir mi política del miedo al amor.
La realidad se me revuelca
y la mente se me traslada a esas dimensiones creadas por esa esperanza exiliada hace tanto.
O son sueños, o son fantasías.
O son premoniciones, no lo sé.
Pero las solas ganas de verte me hacen navegar sobre trigales rumbo a lunas doradas que brillan con el color de tu mirada, junto a las cuales flotan ballenas rosadas que irrumpen en el fondo azul oscuro de mi universo racional...
que en este momento sucumbe ante el sólo recuerdo de los ecos luminosos de tu extraordinariamente bellísima sonrisa.


Todo los sentidos se desacoplan, y se acoplan, y se desacoplan, y se reacoplan...


Nada queda indiferente.
Tu poder todo lo trastorna.
Todo lo transforma.
Todo lo trastoca.
Todo lo redirige.


Mira lo que hace un pequeño rulo de esperanza
______


PD:

<<♪♪ Las flores se han hartado ya,
de esta soledad
dibujar mariposas hoy
es revolucionar
mis manos se han hartado ya,
de no poder gritar
y así quieran prohibirnos
amarnos sin control,
amar es insurgencia
la insurgencia es el amor...♫>> 





martes, 13 de febrero de 2018

Ya no es un simple viaje


Ya no es un simple viaje

Hoy nuevamente viajé a Quino. Y cada vez que por la ventana miro, nuevamente viajo por mi memoria y sus caminos. Y te encuentro allí.

Surgen mil detalles que reflejan las mil miradas constantes que lancé esperanzado en cosecharlas al final de un verano quemante. El grano surge hoy como poesía en los dedos de un enamorado.

Esta sensación ha de ser por la brisa, la que corre aprisa sobre los campos de largas y estivales espigas, la señal primera que hipnotiza y al tiempo me evoca unos cabellos que trastocan mi presente, y me invitan a quedarme atrapado, mirando esas vibrantes fibras de energía viva.

Esa misma brisa luego se transforma en potente viento, que se cuela veloz y abultado por las orillas de las ventanillas de todos estos autos que me llevan y me traen hacia ti... y hacia Quino, claro. Es casi una voz – como la tuya – gruesa, enérgica, frescamente endulzada en días de calor. Una voz que abarca todos los espacios, todos los rincones, todos los corazones.

Todos los recuerdos.

Pero es imposible no alzar la vista; es imposible para mí que ese amplio horizonte que mi mente registra hacia el oeste no pueda compararse con la amplia sonrisa que, infinita, me acompaña todo el camino que mi alma caminante recorre una vez; mil veces.

Otra vez.

Y justamente, este precioso camino. Esbelto y agradable. Lleno de curvas peligrosas y bellísimas como tu silueta misma que, si no lo recorro atento, puede fácilmente matarme. O por lo menos, enloquecerme.

Si. Me enredé lenta y completamente en todo ese largo andar hacia allá.

Si. Me enamoré. Me enamoré, seguro que como tantos otros tontos que se dejaron llevar
como abejas al precioso néctar. 
Pero te aseguro que sólo yo me enamoré de ti camino a Quino.

...

PD:
<Cuando el amor te de sus señales, síguelo:
aunque sus caminos sean abruptos y escarpados.
Y cuando te envuelva con sus alas,
abandónate a él: aún cuando un dardo acerado
dentro de sus plumas, pueda herirte. 
Y si él te dirige la palabra, créele:
aunque con su voz él pueda arrasar tus sueños
así como el viento del norte devasta los jardines>>
DE: Khalil Gibrán. En: "El Profeta"